Por Andalucía apela a la épica de David contra Goliat para pedir “rebeldía” ante los augurios y que “gobierne la esperanza”
“Una esperanza de izquierda”, “alegría”, “acabar con la resignación”, “optimismo”... El vocabulario de campaña del candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, ha estado marcado por un optimismo que contrasta con lo que dicen machaconamente las encuestas, que coinciden en que este 17M lo único que está por decidir no es ya la victoria del PP de Juan Manuel Moreno, sino si lo hace por mayoría absoluta o no. Y el desafío a estos augurios es lo que ha vuelto a combatir en el cierre de campaña, repitiendo que “el futuro no está escrito”, que esta tierra es especialista en “cambiar el guión” y que se aprecia una “reactivación” en la izquierda.
El escenario elegido para este último empujón tras dos semanas sin pausa ha sido en un barrio obrero, el sevillano de El Tiro de Línea, y en una plaza con un nombre cargado de simbolismo: Alcalde Horacio Hermoso, el último regidor republicano de la capital, fusilado por los franquistas en 1936 dos meses después del golpe de Estado. “Un orgullo de decencia democrática al que el fascismo le segó la vida, es importante el poder simbólico de esta plaza”, ha apuntado Maíllo, un enclave rodeado de barrios que son “un ejemplo de resistencia” ante los apagones de luz continuados, “que no es casualidad que pase aquí”.
Con un preludio de chiquillos tirándose por el tobogán y jugando con las banderas de Por Andalucía que esperaban en las sillas dispuestas para el público, desde este enclave minimalista y ante un millar de personas se ha insistido en que hay partido, que la única batalla que se pierde de antemano es la que uno renuncia a pelear. Y que éste no es el caso. “Esas banderas arriba, que haya alegría”, ha apelado el candidato, que ha pedido “convertir los votos de resignación en votos de esperanza” para así expulsar del gobierno a un PP “antisocial”.
“Qué larga se ha hecho la mayoría absoluta del PP”
Porque, se ha insistido una y otra vez, está en juego el propio modelo de sociedad actual, de ahí que Por Andalucía se presente como una alternativa centrada en la defensa de unos servicios públicos que son básicos para los que menos tienen. Y sostener esta clave de bóveda es una tarea que tiene entre ceja y ceja la izquierda, porque la derecha se ha dedicado a desmantelar este escudo protector por mucho que Moreno presente a su PP como “el partido de las clases medias y trabajadoras”. “No vamos a caer en las trampas de la colaboración público-privada, defendemos lo público, el orgullo de lo común”, ha garantizado el también líder federal de IU.
Tras sonar una ecléctica playlist que viajó de Raimundo Amador a Bud Bunny, el acto ha dado inicio tras la estela de la Verde, blanca y verde de Carlos Cano (“amo mi tierra / lucho por ella / mi esperanza es su bandera”). “Qué larga se ha hecho la mayoría absoluta del PP y qué poquito queda para quitársela”, ha abierto fuego la hasta ahora portavoz parlamentaria, Inma Nieto, porque a gente “necesita un gobierno de izquierda” para “defender” a la ciudadanía de Moreno “y sus amiguetes”. “¡Qué pesado!”, ha dicho sobre ese personaje amable que se ha construido de Moreno “con el dinero de los andaluces”, el que escribe libros, sale de rey mago y “ahora hasta canta”.
Otro de los que ha intervenido ha sido el coordinador regional de IU y diputado en el Congreso, Toni Valero, que ha denunciado “el maltrato a la clase trabajadora y el sadismo social” del Gobierno andaluz. Por eso ha apelado a la historia de Goliat y un David que no sólo tuvo puntería sino que dio el paso adelante de atreverse, y eso es lo que hay que hacer ahora para acumular votos “para que la gente normal entre a gobernar”. Esto hará posible “acabar con el expolio”, y de paso ha sacado pecho con la alianza de siete partidos que integran Por Andalucía, con recadito incluido a Adelante: “No es cómodo, pero no nos hemos quedado en nuestro espacio de confort como otros. El pueblo andaluz ha pedido unidad y aquí tiene unidad, y queremos gobernar”.
Otro de los preludios ha corrido a cargo de la número 2 por Sevilla, Alejandra Durán (Podemos), que ha recordado que “hoy hace 15 años del 15M, el día que el pueblo dijo basta”, además de condenar que los fondos de inversión estén devorando el campo andaluz o que hasta se les haya puesto una “alfombra roja” para contaminar el Guadalquivir. “No hay una sola casa andaluza en la que las políticas dolorosas de Moreno Bonilla no hayan entrado”, ha concluido, antes de dar paso “con orgullo” a un Antonio Maíllo que “conoce los dolores de Andalucía”.
Votar según “lo que nuestros ojos ven”
Maíllo cree en el milagro, como milagro ha sido que la propia Por Andalucía articule la mayor alianza de la izquierda desde el año 2023, con siete partidos que tienen como mascarón de proa a IU, Podemos y Sumar. Aquello se consiguió muy a “última hora pero se logró, y por eso la coalición se presenta como el verdadero voto útil para frenar a la derecha, porque además salta a la arena con una clara vocación de gobernar que no tienen otros, en una indisimulada indirecta a Adelante Andalucía, a la que las encuestas dan mejores perspectivas en la pugna por la misma franja del electorado.
El candidato ha pedido “reflexionar sobre la utilidad del voto”, porque dárselo al PP “es para que siga la privatización de la sanidad, que no sepamos las listas de espera de pruebas diagnósticas o qué ha pasado con los cribados de cáncer de mama”. Tras reiterar el “escándalo” de que los andaluces vayan a votar el domingo sin saber esto, ha anunciado que si manda en la Junta “vamos a indemnizar” a las mujeres afectadas, “hay que reventar esta hipocresía que nos cuesta la vida”.
Para que se repita ese milagro de que David tumbe a Goliat lo primario es movilizar a un electorado de izquierdas que en las últimas citas con las urnas en Andalucía se ha quedado en casa, lo que se ha traducido en una creciente derechización del electorado. Así, se insiste en voz baja, es muy complicado que se dé la carambola que hizo a Moreno presidente gracias a la suma de PP, Ciudadanos y Vox.
Para torcer ese destino que parece escrito, Por Andalucía pregona que mejorará sus resultados de 2022, cuando los 284.000 votos cosechados le dieron los cinco diputados justos para formar grupo propio, que se resquebrajó a las primeras de cambio por los roces entre el bloque de IU y el de Podemos. Lejos, muy lejos, quedan aquellos 20 escaños que llegó a cosechar en 1994 gracias a casi 690.000 apoyos, que luego fueron menguando para vivir su canto de cisne en 2012 con 12 parlamentarios.
Pero eso es pasado, el hoy ha sido un Maíllo que, tras reprocharle a Moreno que “no hacer nada es también hacer política”, ha interpelado a los asistentes para hacerles ver que se está “ante el dilema de creernos lo que nos cuentan o lo que nuestros ojos ven”: o un Moreno que dice que ha invertido más que nunca en la sanidad o la evidencia de “centros de salud que se les caen los techos o las listas de espera”. Ese voto servirá para “reventar la hipocresía” del PP, que “nos está costando la vida”. Y tras recordar “a la gente que sufre”, sobre todo por las guerras, ha terminado con un mensaje claro y sencillo: “El domingo, a echar del gobierno al PP”. Todo ello, antes de que bajaran el telón con el himno de Andalucía (en la versión de “los pueblos”, no la de España)... y el compás de Camarón.
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