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Sobre este blog

ANDALUCÍA es, según la constitución, una nacionalidad histórica que vivió momentos de esplendor en el pasado y luego pasó a jugar un papel de cuartel, granero y mano de obra. Esta degradación llega a su punto álgido con el fascismo que deja a los andaluces en el imaginario popular como pobres analfabetos alegres y vagos -valga la contradicción- Ahora, hijas e hijos de Andalucía, intentamos contar nuestra historia con la dignidad, igualdad y justicia que esta se merece. (Columna coordinada por Juan Antonio Pavón Losada y Grecia Mallorca). Más en https://www.instagram.com/unrelatoandaluz/

Contra el desarraigo, hacemos Peña

Manu Rodríguez

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Sobre este blog

ANDALUCÍA es, según la constitución, una nacionalidad histórica que vivió momentos de esplendor en el pasado y luego pasó a jugar un papel de cuartel, granero y mano de obra. Esta degradación llega a su punto álgido con el fascismo que deja a los andaluces en el imaginario popular como pobres analfabetos alegres y vagos -valga la contradicción- Ahora, hijas e hijos de Andalucía, intentamos contar nuestra historia con la dignidad, igualdad y justicia que esta se merece. (Columna coordinada por Juan Antonio Pavón Losada y Grecia Mallorca). Más en https://www.instagram.com/unrelatoandaluz/

Uno de los atractivos turísticos más sutiles y curiosos que tiene Madrid es una pequeña placa que hay en la céntrica Puerta del Sol. Más allá del Museo del Prado, El Retiro o el Palacio Real, hay un elemento que atrae la atención de personas que se acercan con curiosidad: el Kilómetro 0 desde el que parten todas las carreteras de España.

Esta curiosa placa atrae hacia sí no sólo el principio –o el final, según se mire– de todas las carreteras, sino también recursos, oportunidades, puestos de trabajo… A la centralidad geográfica debemos sumarle el centralismo político y económico.

Como todas esas carreteras, somos muchas y muchos quienes hemos sentido esa atracción palpitante hacia la Puerta del Sol. Esas mismas autovías que apuntan hacia el centro, como también hacen las vías de tren –donde las hay– nos han servido a quienes hemos tenido que dejar nuestros hogares, con mayor o menor ilusión, para buscarnos la vida en Madrid.