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OPINIÓN | Isabel y Alberto, por Antón Losada
Sobre este blog

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 23 institutos/centros de investigación, propios o mixtos, en Andalucía. En este espacio de divulgación, las opiniones de los autores expresadas en este blog son de exclusiva responsabilidad de los mismos.

En búsqueda de nuevas levaduras y compuestos con aplicaciones biotecnológicas

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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 23 institutos/centros de investigación, propios o mixtos, en Andalucía. En este espacio de divulgación, las opiniones de los autores expresadas en este blog son de exclusiva responsabilidad de los mismos.

Las primeras ideas que se nos vienen a la cabeza cuando nos hablan de bacterias u hongos suelen tener connotaciones negativas: enfermedades, frutas mohosas, etc. Sin embargo, el ser humano mantiene un contacto estrecho con multitud de estos microbios, a veces sin implicaciones directas y muchas otras con carácter beneficioso. Un ejemplo de contacto estrecho permanente con microorganismos es el que os muestro a continuación.

Es el resultado de poner la mano de mi hijo por unos segundos en una placa de cultivo de microorganismos. Tras varios días, comenzaron a ser visibles todas esas bacterias y hongos presentes en su mano justo antes de lavársela. Mi hijo, es bastante probable que se haya metido el dedo en la boca con todos esos microbios y que, por regla general, no pasa nada. Además, si miramos dentro de nosotros, tenemos muchos otros microbios que son esenciales para nuestra salud. Éstos se encuentran adheridos a nuestro tracto intestinal y, entre otras funciones, realizan funciones esenciales e importantes para nuestra digestión alimentaria.

Pero nuestra relación con los microorganismos no termina aquí, también los usamos en nuestro beneficio para diferentes aplicaciones industriales. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha usado microorganismos para elaborar diferentes tipos de alimentos. La levadura es un tipo de hongo que se ha usado para elaborar pan, vino y cerveza. Las bacterias, a su vez, se han usado para fermentaciones de productos lácteos y vegetales, dando lugar a productos como el yogur, el queso y los encurtidos, entre otros. Es en el estudio de estos microorganismos para su uso en biotecnología donde una parte de los investigadores del CABD desarrollan su labor para buscar nuevos microorganismos, principalmente levaduras, con propiedades de interés biotecnológico.

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