Primera semana del PP al mando de Lugo: guerra de símbolos, agua embotellada y la tránsfuga, a la derecha de la alcaldesa
La retirada de la bandera de Palestina de un edificio público, los cambios en la imagen corporativa del Ayuntamiento o la supresión de un área específica de promoción de la lengua gallega. Ninguna de las primeras medidas tomadas por la nueva alcaldesa de Lugo, la popular Elena Candia, parecen justificar la urgencia en desalojar del gobierno al bipartito PSdeG-BNG con sólo un año por delante hasta las elecciones. Para esa maniobra se apoyó en María Reigosa, la tránsfuga socialista que, ahora, se sienta a su derecha para presidir los plenos municipales. Ninguna de esas decisiones tendrá tampoco una gran incidencia en la vida de los vecinos, pero todas están dotadas de una gran carga simbólica. Tanto como que su primer discurso como regidora lo diese con los escaños de la oposición vacíos mientras socialistas y nacionalistas eran ovacionados por los cientos de personas que protestaban a las puertas del consistorio.
Los asientos del PSOE seguían vacíos este viernes, ocho días después, cuando Candia decidió empezar sin ellos el fugaz pleno extraordinario en el que se aprobó la organización del ayuntamiento. Llegaban seis minutos tarde porque, como ella misma poco antes, todavía estaban en el pasillo atendiendo a los medios. La sesión se ventiló en unos 200 segundos. El nuevo ejecutivo presume de reducir en un 40% el “gasto político”, es decir, los sueldos de los concejales. La ahora oposición le achaca que sea porque sólo 7 de los trece concejales de gobierno se vayan a dedicar en exclusiva a la ciudad, “casi la mitad” de los que lo hacían hasta ahora.
La única que no podría recibir salario es Reigosa quien, como tránsfuga, tiene vetado mejorar su situación económica a cuenta de las arcas municipales. El cargo que Candia le adjudicó por decreto es el de “supervisora de infraestructuras” sin responsabilidades ejecutivas. Pese a ello, la alcaldesa le ha reservado el asiento de su derecha en la mesa presidencial del salón de sesiones, como si ejerciese la Tenencia de Alcaldia.
Mientras se ahorra en sueldos, la nueva organización recoge un aumento de las asignaciones por acudir a plenos y comisiones. El exalcalde, Miguel Fernández, lo asocia a la presencia de Reigosa e insinúa “quizás” la alcaldesa la impulsó “para pagar favores”, ya que no puede adjudicarle una nómina a la exsocialista. La tránsfuga nunca negó que el desencuentro con sus anteriores compañeros partiese, precisamente, de las diferencias económicas, cuando sólo pudo obtener una dedicación del 70% como integrante del anterior ejecutivo, antes de convertirse en no adscrita. Así es como se la puede encontrar de nuevo en la web del Concello, aunque en los días inmediatos a la moción aparecía, manteniendo la etiqueta, dentro del grupo municipal del PP.
Lo primero, retirar la bandera palestina
Los ediles del BNG acudieron al pleno de este viernes con un pañuelo palestino al cuello. Era su forma de protestar por la que fue la primera decisión visible de Candia: retirar de la fachada de O Vello Cárcere, la antigua prisión reconvertida en centro cultural y símbolo de memoria histórica. Lo hizo apenas unas horas después del pleno en el que se debatió la moción de censura.
El estandarte estaba allí desde enero de 2024, cuando el nacionalista Rubén Arroxo fue alcalde accidental tras la muerte de Paula Alvarellos –la primera de las tres ediles socialistas fallecidas en poco más de un año–. La decisión se tomó en pleno y, aunque inicialmente se colgó en la propia casa consistorial, la normativa obligó a trasladarlo a otro edificio. El pasado sábado, cientos de personas pidieron su recuperación y días después lo hacía también, en el pregón de la Feira do Libro, el escritor Lois Pérez, quien también es portavoz de la plataforma Transfugismo non, democracia si. Para el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, la razón de quitar la bandera era el “intento” de Candia de gobernar “para todos”.
Dentro de los cambios simbólicos de Candia merece un lugar particular el de la imagen corporativa de la institución. Casi a la misma velocidad en la que guardaron la bandera palestina, los populares sustituyeron en sus redes el logotipo del concello –una silueta de la Muralla sobre rojo PSOE o celeste BNG, según el área– por el escudo de la ciudad, un movimiento que los internautas no tardaron en señalar como algo habitual en las tomas de poder municipal del PP. Esa misma diligencia no se aplicó todavía a otros ámbitos como la página web, donde todo continúa igual. El último giro fue ver como Cultura y Turismo recuperaba el logo pero esta vez con el azulón corporativo del PP.
El gallego, de desaparecido a transversal
Casi tantos vaivenes son los que ha dado el nuevo gobierno con el área de Promoción da Lingua Galega. Lo hizo justo en la semana que culmina con la celebración del Día das Letras Galegas, dedicado este año a la escritora y periodista Begoña Caamaño. En el anterior ejecutivo, esa responsabilidad recaía, junto a Cultura y Turismo, en la nacionalista Maite Ferreiro. Arroxo denunció su desaparición del actual reparto de competencias. El equipo de Candia respondió primero que se había tratado de un “error” pero, después, optó por defender que, a partir de ahora, se “reforzará” con un “enfoque transversal”.
“Con la nueva organización municipal, estas competencias se distribuyen en dos áreas diferenciadas: Cultura y Educación, por una parte, y Turismo y Museos, por la otra”, asegura en un comunicado. “De esta manera, la promoción de la lengua gallega seguirá impulsándose tanto desde dentro de la propia actividad cultural, educativa y social del Concello como también desde fuera, vinculada a la promoción turística, patrimonial e identitaria de la ciudad”. Estos nuevos argumentos no han convencido a la plataforma Queremos Galego, que este jueves celebró una concentración “urgente” como protesta.
El brevísimo pleno extraordinario de este viernes, el primero de la época Candia, dejó todavía un detalle más. Las jarras con agua del grifo que desde hace años servían para calmar la sed de los miembros de la corporación fueron sustituidas por botellas de plástico con agua mineral. En esta semana en la que ningún gesto careció de intención ni simbolismo, éste, sin duda, tampoco lo hizo.
0