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Un vecino de Jaén espera 900 días para que le deriven con un médico especialista

Diego ha estado casi 900 días esperando a que le vea su médico especialista en Jaén.

Álvaro López

14 de mayo de 2026 22:01 h

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Diego ya ni se acordaba de que tenía pendiente una cita con neurología. Hacía demasiado tiempo. Tanto, que cuando hace unos días recibió un mensaje del Servicio Andaluz de Salud (SAS) avisándole de una consulta programada, pensó que sería un error. Después llegó la llamada telefónica: tenía pendiente una derivación desde 2023. “¿Cómo me llaman en 2026 para una cita de esto?”, se pregunta este vecino de Jaén en conversación con este periódico, que finalmente será atendido el próximo 28 de mayo en el Hospital Universitario de Jaén, 897 días después de que le derivaran al especialista.

Su caso llega en plena campaña electoral andaluza, que ha venido marcada entre otras cosas por la gestión de la sanidad pública en manos del Gobierno del PP. Su líder y aspirante a ser reelegido, Juanma Moreno, que había intentado centrar la atención ciudadana en la “estabilidad” frente al “lío” de depender de Vox, ha acabado entrando de lleno, sobre todo en el último debate electoral, en el terreno más incómodo para los populares y que afecta más directamente a las personas, al margen de los fallos en el programa de detección precoz del cáncer de mama: una sanidad que acumula más de un millón de pacientes esperando una operación o una consulta con especialista.

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, aportados por la propia Junta de Andalucía y correspondientes a diciembre de 2025, la comunidad cerró el año con 1.052.839 personas en listas de espera sanitarias. Andalucía sigue siendo además la autonomía con mayor demora media para una operación: 173 días frente a los 121 de media estatal. En el caso de Diego, la espera fue tan larga que el problema por el que acudió al médico casi desapareció antes de recibir la cita.

La salida: la sanidad privada

Todo comenzó con un dolor punzante detrás del oído izquierdo. Primero pasó por maxilofacial, después por otorrinolaringología y finalmente fue derivado a neurología. Ningún especialista consiguió encontrar el origen exacto del problema. El dolor aparecía de forma intermitente, a veces durante días enteros. “Un día me levantaba y ya estaba con el dolor todo el día”, recuerda. La consulta con neurología nunca llegó. Pasaron los meses y después los años. Ante la falta de respuesta del sistema público, acabó recurriendo a una consulta privada. “Me fui de pago”, admite. Tampoco allí obtuvo un diagnóstico claro. Con el tiempo, los síntomas fueron remitiendo.

“Yo me había olvidado completamente”, cuenta sobre aquella derivación pendiente. Porque la llamada del SAS ha llegado, pero casi tres años después, cuando el episodio ya había quedado atrás en su vida cotidiana. “Supongo que no será nada grave si no me he muerto”, ironiza.

El Servicio Andaluz de Salud reconoce que el Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Jaén atravesó “una situación de déficit de profesionales” agravada durante los años de pandemia y que eso “ha tenido impacto en las demoras”. Según explica el SAS, el hospital ha pasado de tener nueve a trece especialistas en neurología y se han incorporado nuevas herramientas como la teleconsulta para intentar reducir las listas de espera.

“Aun así, se siguen impulsando medidas específicas para mejorar los tiempos de respuesta y la organización de la atención”, señalan desde la administración sanitaria a este periódico. Mientras tanto, desde la Junta lleva semanas defendiendo que la situación está mejorando. El consejero de Sanidad, Antonio Sanz, ha llegado a decir que “el Plan de Garantía Sanitaria está funcionando” y que Andalucía avanza hacia “una mejora real y sostenida de la accesibilidad quirúrgica”. Sin embargo, las cifras apenas se han movido respecto al año anterior: el número total de pacientes en espera sólo se ha reducido un 0,7% pese al incremento del gasto sanitario y al aumento de las derivaciones a clínicas privadas.

Mientras el Gobierno andaluz intenta contener el desgaste político, las historias acumuladas detrás de las estadísticas empiezan a aflorar públicamente. Diego asegura que, tras compartir su caso en redes sociales, comenzaron a aparecer decenas de testimonios similares. “Me han contado un montón de casos”, explica. Una realidad que dibuja el “colapso asistencial” que denuncian no solo los usuarios, sino los profesionales y los sindicatos desde hace años, empezando desde la atención primaria, con centros de salud que se sitúan en zonas de difícil cobertura y que no dan la respuesta más óptima para los vecinos.

25 meses esperando una rehabilitación

Vecinos que esperan meses para pruebas diagnósticas. Operaciones retrasadas durante años. Personas a las que les cancelan citas y nunca vuelven a llamarlas. Una de ellas es Ana, vecina de Granada. En enero de 2024 acudió al traumatólogo por un dolor en el brazo izquierdo después de haber sufrido previamente una necrosis en el hombro derecho que requirió cirugía. Tras realizarle una resonancia magnética, fue derivada “con preferencia” al médico rehabilitador.

La cita llegó el pasado 4 de marzo. 25 meses después. “Y lo único que me dan serían cinco sesiones en grupo para aprender unos ejercicios”, lamenta. Ahora continúa esperando otra resonancia magnética por nuevos problemas traumatológicos y asegura llevar ya cinco meses sin respuesta. Ha presentado una reclamación formal.

Los dos casos reflejan un fenómeno que se ha convertido en uno de los principales problemas políticos para el Ejecutivo andaluz. Las protestas de las mareas blancas movilizaron hace unas semanas a miles de personas en las ocho capitales andaluzas, mientras el CIS y el Centra sitúan ya la sanidad como la principal preocupación de la ciudadanía andaluza, por encima incluso del paro.

Consciente del desgaste, Moreno ha intentado desplazar parte de la responsabilidad hacia el Ministerio de Sanidad y las huelgas médicas relacionadas con el nuevo Estatuto Marco. El presidente andaluz sostiene que las movilizaciones han provocado cientos de miles de actos médicos suspendidos y “mucho daño” a las listas de espera. Un argumento que electoralmente está siendo rebatido por los partidos de la izquierda, que acusan al presidente andaluz de tratar de quitarse responsabilidad, especialmente tras la crisis de los cribados del cáncer de mama.

Pero mientras el debate político ha escalado durante la campaña electoral, para muchos pacientes el tiempo sigue detenido entre pruebas pendientes, consultas aplazadas y teléfonos que tardan años en sonar. El caso de Diego, con casi 900 días sin ver a su neurólogo, y Ana, con 25 meses de espera para una rehabilitación, son dos de los ejemplos que explican por qué la sanidad pública y sus cifras determinan que se han convertido en el eje central de un debate político que irá más allá del próximo 17M. Gane quien gane.

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