Moreno imputa el “daño” de las listas de espera sanitaria en Andalucía a la huelga de médicos contra el Ministerio de Sanidad
Hace meses -concretamente desde las elecciones en Extremadura, el pasado diciembre-, que el presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección, Juan Manuel Moreno, tenía clara que toda su estrategia de campaña iba a orbitar en torno a una sola idea: “la estabilidad contra el lío”. A saber: la mayoría absoluta contra el sometimiento a “los vaivenes” de Vox.
Este lunes, durante la presentación del programa del PP para las elecciones andaluzas del 17 de mayo, Moreno ha dado un volantazo inesperado (¿imprevisto?) y se ha metido de lleno en el marco mental de campaña de sus adversarios políticos, sobre todo del PSOE de María Jesús Montero, que afronta estos comicios como “un referéndum por la salud”.
El candidato popular se ha puesto hablar de la maltrecha sanidad pública andaluza -la mayor de las competencias que gestiona su Gobierno- y ha admitido “el daño” que provocan las listas de espera sanitarias en Andalucía, aunque le ha imputado esa responsabilidad al Ministerio de Sanidad por su “incapacidad” de negociar con los médicos el nuevo Estatuto Marco de su profesión, motivo de las huelgas que vienen convocándose desde hace meses.
Hace una semana, el Ministerio que pilota Mónica García, con datos aportados por la Junta de Andalucía, contabilizó más de un millón pacientes (1.052.839) en espera de una operación o de una consulta con un especialista a 31 de diciembre de 2025. El Gobierno de Moreno no ha logrado bajar sustancialmente de ese umbral del millón de personas (cerró 2023 con 1.090.035 pacientes en espera), pese a presumir de “presupuesto histórico” sanidad (16.000 millones de euros este año), y haber disparado el gasto público en derivaciones de miles de pacientes a clínicas privadas.
Toda la campaña de sus rivales gira en torno a esta realidad, que también se traduce en las encuestas y en las manifestaciones en las calles. Este asunto se ha colado de soslado en un acto que pretendía ser la punta de lanza del PP para la campaña, que arranca dentro de cuatro días.
Moreno se ha trasladado este lunes, junto a la cúpula de su Gobierno y de su partido, al municipio malagueño de Antequera, epicentro geográfico, político e histórico de la autonomía andaluza, para presentar el programa del PP . “Éste es el acto más importante de toda la campaña”, ha anunciado, como telonera, la presidenta de los populares malagueños, Patricia Navarro.
En realidad, ni Moreno ha dado protagonismo al programa electoral durante el acto -“434 páginas y 1.900 medidas”- ni el documento se ha hecho público ni se trata del programa definitivo. El PP andaluz lleva casi ocho años de gobierno y defiende que su hoja de ruta ya está trazada en las políticas que salen del Palacio de San Telmo, sede de la Junta. “No es un programa electoral, es un programa de Gobierno”, han repetido.
Por eso, en esta campaña los populares han decido innovar y lo que ha lanzado hoy el candidato popular es un programa “que vamos a estar cambiando, corrigiendo y mejorando de aquí al 17-M”, con nuevas medidas que vayan saliendo al paso. La coordinadora del programa y consejera de Cultura, Patricia del Pozo, lo ha explicado así: “Es un programa vivo, aún no está cerrada la edición definitiva, es un programa digital y se irá actualizando para darle la última foto en el editable”.
Moreno tiene previsto hacer grandes promesas electorales cuando arranque la campaña, el próximo viernes 1 de mayo, pero estas no aparecerán en ese documento de más de 400 páginas hasta que haga el anuncio. A diferencia de sus adversarios, que estos días están desgranando sus principales apuestas y han hecho público su programa electoral (Antonio Maíllo, de Por Andalucía, lo difundió esta mañana en Granada; y José Ignacio García, de Adelante Andalucía, prevé hacerlo este martes en Sevilla).
“La estabilidad está muy justita”
La campaña electoral del PP no está centrada en el programa, ni si quiera en el PP, sino en el candidato, con una marca personal muy por encima de la de su propio partido, según todas las encuestas. “Somos el PP de Andalucía, soy Juanma Moreno y vengo a dar futuro a Andalucía”, han sido las últimas palabras del presidente de la Junta, con los brazos en cruz, para cerrar un acto más pensado para tensionar las filas del partido hacia adentro, que para llegar al votante con promesas de impacto.
Aun así, en el atrio rodeado de arcos y columnas del antiguo hospital San Juan de Dios de Antequera, ocupado por los consejeros de la Junta y dirigentes del PP, colgaban cinco enormes banderolas verdes, en una se leía “Presentación del programa electoral”, pero las otras cuatro sintetizaban de qué van estos comicios para Moreno: “Confianza”; “Estabilidad”; “Seguridad” y “Futuro”.
El presidente de la Junta no se va a cansar de repetir que tienen “la estabilidad muy justita”, en referencia al objetivo de revalidar la mayoría absoluta. Todos los sondeos vislumbran la posibilidad de que lo logre por poco o de que lo pierda por poco. Y la diferencia de 55 escaños [absoluta] y 52 es lo que Moreno ha bautizaco como “el lío”, a saber, lo que está ocurriendo en Extremadura, Aragón y Castilla y León, con los forcejeos de PP y Vox para formar gobierno.
Moreno ya pasó por ese “lío” entre 2018 y 2022, cuando presidió un Gobierno en minoría, junto a Ciudadanos, y apoyado desde fuera por Vox. Hoy ha recordado que su socio de ultraderecha le tumbó una ley que los populares consideraban capital -la Ley Andaluza del Suelo- después de un año negociándola. “Después de un año, una persona que vive en el Paseo de la Castellana o en Las Ventas, con pleno desconocimiento de la realidad socioeconómica andaluza, levanta un teléfono y te echa por tierra el trabajo de todo un año, por pura estrategia, por capricho”, ha recordado, sin querer nombrar al partido de Santiago Abascal.
Todo el “lío” de la “prioridad nacional”, el subterfugio creado por Vox para discriminar a los españoles de los extranjeros en el acceso a las ayudas y los servicios públicos -que el PP ha hecho suyo en Extremadura y Aragón para poder gobernar-, el presidente andaluz lo ha hecho suyo para apelar al voto útil, sobre todo en el flanco del centroizquierda, donde se la juega el PSOE de María Jesús Montero.
Si los populares han elegido como leit motiv de campaña el miedo a perder la estabilidad de gobierno, a meterse en “tres años de vaivenes, políticas erráticas y pérdida de confianza” si vuelven a depender de Vox; el resto de sus adversarios también se ha aferrado a un único asunto, igual de simple y digerible por el electorado: el deterioro de la sanidad pública.
Los estrategas de Moreno saben que 15 días de campaña machacando con este asunto pueden acrecentar su desgaste, porque el malestar de la ciudadanía con la atención asistencial y las listas de espera es real, se ha colado, de hecho, como el principal problema de los andaluces en las encuestas del CIS y del Centra (ésta última financiada por la Junta), por encima del paro.
En la presentación del programa electoral, el candidato popular ha decidido cambiarse de carril y sumarse a las denuncias por las listas de espera en la sanidad pública andaluza, pero imputándoselas al Gobierno de Pedro Sánchez y al Ministerio de Sanidad, que dirige Mónica García. Moreno ha asegurado que “algunos ciudadanos” le han dicho que “se han suspendido sus citas médicas de hoy por la huelga contra el Gobierno de España, porque la ministra no se quiere sentar a negociar con los médicos”.
El Ministerio lleva meses encallado en una negociación frustrada con los sindicatos médicos a cuenta del nuevo Estatuto Marco, que regula las condiciones laborales de los profesionales sanitarios. En una huelga de una semana al mes se pierden 50.000 actos médicos, desde pruebas diagnósticas o operaciones, ha explicado el presidente de la Junta, que ha cifrado en 770.000 los actos clínicos “perdidos” en Andalucía desde que empezaron las huelgas de los médicos en España, con “un impacto de 111 millones de euros”.
Moreno ha hecho gala de los cinco acuerdos que ha firmado su Gobierno con las organizaciones sindicales en esta legislatura, y ha redirigido las críticas que recibe de sectores sociales y adversarios políticos a cuenta del déficit de la sanidad hacia Sánchez. “Le pido a Pedro Sánchez que se siente a negociar, que no podemos soportar la falta de diálogo del Gobierno con los profesionales médicos. Esto hace mucho daño al sistema sanitario y a nuestras listas de espera, y nosotros somos los que tenemos que dar la cara. Ha sido incapaz de llegar a un acuerdo con el Estatuto Sanitario en meses”, ha advertido.
El acto de este lunes, a cuatro días del inicio de la campaña, en Antequera ha sido sobre todo un toque de corneta para movilizar a la tropa del partido, desde los generales hasta el último soldado. Para ello, el presidente de la Junta ha elegido el municipio malagueño de Antequera, epicentro geográfico, político e histórico de la autonomía andaluza, y “talismán” de los populares desde 2012.
Para el PP, esa fecha abre el “nuevo ciclo político” en Andalucía, porque fue la primera vez que lograron ganar las autonómicas al todopoderoso PSOE-A, aunque un pacto de gobierno con Izquierda Unida aún retrasaría seis años más su llegada al Palacio de San Telmo.
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