Andalucía Opinión y blogs

Sobre este blog

En Abierto es un espacio para voces universitarias, políticas, asociativas, ciudadanas, cooperativas... Un espacio para el debate, para la argumentación y para la reflexión. Porque en tiempos de cambios es necesario estar atento y escuchar. Y lo queremos hacer con el “micrófono” en abierto.

La ciudad deshabitada

Joaquín Mayordomo

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(A quien corresponda)

Da lo mismo, porque no harán caso. Pero tienen que saber que el centro urbano de Sevilla (y de otras muchas ciudades en el mundo, supongo) será pasto del turismo de masas hasta convertirse en un “desierto temático”. Porque este modo de hacer turismo no es más que la expresión de un rebaño ávido de consumo que, como la marabunta o las plagas de langosta que asolan los cultivos, no dejará que sobreviva un solo habitante normal en el centro; esos que se solazan en las plazas o conversan con sus vecinos, sin prisas, haciendo a diario, en el espacio público, las pausas que alimentan el espíritu en el viaje de la vida.

Y tampoco quedará mucho de aquella ciudad esotérica y laberíntica, original y hermosa, en la que cada puerta era una invitación a penetrar en un mundo desconocido: a una mercería, crisol de botones e hilos; a un colmado abigarrado de “coloniales y ultramarinos” donde, además de abalorios, reinaban los recuerdos y los posos de mil esperanzas y sueños de ultramar. Puertas que daban paso a la ferretería más añeja, cargada de artilugios y hojalatas difíciles hoy de encontrar, polvo de oficios ya tan lejanos que podría llegarse a pensar que jamás existieron. No quedará ni una papelería y tampoco libros porque no habrá librerías; ni siquiera quien te arregle un zapato, una silla o alguien que tapice un sofá; será imposible encontrar a un carpintero que pueda apañarte el marco de una ventana por la que se cuelan la lluvia y el ruido; no habrá ni cristaleros ni herreros, ni la señora que traiga los tomates o los huevos del pueblo con los que se sacaba unos céntimos extra de aquellas pesetas en un bakalito improvisado a la entrada de su vivienda en la planta baja... ¡Nada! ¡No quedará nada de aquello!

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