Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Antonio Maíllo: “Hay tres muertes por el fallo en los cribados, si Moreno contara la verdad no ganaría las elecciones”

El candidato de 'Por Andalucía', Antonio Maíllo, en la entrevista con elDiario.es

José Enrique Monrosi

Sevilla —
13 de mayo de 2026 21:01 h

0

Antonio Maíllo (Lucena, Córdoba, 1966) se afana en encapsular su optimismo de los augurios y las encuestas. El coordinador federal de Izquierda Unida afronta el reto de liderar una candidatura de izquierdas en las elecciones de Andalucía de este 17 de mayo cuyos resultados muchos evaluarán como una prueba piloto de lo que esté por pasar a nivel estatal con la reconfiguración de ese espacio político. Maíllo, que consiguió 'in extremis' un acuerdo con Podemos, se disputa ahora con Adelante la particular victoria de la izquierda andaluza, muy reñida según la mayoría de sondeos.

Profesor de la educación pública de profesión y usuario de la sanidad pública como paciente oncológico que se curó de cáncer, llama a convertir la rabia ciudadana por la gestión de Juanma Moreno en una esperanza de cambio en las urnas que no detecta la demoscopia.

Estamos ya en la recta final de la campaña electoral. No sé si llega con la sensación de que realmente echaba de menos la carretera o le ha dado tiempo a pensar que con lo tranquilo que usted estaba quién le manda meterse otra vez en esto.

Ya no hay pensamiento para eso. Cuando uno asume un reto, hay que apechugar con lo decidido. Y estoy muy contento porque el ritmo de campaña está siendo formidable y el espíritu de la gente en la calle nos da es un termómetro de optimismo muy alto.

¿El ambiente que usted percibe no es el que reflejan las encuestas?

Hay una pulsión de calle formidable en la gente de izquierda. Gente que estaba desanimada, que no sabía a quién votar o que estaba decepcionada con otras opciones y que se acerca para decirnos que nos va a votar.

¿De qué habla la gente en Andalucía? ¿Qué es lo que le preocupa a los andaluces?

La gente en Andalucía habla de sanidad y habla de vivienda. Cualquier persona tiene en su entorno alguien con un problema de salud, y ese es el gran agujero negro de Moreno Bonilla y del Partido Popular. Y de vivienda, porque estamos en una situación de emergencia habitacional. Tenemos medidas que dan soluciones a los problemas materiales de la gente.

Usted también fue candidato, como número uno en 2015 y como número dos de Teresa Rodríguez, en 2018. ¿Cuál diría que es la principal diferencia entre aquella Andalucía y la de ahora de 2026?

Dos elementos: los efectos de la pandemia y la aparición de la extrema derecha y su discurso de odio que, en realidad, quiebra lo que significa Andalucía, una tierra mayoritariamente tolerante y de búsqueda del bien común. Eso implica un cambio de voltaje respecto a la política, con unas sacudidas de un lenguaje muy agresivo que yo creo que hay que ponderar.

En el escándalo de los cribados mintieron para negar lo sucedido, después se hicieron las víctimas frente a las mujeres afectadas y, al final, directamente atacaron a las verdaderas víctimas

Ustedes claman por el deterioro de los servicios públicos y los procesos de privatización que se han llevado a cabo durante las dos legislaturas de Juanma Moreno. ¿De verdad es un modelo tan radicalmente opuesto, por ejemplo, al del último gobierno del PSOE de Susana Díaz con Ciudadanos?

Susana Díaz empujó el tren y ahora le han metido velocidad de turbo. El Partido Popular ha hecho de esto un elemento estratégico. El problema no es el deterioro, el problema es que ha colapsado la sanidad. El personal sanitario sostiene el sistema achicando agua. En Andalucía hay quirófanos que no están utilizados al máximo de su uso y hay cirujanos que operan ahora menos que antes. Y, sin embargo, a muchos pacientes se les deriva a la privada. Moreno Bonilla firmó con Vox un acuerdo de privatización de servicios públicos y una bajada masiva de impuestos a los súper ricos. Fue Moreno Bonilla el primero que pactó con la ultraderecha y eso ha tenido consecuencias nefastas en términos sociales en Andalucía. Estamos en el momento clave para que esa privatización no sea irreversible.

El presidente de la Junta ha admitido, lógicamente, el escándalo de los cribados de cáncer de mama. Pero él lo define como un error puntual que dice que ya se ha subsanado. Y yo quería preguntarle por las dos cosas. En primer lugar, ¿usted cree que el escándalo de los cribados de cáncer de mama es un error puntual?

No, es la consecuencia de una degradación de la sanidad. La falta de información y el retraso en las pruebas diagnósticas son estructurales, no ocurren solo en el caso de cáncer de mama. Hablamos del cáncer colorrectal, que tiene una participación en los cribados de apenas el 39%. Hablamos de listas de espera en pruebas diagnósticas de entre seis y nueve meses, de una media de 15 a 30 días para una cita en el médico de cabecera en pueblos como Isla Cristina. El sistema de salud ha colapsado y quieren convencer a la sociedad andaluza de que la salida es la privada. En el escándalo de los cribados mintieron para negar lo sucedido, después se hicieron las víctimas frente a las mujeres afectadas y, al final, directamente atacaron a las verdaderas víctimas. Vamos a llegar al 17 de mayo a votar sin conocer la verdad. Moreno Bonilla no tiene la decencia de contar la verdad, porque no ganaría las elecciones.

¿Y cuál es la verdad?

Que tenemos tres casos documentados de fallecimientos por el fallo del cribado. El presidente lo niega, pero nosotros lo tenemos documentado. Como también tenemos los testimonios de mujeres que, como consecuencia de estos errores y del retraso en el diagnóstico, están sometidas a un proceso mucho más doloroso y más largo de recuperación del que habrían tenido con una detección precoz.

Lo segundo que dice el presidente es que ese error, que califica de puntual, ya se ha solucionado. ¿Usted cree que se ha solucionado?

No lo ha solucionado. Conozco un caso en Córdoba de una mujer a la que le dieron cita y cuando acudió le dijeron que el diagnóstico tarda dos meses. ¿Y si es un tumor invasivo, qué pasa durante esos dos meses? Se está cometiendo una tropelía. El sistema sanitario sigue colapsado. Hay un desgaste en lo cotidiano que, si se convierte en movilización, ganaremos las elecciones.

¿Si de usted dependiese, cuál es la primera medida en sanidad pública que se tomaría el 18 de mayo?

La contratación de 8.000 sanitarios para ampliación de los centros de salud de ocho de la mañana a ocho de la tarde y que el máximo de espera para la atención del médico de cabecera sean 48 horas.

También conoce usted de cerca la educación pública. La comunidad educativa denuncia la eliminación sistemática de líneas educativas en Primaria y Secundaria y también recortes drásticos en la universidad pública. ¿Cuál es su diagnóstico?

Quieren que tengas que pagar por formarte y por educarte. Han eliminado 3.000 líneas en la escuela pública. Han empezado a reducir la oferta de másteres habilitantes, de forma que mucha gente tiene que irse a la privada y pagar cuatro veces más. No dan satisfacción a la demanda de plazas públicas de formación profesional y hay gente que paga 4.000 euros por un curso de ciclo formativo en la privada porque no encuentran en la pública. Hay familias que tienen que soportar de su bolsillo el refuerzo educativo de los alumnos porque no le dan recursos para una atención personalizada de educación especial.

He dedicado mis mejores años a la educación pública y sabemos lo que tenemos que hacer: una inversión del 7% del PIB. Y los recursos saldrán de una modificación fiscal para que los súper ricos de Andalucía paguen lo que no pagan. Hay mil millones de euros de regalo en bonificaciones al impuesto de transmisión patrimonial. Moreno Bonilla va a pasar a la historia como el presidente que intentó matar el conocimiento y la investigación en Andalucía.

En materia social, el presidente presume de haber recortado mucho las listas de espera en dependencia. ¿Esto se lo compra o tampoco?

¿500 días de espera de media? ¿Personas con Alzheimer desde hace tres años y medio que todavía no están ni reconocidas en su dependencia? Estamos hablando de una tragedia en la que subyace un desprecio de clase muy significativo. El mensaje en dependencia del PP es como todo lo demás, una ausencia de funcionamiento de los servicios públicos y un mensaje subyacente de que, el que quiera servicio, que se lo pague. Nosotros vamos a hacer una cosa tan revolucionaria como es cumplir la ley. Máximo, tres meses. Y si no se cumple, la Administración tendrá la obligación legal de pagar una indemnización a la familia por incumplimiento.

Con este diagnóstico de los servicios públicos y esta radiografía política de Andalucía, ¿por qué no existe en ni una sola de las encuestas una expectativa de cambio de gobierno?

Para eso están las campañas electorales. Creo que hemos evolucionado de una posición más resignada a un cambio de rasante en el estado de ánimo de la izquierda, a una reactivación para ir a votar. La candidatura de ‘Por Andalucía’ está aumentando los apoyos porque tenemos propuestas, además de crítica. El Partido Popular está subiendo el tono agresivo y eso demuestra un nerviosismo que le hace sentir que es vulnerable, que puede haber un cambio en las elecciones el 17 de mayo. En Andalucía somos especialistas en cambiar el guion que nos escriben otros.

El colmo de la ironía es que me tengan que preguntar a mí por qué no vamos juntos, cuando resulta que llevo la mayor alianza de la izquierda desde el año 2023. Somos siete organizaciones que vamos en una misma dirección y una que va en la otra. Que cada uno saque conclusiones

Por Andalucía y Adelante Andalucía. Mucha gente se pregunta cuál es la diferencia entre las dos candidaturas.

Yo lo único que digo es que encabezo una candidatura, de la que me siento muy orgulloso, que incluye a siete organizaciones que nos hemos unido obedeciendo el mandato popular de unidad. Querían unidad y se la hemos dado. Por tanto, nosotros somos la candidatura de la unidad, eso está claro. Hay una organización que ha decidido no ir con nosotros.

Si hubiese sido por usted, irían juntas.

Por supuesto, nosotros lo tenemos claro. Vamos, yo soy el pesado de este concepto político (la unidad) como instrumento para ser relevante. Hay gente que a lo mejor prefiere estar en su zona de confort, yo no. Y creo que el estado de ánimo en la izquierda cambió cuando alcanzamos el acuerdo las siete organizaciones que nos presentamos juntas. Me enorgullece encabezar una lista que contempla a todo el espacio de una izquierda transformadora necesaria para un proyecto andaluz. Esto surge en Andalucía, aunque también con una visión federal que una a los trabajadores de todos los territorios de España.

¿Pero entiende ese despiste de la gente progresista con ambas candidaturas?

El colmo de la ironía es que me tengan que preguntar a mí por qué no vamos juntos, cuando resulta que llevo la mayor alianza de la izquierda desde el año 2023. Hemos conseguido lo que nadie ha conseguido y lo que era impensable. Somos siete organizaciones que vamos en una misma dirección y una que va en la otra. Que cada uno saque conclusiones, yo confío en la inteligencia de la gente.

¿Sería un fracaso quedar por detrás de Adelante Andalucía o el único fracaso sería que gobernase la derecha?

No contemplamos otro resultado que no sea mejorar el actual. Lo que queremos es que Por Andalucía obtenga los mejores resultados para un cambio de gobierno. Y nos definen dos cosas. Que somos gente coherente con los servicios públicos y que, si hay que arremangarse para gobernar, vamos a gobernar. Somos gente que no tiene dudas y que, frente a Adelante, nos arremangamos para gobernar. Nosotros disputamos con la derecha para combatir las políticas de derecha, estamos aquí para satisfacer los intereses de la gente que tiene que vivir mejor.

Usted accedió a un acuerdo ‘in extremis’ con Podemos para incluir en su candidatura a esa formación política, pero la brecha con sus dirigentes resulta evidente. De hecho, esos dirigentes no van a participar en ningún acto de campaña con usted. ¿No es todo demasiado raro y rocambolesco?

¿Elevamos el nivel? Estamos en un momento histórico en el que lo reaccionario, en el que un fascismo 3.0 puede arrasar con todas las conquistas sociales. El acuerdo político alcanzado demuestra que en Andalucía se ha estado a la altura del momento histórico. Los compañeros de todas las organizaciones políticas están haciendo campaña en Andalucía. Y cada uno coge el carril que quiere. ¿Y si nos centramos en el reto histórico mayúsculo que tenemos? Eso neutraliza cualquier salseo de política menor. La gente tiene que tener claro que Por Andalucía es la candidatura de la unidad. Si vamos siete y en la otra va uno y además dice que no ha querido venir, pues las cosas están claras. Vamos a tener éxito para construir una esperanza en la izquierda, tanto en Andalucía como el resto del país. Lo demás es anecdótico.

Que Izquierda Unida sea fuerza de gobierno y, por tanto, socio de coalición del Partido Socialista, ¿es algo que le beneficia o que le resta en campaña?

Hay que respetar la inteligencia de la gente. La mayor parte de las organizaciones de mi candidatura formamos parte del Gobierno de España y es un capital político extraordinario. Sin nosotros, no habría habido ni reforma laboral, que ha mejorado las condiciones objetivas de la clase trabajadora, ni aumento del 66% del salario mínimo, que ha beneficiado a medio millón de andaluces. Hablamos del reconocimiento del Estado palestino, de ayudas a 260.000 autónomos en Andalucía. Son políticas que han beneficiado a los trabajadores y trabajadoras.

Si el PSOE se pega el batacazo que prevén las encuestas, ¿cree que eso haría tambalear la legislatura de Pedro Sánchez?

Hay en la sociedad andaluza una especie de vibración de decir: pero bueno, ¿quién es nadie para decirnos lo que vamos a votar y que ya está todo decidido? Aquí se habla poco de dos cosas. La primera, el mundo rural, sobre el que nosotros tenemos una estrategia de fijación de población en el territorio para el relevo generacional en las actividades del sector primario. Y el otro gran asunto son las políticas de igualdad. En Andalucía han sido asesinadas cuatro mujeres por violencia machista este año. El gobierno del Partido Popular mantiene un teléfono de la vergüenza, el pactado con Vox de la violencia intrafamiliar, que apenas si recibe una llamada cada semana.

Y una cosa más: yo no quiero volver al armario. En el armario hace mucho frío, es muy triste. Y a mí me preocupan mucho los ataques homófobos que se han dado últimamente. Hace poco en Gerena a un chavalito le dieron una paliza tremenda. Me preocupa esa ofensiva porque no queremos sufrir de nuevo, volver al armario y avergonzarnos por tener una opción sexual diferente. Nos jugamos la igualdad, la tolerancia en Andalucía.

Hablaba antes de un modelo político que sirva también de inspiración a la izquierda estatal. ¿El proceso de sucesión de Yolanda Díaz será esta vez menos traumático que los procesos que acostumbra a afrontar la izquierda o habrá otra vez batalla en público?

Unos buenos resultados aquí van a facilitar una aceleración del proceso unitario en el resto del país. Por eso nos jugamos un proyecto de derechos sociales, de apretar con uñas y dientes para combatir el fascismo. Tenemos una responsabilidad histórica. Lo que pasa en Andalucía no solo queda en Andalucía. Pero de aquí al 17 de mayo voy a hablar de Andalucía.

O sea que tampoco hablamos de Rufián.

Yo pertenezco a un proyecto de carácter federal que voy a defender. Un proyecto de país no puede ser troceado con la izquierda separada y con visión parcial del territorio.

Prefiere a Bustinduy entonces.

Bustinduy es el mejor ministro de Vivienda.

Apeló usted en su minuto de oro del debate a la esperanza. ¿Cree que la desmovilización de la gente progresista tiene que ver precisamente con eso? ¿Con la falta de esperanza de que las cosas puedan ser mejores, que puedan ser diferentes voten lo que voten?

Para nada. Si hay una movilización digna de tal nombre en estos últimos cuatro años en Andalucía, ha sido la Marea Blanca. Usted no sabe el nivel de capilaridad que han tenido esas movilizaciones en capitales de provincia y en cualquier pueblo en el que hay plataforma en defensa de la sanidad pública. Esa movilización popular que se ha dado en toda Andalucía es una señal de que hay esperanza, hay alternativa. Hay mucha indignación con una propaganda que pretende tapar las carencias y el colapso de la sanidad. Y esa movilización tiene que traducirse en una activación del voto.

Vídeo: Carlos Márquez

Etiquetas
stats