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Trump llega a China con la guerra de Irán empantanada y necesitado de acuerdos con Xi Jinping para aliviar la economía de EEUU

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es recibido por el viceministro ejecutivo de Asuntos Exteriores de China, Ma Zhaoxu; el embajador de EEUU en China, David Perdue; el vicepresidente de China, Han Zheng, y el embajador de China en EEUU, Xie Feng, a su llegada a Pekín, el 13 de mayo de 2026 en Pekín, China.

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
13 de mayo de 2026 15:25 h

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Donald Trump ya está en Pekín. El presidente de EEUU ha llegado a China para una cumbre con su homólogo chino, Xi Jinping, con numerosos frentes abiertos. Hasta tal punto es así, que la cumbre fue retrasada por el inicio de la guerra de EEUU e Israel en Irán, lanzada el 28 de febrero y que sigue sin resolverse, con un alto el fuego “agonizante”, según las palabras del mismo Trump, y con el estrecho de Ormuz, por el que pasaba el 20% del comercio del petróleo mundial, bloqueado desde hace 10 semanas.

La visita de Trump también se produce 24 horas después de que se conociera el peor dato de inflación en EEUU en tres años. En efecto, los precios en EEUU subieron un 3,8% en abril –con respecto a abril de 2025–, impulsados por el precio de la gasolina y la energía, que se ha desbocado a consecuencia del bloqueo del estrecho de Ormuz y la disrupción para los mercados energéticos internacionales de la guerra en Irán.

El viaje ocurre en un momento delicado para la presidencia de Trump, quien se encuentra en mínimos de popularidad en EEUU, con menos del 40% de la población aprobando su gestión, entre otras cosas por la guerra en Irán, la más impopular de todas las guerras contemporáneas de EEUU.

En ese contexto, Trump busca un alivio mediante la firma de acuerdos con China para la compra de más productos alimenticios –lo que beneficiaría a los agricultores estadounidenses, sobre todo de soja y arroz– y aviones estadounidenses.

Trump, además, afirma que hablará con Xi sobre comercio “más que sobre cualquier otra cosa”, en un momento en el que EEUU ha apostado por el proteccionismo económico, complicando el comercio internacional y la venta de sus productos al extranjero.

Sobre la mesa también estará Taiwán. China está molesta por los planes de EEUU de vender armas a la isla, que el Gobierno chino reclama como parte de su propio territorio.

Trump declaró el lunes a los periodistas que hablaría con Xi sobre un paquete de armas por valor de 11.000 millones de dólares para Taiwán que la Administración estadounidense autorizó en diciembre, pero que aún no ha comenzado a suministrar. Se trata del mayor paquete de armas jamás aprobado para Taiwán.

Sin embargo, Trump ha mostrado una mayor ambivalencia hacia Taiwán, algo que está suscitando dudas sobre si Trump podría estar dispuesto a reducir su apoyo a la isla.

Al mismo tiempo, Taiwán —como principal fabricante mundial de chips— se ha convertido en un elemento esencial para el desarrollo de la IA, y este año EEUU ha importado más productos de Taiwán que de China.

En todo caso, lo más importante de la cumbre de Trump en China no tendrá lugar hasta el jueves, que será cuando los líderes mantengan conversaciones bilaterales y asistan a una cena de gala.

La Administración Trump espera iniciar el proceso de creación de una Junta de Comercio con China para abordar las diferencias entre ambos países. La junta podría ayudar a evitar la guerra comercial desencadenada el año pasado tras las subidas de aranceles de Trump, una medida a la que China respondió mediante el control de los minerales de tierras raras.

Al final, se produjo una tregua de un año el pasado octubre.

Trump no tiene actos públicos programados más allá de su llegada el miércoles, pero tiene previsto reunirse con Xi en varias ocasiones el jueves y el viernes.

Durante la escala en Alaska, en Anchorage, mientras el Air Force One repostaba de camino a Pekín, se incorporó al viaje el director ejecutivo del gigante de los chips Nvidia, Jensen Huang, quien inicialmente no figuraba en la lista de ejecutivos que acompañaban a Trump a China.

Trump se había dado cuenta de que Huang, con quien mantiene una estrecha relación, no formaba parte del viaje, y le llamó el martes y lo invitó a unirse a la comitiva.

“La CNBC informó erróneamente de que el gran Jensen Huang, de Nvidia, no había sido invitado a la increíble reunión de los mejores empresarios y empresarias del mundo que se dirigen con orgullo a China”, dijo Trump en las redes sociales mientras el avión presidencial volaba de Anchorage a Pekín: “En realidad, Jensen se encuentra actualmente en el Air Force One y, a menos que le pida que se vaya, lo cual es muy improbable, la información de la CNBC es incorrecta o, como se dice en política, ¡NOTICIAS FALSAS!”

Además de Huang, acompañan a Trump destacados ejecutivos estadounidenses, desde el sector tecnológico hasta el agrícola: Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX; Tim Cook, director ejecutivo de Apple; Kelly Ortberg: exdirectora ejecutiva de Rockwell Collins; Larry Fink, presidente y director ejecutivo de BlackRock; Stephen Schwarzman: presidente, director ejecutivo y cofundador de Blackstone; Brian Sikes, presidente y director ejecutivo de Cargill; Jane Fraser, presidenta y directora ejecutiva de Citi; Jim Anderson, director ejecutivo de Coherent; H. Lawrence Culp, presidente y director ejecutivo de GE Aerospace; David Solomon, presidente y director ejecutivo de Goldman Sachs; Jacob Thaysen, director ejecutivo de Illumina; Michael Miebach, director ejecutivo de Mastercard; Dina Powell McCormick, presidenta y vicepresidenta de Meta; Sanjay Mehrotra, presidente, director ejecutivo y consejero delegado de Micron; Cristiano Amon, presidente y director ejecutivo de Qualcomm; y Ryan McInerney, director ejecutivo de Visa.

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