Jason Collins muere a los 47 años por un cáncer cerebral: la NBA despide al primer deportista estadounidense en declarar públicamente su homosexualidad
El deporte estadounidense pierde a una figura que cambió la vida de muchos jugadores en Estados Unidos. Jason Collins ha muerto a los 47 años después de varios meses de tratamiento por un glioblastoma en fase cuatro, una enfermedad que le apartó de los actos públicos desde finales del pasado año.
El tumor apartó a Jason Collins de actos públicos desde septiembre
Según la NBA, el exjugador llevaba ocho meses recibiendo atención médica tras detectar el tumor cerebral que anunció en diciembre de 2025. Adam Silver, comisionado de la liga, afirmó que Collins “ayudó a que la NBA, la WNBA y el deporte fueran espacios más abiertos y acogedores para las futuras generaciones”. También trasladó el pésame a Brunson Green, marido del exjugador desde mayo de 2025, además de enviar un mensaje a familiares y antiguos compañeros.
La enfermedad apareció en público por primera vez el pasado septiembre de 2025, cuando la NBA comunicó que Collins había iniciado un tratamiento específico para frenar el avance del tumor. Meses después, el exjugador confirmó que sufría un glioblastoma en fase cuatro y explicó que seguía varias terapias para poder acudir a algunos eventos relacionados con el All Star de Los Ángeles.
Esa situación redujo su presencia como embajador social de la liga, aunque mantuvo contacto con asociaciones juveniles y antiguos compañeros hasta las últimas semanas.
Jason Collins salió del armario mientras seguía jugando en 2013
La historia de Collins quedó ligada para siempre a la homosexualidad dentro del deporte profesional estadounidense porque en 2013 decidió hacer pública su orientación sexual cuando todavía seguía en activo. Un año después saltó a la pista con los Brooklyn Nets y se convirtió en el primer jugador abiertamente gay que disputaba un partido en una gran liga masculina del país. Aquel encuentro apenas duró once minutos para él, aunque abrió una conversación que muchos equipos habían evitado durante décadas.
Washington Blade recordó que Collins explicó en 2014 que su vida era “mucho mejor” desde que había dado ese paso. El exjugador también contó en distintas entrevistas que muchos deportistas le escribieron en privado después de su anuncio porque temían quedarse fuera de los vestuarios o perder contratos. Su presencia en campañas públicas y actos escolares empujó a varias franquicias a revisar códigos internos relacionados con comentarios homófobos, además de ampliar programas de apoyo para jóvenes jugadores.
La Human Rights Campaign situó su muerte dentro de una etapa importante para los derechos del colectivo LGTBQ+ en el deporte norteamericano. Kelley Robinson, presidenta de la organización, señaló que “llamar a Jason Collins una figura pionera para nuestra comunidad se queda corto”. Robinson añadió que “salió del armario mientras seguía jugando en una época en la que los deportistas masculinos no hacían algo así”. Ese recorrido convirtió a Collins en un referente habitual para universidades y asociaciones deportivas que buscaban ejemplos de integración real dentro de competiciones profesionales.
La familia confirmó que Jason Collins murió tras varios tratamientos
Su carrera dentro de la NBA se alargó trece temporadas y pasó por equipos como Atlanta Hawks, Boston Celtics o Washington Wizards. Collins destacó sobre todo por el trabajo defensivo y por ser un atleta respetado dentro de los vestuarios.
También llevó el dorsal 98 en homenaje a Matthew Shepard, estudiante universitario asesinado en Wyoming en 1998 después de un ataque homófobo. Ese número apareció después en camisetas solidarias y actos organizados por aficionados que siguieron muy de cerca su historia personal.
El comunicado difundido por la familia a través de la NBA confirmó que el exjugador murió después de “una dura lucha contra el glioblastoma”. En esa misma nota, sus allegados explicaron que “nuestra familia le echará muchísimo de menos”. Además agradecieron el apoyo recibido durante los últimos meses y destacaron el trabajo de médicos y enfermeras que participaron en el tratamiento. Collins había viajado a Singapur para probar terapias experimentales que todavía no estaban autorizadas en Estados Unidos, tal y como contó en un texto publicado por ESPN.
La National Basketball Players Association también reaccionó pocas horas después de conocerse la noticia y definió al exjugador como un símbolo para miles de personas jóvenes. La asociación afirmó que “su valentía rompió barreras y le convirtió en una referencia mundial para la comunidad LGBTQ+”.
Collins dejó el baloncesto profesional en 2014, aunque mantuvo una actividad pública muy intensa hasta el avance de la enfermedad que acabó con su vida esta semana en Estados Unidos y en buena parte del deporte profesional
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