El municipio castellonense con un castillo de origen islámico y una muralla que envuelve el casco urbano

Castellón de la Plana.

Edu Molina

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Castellón de la Plana conserva varias partes de su historia en lugares distintos de la ciudad. Una de ellas está en el cerro de la Magdalena, donde se encuentran la ermita y los restos del Castell Vell. Otra aparece en el casco urbano, con los tramos conservados de la Muralla Carlista. Y una tercera se abre hacia el Mediterráneo, en una zona de playas que completa la visita al municipio.

El Castell Vell permite acercarse a una etapa anterior al desarrollo de la ciudad actual. Se trata de un recinto defensivo de origen islámico, fechado en el siglo X, construido en una zona elevada y adaptado a la forma del terreno. Desde el cerro se obtiene una vista amplia de Castellón de la Plana, algo que ayuda a entender por qué este punto tuvo un papel importante antes de que el municipio creciera en la zona baja.

En el centro, el recorrido cambia de escenario. Allí aparecen la Muralla Carlista, el Ayuntamiento, el Mercado Central, El Fadrí y la Concatedral de Santa María. Son espacios muy próximos entre sí y permiten seguir distintas etapas de la ciudad sin alejarse demasiado de la plaza Mayor. Después, el municipio suma su parte marítima, con las playas de Gurugú, Pinar y Serradal, las tres reconocidas con el distintivo de Bandera Azul.

Del cerro de la Magdalena al centro histórico y las playas

El Castell Vell se sitúa en la parte alta del cerro de la Magdalena, junto a la ermita. No se conserva como un castillo completo, sino como un conjunto de restos que ayudan a entender el pasado del municipio. Su origen islámico y su fecha, situada en el siglo X, lo convierten en uno de los lugares más relacionados con las primeras etapas históricas de Castellón de la Plana.

La construcción no tiene una forma regular. El recinto se ajusta a la pendiente del cerro y por eso presenta una disposición escalonada. Esa adaptación al terreno marca la imagen actual de los restos. Desde este punto se puede observar buena parte de la ciudad, con el casco urbano extendido en la plana y la salida hacia el Mediterráneo. La visita permite situar el origen histórico del municipio antes de continuar por el centro.

Ya en la zona urbana, uno de los elementos más destacados es la Muralla Carlista. Los tramos que han llegado hasta hoy fueron construidos en 1837, durante la primera guerra carlista, aprovechando defensas medievales anteriores. Por eso conviene hablar de restos conservados y no de una muralla completa alrededor de la ciudad actual. Su protección patrimonial está reconocida como Bien de Interés Cultural y también figura en los registros patrimoniales de ámbito estatal y autonómico.

El paseo puede seguir por la plaza Mayor y sus alrededores. En ese entorno se encuentra el Ayuntamiento de Castellón de la Plana, un palacio barroco considerado uno de los edificios más representativos del municipio. Su ubicación lo convierte en una referencia clara para empezar a recorrer el centro histórico y para enlazar con otros puntos cercanos.

A poca distancia está el Mercado Central, que abrió sus puertas en 1949. Es uno de los espacios con más actividad del centro y forma parte de la vida diaria de la ciudad. También queda muy cerca de El Fadrí y de la Concatedral de Santa María, por lo que encaja dentro de un paseo sencillo por la zona más reconocible del casco urbano.

El Fadrí es una de las imágenes más conocidas de Castellón de la Plana. Esta torre campanario empezó a levantarse en el siglo XV y se terminó a finales del siglo XVI. Está separada de la Iglesia de Santa María la Mayor, y de ahí viene su nombre, ya que “fadrí” significa soltero en valenciano. Esa condición de torre independiente hace que destaque dentro de la plaza Mayor.

La torre mide unos 60 metros y está organizada en cuatro partes. Cada una tenía una función concreta: la cámara del reloj, una prisión, la vivienda del campanero y la sala donde se encuentran las campanas. Esa distribución muestra que el edificio no servía solo como campanario, sino que también tuvo otros usos dentro de la ciudad.

La Concatedral de Santa María completa este conjunto del centro. Sus orígenes se sitúan en el siglo XIII, aunque el edificio ha pasado por varias reconstrucciones. Fue rehecha en el siglo XV después de un incendio y volvió a sufrir una pérdida importante durante la Guerra Civil, cuando fue demolida. De la reconstrucción posterior se conservan como elementos góticos las tres puertas de acceso. El templo está protegido como Bien de Interés Cultural y también aparece inscrito en los registros patrimoniales estatal y valenciano.

El recorrido por Castellón de la Plana puede cerrarse en la zona del mar. El municipio cuenta con tres playas principales: Gurugú, Pinar y Serradal. Las tres tienen Bandera Azul, un distintivo que reconoce determinados criterios de calidad, servicios y gestión ambiental. Esta parte litoral añade un tramo diferente a la visita, después del cerro y del centro histórico.

Así, Castellón de la Plana reúne en un mismo municipio varios espacios con funciones muy distintas. En la Magdalena se conserva el rastro de un castillo islámico; en el centro quedan restos de una muralla levantada en el siglo XIX sobre defensas anteriores; alrededor de la plaza Mayor se concentran edificios históricos y de uso cotidiano; y, hacia el litoral, las playas conectan la ciudad con el Mediterráneo.

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