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Crisis del hantavirus
Altos cargos alojados con turistas, pocas horas de sueño y mucha crema solar: intrahistoria de un desembarco

Los últimos pasajeros del crucero Hondius, afectado por un brote de hantavirus, abandonan el barco.

David Noriega

12 de mayo de 2026 22:19 h

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Desde que el crucero MV Hondius fondeó en el puerto tinerfeño de Granadilla de Abona hasta que zarpó rumbo a Róterdam transcurrieron unas 38 horas. La operación de desembarco del buque donde se detectó un brote de hantavirus supuso la evacuación de más de 120 personas y una decena de vuelos de repatriación entre el domingo y el lunes. Un operativo que ha sido considerado un “éxito” por el Gobierno español y celebrado por diferentes organismos internacionales, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta Naciones Unidas, la Comisión Europea o el papa León XIV.

A Tenerife se desplazaron en la tarde del sábado la ministra de Sanidad, Mónica García, el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, además del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, la directora de Protección Civil, Virginia Barcones, y el de Salud Pública, Pedro Gullón. También el director general de la OMS, Tedros Adhanom, que este martes se dirigió a García como “sister” —hermana, en inglés—, como muestra de la buena sintonía durante la operación.

“La convivencia ha sido muy interesante”, explica una fuente muy cercana al dispositivo. El grueso de la coordinación in situ se produjo en el puesto de mando avanzado, una carpa en el puerto industrial, en la que permanecían los tres ministros, el director de la OMS y personal esencial, que entraba y salía según las necesidades y el momento de la operación. Por ejemplo, los embajadores o los cónsules de los países involucrados en las repatriaciones accedían para estar informados y agradecer la labor de España mientras sus respectivos conciudadanos desembarcaban y eran trasladados al aeropuerto de Tenerife Sur, a unos 10 minutos de distancia.

“Dentro de la carpa era un horno y fuera hemos vuelto quemados. Tuvimos que comprar crema solar”, bromea una de las personas que participó en el operativo: “Hemos dormido poco, porque volvíamos al hotel a las dos de la mañana, con la adrenalina de tomar decisiones y tu cuerpo está como si hubieras corrido 10 kilómetros. Si ponías la tele para desconectar, solo estaba el hantavirus o la teletienda”.

La delegación española se alojó en uno de los resorts cercanos a la playa de los ingleses, donde la imagen, los pocos momentos que pasaron por las instalaciones, era curiosa. “Una mañana nos abrieron el buffet a las seis para el desayuno y coincidimos con los primeros turistas, con sus chanclas, aunque hiciera frío, comiendo beicon y beans”. Estos eran, en su mayoría, ciudadanos británicos, alejados del tsunami mediático que ha supuesto esta operación en España. En su caso, la atención este fin de semana estuvo en la debacle electoral que amenaza con llevarse por delante al primer ministro Keir Starmer, después de que los laboristas obtuvieran el peor resultado desde los comicios locales de 1968.

Las fuentes consultadas resaltan la tranquilidad en el dispositivo, “incluso en los momentos de tensión”, como el domingo, cuando las condiciones meteorológicas adversas pusieron en peligro la operación como estaba prevista y obligaron al MV Hondius a atracar en el puerto. “Fue un momento clave, cuando nos quedaba por sacar a los últimos pasajeros”, indican.

También la colaboración entre países. La buena disposición de los neerlandeses, haciéndose cargo en todo momento de los ciudadanos que no pudieran ser repatriados por sus países, al estar el barco bajo su bandera. O incluso los estadounidenses, que se ofrecieron a trasladar a los canadienses, algo que finalmente no fue necesario: “En el plano internacional, todo el mundo arrimó el hombro”.

Mientras el crucero MV Hondius se estaba preparando ya para regresar a Róterdam, el puerto más grande de Europa, el director general de la OMS pudo relajarse y cumplir su objetivo diario de pasos. “¿Saben que el ejercicio físico es importantísimo? Yo intento llegar todos los días a los 10.000 o 11.000 pasos”, explicó el doctor Tedros durante la rueda de prensa que dio junto al presidente Pedro Sánchez, este martes desde Madrid.

En ese paseo por la ciudad, que duró unas dos horas, Tedros se encontró con varios vecinos tinerfeños que le mostraron su apoyo y comprensión. “Algunos me dijeron que se sentían orgullosos, porque los pasajeros necesitaban cariño y amabilidad”, explicó. También le preguntaron si era la primera vez que estaba en la isla, como era el caso. “No era la manera en la que me hubiera gustado, pero volveré a visitar Tenerife con mi familia”, prometió.

El sábado, el máximo responsable de la OMS se había dirigido por carta “al pueblo de Tenerife”. “Sé que están preocupados, que cuando oyen la palabra ”brote“ y ven un barco navegar hacia sus costas, afloran recuerdo que ninguno de nosotros ha dejado atrás. El dolor de 2020 sigue siendo real y no lo minimizo ni por un momento”, escribió, antes de lanzar un mensaje de tranquilidad: “Esto no es otro covid-19. El riesgo actual para la salud pública por el hantavirus sigue siendo bajo”.

El recuerdo del covid-19 había sido azuzado los días previos por varios mandatarios, pero la némesis de la operación, por la que el Gobierno de España ha sido felicitado por multitud de organismos internacionales, ha sido el presidente canario Fernando Clavijo. En el penúltimo intento por boicotear la operación, envió la ministra García un texto extraído de la inteligencia artificial en el que alegaba que “las ratas son excelentes nadadoras y pueden sobrevivir en el agua durante largos periodos”.

En su última intentona, anunció que prohibía la entrada del buque con más de 140 personas a bordo al puerto. El Gobierno cortocircuitó rápidamente esta algarada. Ante la falta de competencias del presidente canario en los puertos estatales, la Marina Mercante emitió pasada la 1 de la madrugada una resolución que permitía “la acogida del buque MV Hondius en el puerto”.

La ministra de Sanidad, que ha intentado estar ajena a la polémica con el presidente canario en todo momento, se había reunido con Clavijo en Tenerife, tras bajarse del avión y antes de que comenzase el operativo, el sábado a última hora de la tarde. “Él sigue insistiendo en los ratones”, explican fuentes conocedoras de esa conversación, en la que el presidente canario no habría trasladado su intención de prohibir la entrada al barco en el puerto.

“Lo dice en La Sexta”, indican estas fuentes. Pero el operativo mantuvo la calma. “Prohíbe una cosa que no puede prohibir. Nosotros estamos gestionando una crisis internacional y él estaba en la pelea doméstica”. Este martes, la ministra García daba la pincelada personal al balance. “Para mí ha sido un auténtico honor poder demostrar ante las autoridades de medio mundo lo mejor de nuestro país”, dijo.

Mientras se desarrollaba esta operación, a pocos kilómetros, en el puerto de Los Cristianos, Salvamento Marítimo rescató a 138 personas a bordo de un cayuco. La noticia también llegó al puesto de mando. “Desembarcaron los ricos y desembarcaron los pobres”. Las próximas semanas no serán iguales para todos.

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