Pedro Gullón: “Hay mucha épica en la historia, pero el riesgo de transmisión del hantavirus es extremadamente bajo”
El Ministerio de Sanidad lleva toda la semana en conversaciones con la OMS, el ECDC y la Comisión Europea para negociar y preparar el desembarco de los 144 pasajeros a bordo del MV Hondius en Canarias. “Vamos a tomar las medidas adecuadas para hacerlo con la máxima seguridad posible, pero resituando que no estamos ante un ébola, ni un covid”, tranquiliza su director general de Salud Pública, Pedro Gullón.
¿Qué capacidades concretas tiene el sistema sanitario para que la OMS elija un puerto español para gestionar una operación de este tipo?
En primer lugar, era el puerto más cercano. Por otro lado, el sistema sanitario español está dotado con equipos de alta tecnología, tiene unidades de aislamiento y tratamiento de alto nivel, en el caso de que fueran necesarias, y cuenta con una tradición de poder tratar a pacientes que vienen de otros lugares, además de un sistema de puertos y de transporte muy desarrollado.
Sabemos cuál es el protocolo previsto si los pasajeros permanecen sin síntomas. Pero si durante el trayecto o una vez en territorio español se detectan nuevos casos sospechosos, ¿qué escenarios contempla el Ministerio? ¿Existe un plan de contingencia específico?
Estamos ultimando precisamente este escenario. Algunos de estos puntos ya los teníamos protocolarizados anteriormente, de zonas que requieren de un tratamiento específico. En España tenemos la red UATAN, las unidades de aislamiento y alto tratamiento, que ya han sido avisadas. En el caso de que tengamos que activar esas camas en algún punto del estado lo iremos haciendo. Vamos a finalizar el protocolo y dependerá también de cuánta gente presente síntomas y de qué nacionalidad.
Se ha confirmado que se trata de la cepa andina del hantavirus, la única con capacidad conocida de transmisión entre humanos. ¿Qué implicaciones tiene esto desde el punto de vista de salud pública?
Tenemos diferentes variantes. La principal es la de los Andes, que parece la relacionada con este brote. Luego tenemos la americana, sobre todo en Estados Unidos y Canadá; y otras dos variantes europeas, que no presentan estos síntomas respiratorios, sino que pueden debutar más como fiebre hemorrágica con síndrome renal, sobre todo en el centro y el este del continente. En el único caso que se han descrito contagios entre humanos es en los Andes, lo que no significa que las otras no lo puedan tener en situaciones concretas. Ya conocemos, por las dinámicas con virus, que las otras variantes también puedan llegar a tener esa capacidad, aunque todavía no esté descrita.
En todo caso, esa capacidad se da entre contactos estrechos. No se da cuando te cruzas con alguien por la calle, ni nada parecido, pero tenemos que actuar con precaución, asumiendo que puede haber contagios. Por eso haremos la cuarentena a las personas españolas cuando lleguen y estamos trabajando los protocolos para que no tengan contacto con otro tipo de población.
No hay un miedo a que esto pueda provocar una pandemia en términos de que todo el mundo tenga el virus
¿Cuál es el nivel de preocupación por que el virus pueda propagarse fuera del entorno controlado del barco?
Atendiendo a los análisis de los organismos internacionales, el riesgo de que esto pueda tener un impacto poblacional alto es muy bajo. No hay un miedo a que esto pueda provocar una pandemia en términos de que todo el mundo tenga el virus, porque no es la dinámica de transmisión. Desde luego, estamos alineados con los informes de los organismos internacionales.
Hay mucha épica en todo lo que tiene que ver con una historia que es muy interesante desde el punto de vista mediático, pero creo que tenemos que tener la responsabilidad de situar esto en los términos de riesgo para la salud pública. El ECDC publicó su informe de evaluación del riesgo de transmisión, donde dice que es extremadamente bajo. Vamos a tomar las medidas adecuadas para hacerlo [el desembarco] con la máxima seguridad posible, pero resituando que no estamos ante un ébola, ni ante un covid. Cada virus, cada microorganismo, tiene sus dinámicas de transmisión.
¿Existen precedentes en España o en Europa de una operación sanitaria similar, con un barco afectado por un brote de este tipo?
Sí, aunque no son muy conocidas, porque no tienen esta épica o esta forma de contarlo. Por ejemplo, durante el Covid, en muchos momentos ya con la pandemia más evolucionada y con otras enfermedades de carácter respiratorio. Hay que darse cuenta de que los cruceros son sitios donde, pese a que existe ventilación, en los camarotes y los lugares de descanso las distancias no son muy grandes. En algunos lugares, incluso, está mal ventilado, por lo que las dinámicas de transmisión de algunas enfermedades pueden verse ampliadas.
Al margen del hantavirus, ¿qué impacto puede tener sobre la salud mental de los pasajeros permanecer durante días en estas condiciones de aislamiento e incertidumbre?
Esa es una de las razones por las que también se intenta que se haga el desembarco lo antes posible. Llevan mucho tiempo conviviendo con la incertidumbre, sin tener muy claro qué era lo que podían tener. Ha habido ataques de ansiedad dentro del barco y ayer celebraron bastante la salida de Cabo Verde en Dirección a las Islas Canarias.
Cuando el barco llegue a Canarias, ¿quién va a atender a estas personas?
La valoración inicial del barco y de la situación médica la va a realizar el equipo de Sanidad Exterior del Ministerio de Sanidad, en colaboración con personal que va a venir del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades(ECDC) y algunos expertos de la OMS. Cuando bajen del barco, las personas que tengan que volver a sus países serán trasladadas por Protección Civil y también por el personal de sus países de origen y, en el caso de las personas españolas en el barco, lo harán a través de un transporte del Ministerio de Defensa.
Una vez que lleguen al Hospital Central de la Defensa ‘Gómez Ulla’, ¿tendrán que hacer cuarentena?
Tienen que hacer cuarentena, pero no sabemos de cuánto tiempo, porque tenemos que acordar con los países cuándo consideramos que es la última fecha de exposición según los últimos síntomas en el barco.
Ahora mismo, ¿cómo está siendo la vida dentro del barco?
Con medidas de seguridad básicas. Se están moviendo, por cuestiones de salud mental, por los espacios libres, realizando alguna actividad. Pero tienen indicaciones de llevar mascarilla y de estar en aislamiento cuando sea necesario, etc. Hay que tener en cuenta que una cuarentena implica unas medidas de protección cuando alguien no está todavía enfermo, pero podría desarrollar síntomas. Es diferente al aislamiento, cuando ya hay síntomas. La transmisión del virus comienza sobre todo cuando empiezan los síntomas.
¿Qué mensaje trasladaría ahora mismo a la población española?
Que el riesgo de transmisión poblacional es muy pequeño y que, aun así, estamos adoptando todas las medidas para que no haya contacto o sea el mínimo posible. Estamos hablando de una enfermedad producida por un virus que tiene una transmisión de humano a humano que, aunque puede ocurrir, no es la más sencilla del mundo. No estamos hablando de enfermedades altamente contagiosas, sino ahora mismo tendríamos en el barco un brote enorme. Por tranquilizar a la población: son personas que están conviviendo en el día a día y tenemos un número de casos —ocho— bastante limitado.
Además, estamos preparando todos los mecanismos para que el contacto sea mínimo. Los españoles, por ejemplo, irán directamente del barco a un avión que les llevará a Madrid y, de ahí, a la planta del hospital que ya está preparada para su cuarentena. Estamos hablando de condiciones de seguridad un poco por encima de las condiciones epidemiológicas de transmisión de la enfermedad, pero consideramos que, por la letalidad de esta enfermedad, merece la pena.
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