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The Guardian en español

ANÁLISIS

Por qué la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP puede reconfigurar Oriente Medio

Una bandera de Emiratos Árabes Unidos y minaretes de mezquitas en Abu Dabi.
29 de abril de 2026 16:44 h

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La decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP es tanto una elección política como empresarial, y reavivará las tensiones latentes entre este país y Arabia Saudí —que habían quedado ocultas por su enfado compartido hacia Irán por los ataques de este contra los Estados del Golfo desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Teherán—.

A corto plazo, abandonar el cártel petrolero al que se unió en 1967 da a Emiratos la libertad de responder rápidamente a una perspectiva a largo plazo de restricciones en el suministro y de maximizar los beneficios. Pero es una decisión que el país ya ha barajado anteriormente, ya que las tensiones con Arabia Saudí sobre las cuotas de producción vienen de lejos.

No obstante, el momento y el carácter unilateral de la decisión de Emiratos Árabes Unidos ponen de manifiesto cómo otras disputas dentro del Golfo sobre cómo responder a la guerra con Irán podrían reconfigurar Oriente Medio.

Un golpe para Arabia Saudí

La deserción es, desde luego, un golpe al prestigio de Arabia Saudí: sitúa a Emiratos como el Estado del Golfo más cercano a Donald Trump, un crítico habitual de la OPEP, y debilita la capacidad de los saudíes para gestionar el precio del petróleo.

El anuncio, sin consulta previa alguna, se produjo mientras el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), integrado por seis miembros, entre los que se encuentran Arabia Saudí y EAU, se reunía en sesión de emergencia en Yeda, la primera vez que lo hacía desde los ataques de Irán.

Fotografía de archivo que muestra el logotipo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en su sede en Viena.

Desde que comenzó la guerra de Irán, Emiratos Árabes Unidos —el Estado del Golfo más cercano políticamente a Israel y más hostil hacia Teherán— ha estado presionando en privado a Arabia Saudí y a Qatar para lanzar contraataques conjuntos contra Irán. Emiratos Árabes Unidos fue el país del Golfo más duramente atacado por Irán, repeliendo más de 2.200 drones y misiles, en parte debido a su proximidad geográfica.

A pesar de las informaciones de que Arabia Saudí estaba instando a EEUU a derrotar a Irán, no se formó ningún consenso público en el CCG para dar un paso que pudiera considerarse de alto riesgo, ya que podría interpretarse no solo como autodefensa, sino como un alineamiento con Israel.

Al no haber logrado forjar la alianza política que exigía, Emiratos Árabes Unidos ha decidido abandonar la solidaridad económica del club de productores de petróleo y actuar por su cuenta. La empresa estatal Adnoc afirma que podrá aumentar la producción de los 3,4 millones de barriles diarios que producía antes del inicio de la guerra con Irán a cinco millones de barriles para 2027.

¿Favoritos de Trump?

Tras el cierre del estrecho de Ormuz, la producción del país se desplomó un 44% hasta los 1,9 millones en marzo, y su capacidad para aumentar la producción es objeto de controversia.

Si bien esta medida puede debilitar gradualmente la cohesión de la OPEP, al mismo tiempo refuerza la posición de Emiratos Árabes Unidos como actor capaz de influir directamente en la dinámica de la oferta mundial

Ebtesam Al-Ketbi Presidenta del Emirates Policy Center

En total, la guerra de Irán supuso una pérdida de 7,88 millones de barriles diarios de la producción de la OPEP en marzo, lo que provocó una caída del 27% hasta los 20,79 millones de barriles diarios ese mes, el mayor colapso de la oferta para el grupo de productores en las últimas décadas.

Ebtesam Al-Ketbi, presidenta del Emirates Policy Center, con sede en Dubái, califica la decisión como un acto de interés propio. “En efecto, Emiratos Árabes Unidos está redefiniendo su papel, pasando de ser un productor dentro de un bloque a un productor equilibrador que contribuye a la estabilidad del mercado gracias a su capacidad de actuación”, afirma. “Si bien esta medida puede debilitar gradualmente la cohesión de la OPEP, al mismo tiempo refuerza la posición de Emiratos Árabes Unidos como actor capaz de influir directamente en la dinámica de la oferta mundial”.

Decidido a diversificarse, Emiratos Árabes Unidos ha dependido mucho más de la buena voluntad de Estados Unidos que Arabia Saudí. La decisión de abandonar la OPEP podría, de hecho, consolidar al país como el favorito diplomático de Trump, un estatus que podría tener consecuencias en materia de inversión para los emiratos.

Emiratos Árabes Unidos ya ha estado ejerciendo su influencia. A principios de este mes retiró de Pakistán 3.500 millones de dólares en depósitos, lo que supone una quinta parte de las reservas de divisas de Pakistán, en una muestra de su descontento con la neutralidad de Islamabad respecto a Irán, lo que obligó a Arabia Saudí a intervenir para ayudar al país mediador.

Al mismo tiempo, en el Cuerno de África, EAU ha estado aplicando una política exterior impulsada en gran medida por intereses comerciales que los sitúa en conflicto directo con Riad. Esas tensiones podrían resurgir, dependiendo de cómo respondan los saudíes.

“La solidaridad del Golfo no estuvo a la altura”

Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de EAU, ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación por la frustración del país ante la respuesta política colectiva del Golfo al “ataque premeditado” de Irán.

El lunes, Gargash afirmó que el CCG —el bloque político formado por Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Omán, Qatar, Baréin y Kuwait— se encontraba en su momento más bajo. “Lamentablemente, la posición del CCG es la más débil de la historia, teniendo en cuenta la naturaleza del ataque y la amenaza que supone para todos”.

Insinuando un antagonismo hacia Turquía y, posiblemente, Pakistán, dijo: “No podemos permitir que nadie ajeno a la región del Golfo dicte nuestras prioridades en materia de seguridad. Estos misiles no se dirigirán contra ellos mañana; se dirigirán contra nosotros”. “Por lo tanto, debe haber una visión, una política y una representación del Golfo a nivel nacional, y espero que también a nivel colectivo. La defensa nacional es muy importante, pero también debemos reconocer que la solidaridad del Golfo no estuvo a la altura de las circunstancias”.

Ante el debate que se está gestando en los Estados del Golfo sobre el futuro de las garantías de seguridad estadounidenses, Gargash ha dejado clara su postura, insistiendo en que Irán sigue siendo la gran amenaza estratégica —y no Israel— y que la presencia de Estados Unidos sigue siendo necesaria en la región. “Hoy en día, el papel de EEUU en la región se ha vuelto más importante, no menos, porque no se limita a las instalaciones militares ni nada por el estilo. El papel de Estados Unidos es un sistema de defensa. El papel de Estados Unidos es el apoyo político. El papel de Estados Unidos es el compromiso económico y financiero”.

Al abandonar la OPEP, Emiratos Árabes Unidos espera haberse asegurado ese compromiso estadounidense.

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