Los hutíes entran en la guerra de Irán: qué supone para la región y cuál es su as en la manga
El verdadero alcance de la tan esperada entrada de los hutíes de Yemen en la guerra de Irán depende de si este grupo proxy respaldado por Teherán tiene la intención de lanzar unos cuantos misiles y drones desde la distancia hacia Israel o si, por el contrario, aprovechará su proximidad al estrecho de Bab Al Mandeb para cerrar de forma efectiva el mar Rojo al tráfico marítimo, tal y como Irán ha hecho con el estrecho de Ormuz.
El efecto combinado del cierre de ambas vías navegables al tráfico comercial procedente de países que ni los iraníes ni los hutíes ven con buenos ojos sería devastador. La frase de Napoleón Bonaparte de que “la política de un Estado reside en su geografía” nunca ha parecido más acertada.
Los hutíes, una facción chií que profesa un profundo odio hacia Israel y que desde 2014 controla amplias zonas de Yemen, incluida la capital, constituyen un movimiento complejo y resistente, capaz de sobreponerse con naturalidad a los reveses. En agosto de 2025, Israel asesinó al primer ministro hutí, al jefe del Estado Mayor y a un grupo de ministros de su gabinete en un único ataque dirigido por los servicios de inteligencia. Pero Israel nunca ha sido capaz de localizar a Abdul Malik Al-Houthi, el líder del movimiento.
Aún no han combatido directamente en nombre de Irán, aunque —según informes de la ONU— gran parte de su armamento ha sido enviado desde Teherán.
Un cierre de Bab Al Mandeb
Desde mayo de 2025 está en vigor un alto el fuego con EEUU que salió de la mediación de Omán, poniendo fin a los ataques contra el transporte marítimo estadounidense a través de Bab Al Mandeb que se venían produciendo desde octubre de 2023.
Ese alto el fuego reflejaba los daños que los hutíes habían sufrido a causa de sucesivas oleadas de ataques cada vez más eficaces contra sus lanzamisiles por parte de EEUU, en ocasiones con el apoyo de Reino Unido. Los hutíes subrayaron que el alto el fuego no se aplicaba en modo alguno a Israel, y algunos ataques continuaron a partir de entonces.
Uno de los motivos del alto el fuego fue el deseo iraní de generar impulso político antes de las conversaciones nucleares entre EEUU e Irán en la primavera de 2025. Los hutíes ampliaron el alto el fuego a Israel en octubre de 2025, cuando Israel acordó una fórmula de alto el fuego con Hamás en Gaza. Incluso tras el ataque conjunto de Israel y EEUU contra Irán en la guerra de 12 días del año pasado, los hutíes se mantuvieron en gran medida al margen.
Sin embargo, las principales navieras, como Maersk, solo empezaron a reanudar poco a poco el tráfico por el mar Rojo, evitando la ruta alternativa más cara y considerablemente más larga que rodea el cabo de Buena Esperanza.
El estrecho de Bab Al Mandeb, situado entre Yemen y el Cuerno de África, siempre ha sido vulnerable a los ataques de los hutíes con drones, misiles y pequeñas embarcaciones.
Bab Al Mandeb, entre Yemen y Yibuti, es la puerta de entrada y
salida del Mar Rojo
N
200 km
ISRAEL
IRAQ
Canal
de Suez
EGIPTO
ARABIA
SAUDÍ
SUDÁN
YEMEN
Saná
Bab Al Mandeb
YIBUTI
Yibuti
Bab Al Mandeb, entre Yemen y Yibuti, es
la puerta de entrada y salida del Mar Rojo
N
200 km
IRAQ
ISRAEL
Canal
de Suez
EGIPTO
ARABIA
SAUDÍ
SUDÁN
YEMEN
Saná
Bab Al Mandeb
YIBUTI
Yibuti
Farea Al-Muslimi, especialista en Oriente Medio del think tank londinense Chatham House, advierte de que cualquier interrupción prolongada encarecerá los costes de transporte marítimo, aumentará los precios del petróleo y supondrá una presión adicional para una economía mundial ya frágil, que se tambalea por la situación en el estrecho de Ormuz.
La estrategia más amplia de Irán de activar a grupos aliados en toda la región parece estar desarrollándose y predice que, con el tiempo, en Yemen crecerá la percepción de que los hutíes están demasiado pendientes de Irán.
¿Y Arabia Saudí?
Los hutíes pueden actuar con cautela, en parte porque buscan recompensas en forma de dinero en efectivo de Arabia Saudí. En el sur de Yemen, los saudíes han derrotado por el momento la causa separatista del sur, impulsada por el Consejo de Transición del Sur. Los Emiratos Árabes Unidos, que respaldaron al STC a principios de año bajo la presión de Riad, también han abandonado Yemen, lo que significa que Arabia Saudí es ahora la única responsable del futuro de Yemen —una tarea onerosa que exige que Riad alcance acuerdos no solo con los antiguos partidarios del STC, sino también con los hutíes—.
Es posible que los hutíes actúen con cautela, en parte porque esperan obtener recompensas en forma de dinero en efectivo de Arabia Saudí. En el sur de Yemen, los saudíes han derrotado por el momento la causa separatista del sur, impulsada por el Consejo de Transición del Sur (CTS). Emiratos Árabes Unidos, que respaldó al CTS a principios de año bajo la presión de Riad, también ha abandonado Yemen, lo que significa que Arabia Saudí es ahora la única responsable del futuro del país —una tarea onerosa que exige que Riad alcance acuerdos no solo con los antiguos partidarios del CTS, sino también con los hutíes—.
El CTS se disolvió oficialmente, pero sigue existiendo y espera a que Riad y el Gobierno del sur reconocido por la ONU fracasen, insistiendo en que la causa del sur sigue tan viva como siempre. Riad no puede permitirse luchar en demasiados frentes, por lo que, si es necesario, intentará encontrar vías alternativas para llegar a un acuerdo con los hutíes y minimizar la amenaza de ataques en el mar Rojo.
Esta escalada amenaza con arrastrar a Yemen a una guerra regional, lo que dificultará aún más la resolución del conflicto en el país, agravará sus repercusiones económicas y prolongará el sufrimiento de la población civil
Arabia Saudí está invirtiendo grandes cantidades de dinero en el nuevo gobierno del sur, y es posible que los hutíes del norte quieran una parte de ese pastel financiero a cambio de no reanudar los combates contra el sur ni perturbar el mar Rojo.
Sin embargo, al fin y al cabo, el poder de los hutíes proviene de detener buques, y no del lanzamiento de misiles contra Israel.
En este proceso, Yemen podría alejarse aún más de la paz tras más de una década de guerra civil.
“Esta escalada amenaza con arrastrar a Yemen a una guerra regional, lo que dificultará aún más la resolución del conflicto en el país, agravará sus repercusiones económicas y prolongará el sufrimiento de la población civil”, ha dicho el enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg. No es su primera advertencia contra la escalada, y es poco probable que sea la última.
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