Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Trump se enfrenta al descontento popular tras un año de aranceles
IU y Podemos afrontan la reunión clave sobre Andalucía
OPINIÓN | 'Esos racistas de los que usted me habla', por Raquel Ejerique

The Guardian en español

ANÁLISIS

Las negociaciones sobre Irán impulsadas por Pakistán muestran el nacimiento de un nuevo bloque de poder en Oriente Medio

De izquierda a derecha, los primeros ministro de Egipto, Badr Abdelatty; Arabia Saudí, Faisal bin Farhan Al Saud; Pakistán, Mohamad Ishaq Dar; y Turquía, Hakan Fidan, el 29 de marzo en Islamabad (Pakistán).
1 de abril de 2026 22:16 h

5

La reunión del domingo entre los ministros de Exteriores de Egipto, Pakistán, Arabia Saudí y Turquía en Islamabad representa la mayor esperanza para un alto el fuego en Irán, pero también el embrión de un nuevo orden diseñado para limitar el dominio de Israel e Irán tras la guerra.

Aunque no es la primera vez que el cuarteto de naciones se reúne, el encuentro del domingo supuso la ceremonia de inauguración de una iniciativa que intriga a los diplomáticos.

El primer objetivo del grupo, en medio de una compleja maraña de disputas, es convencer a todos los bandos de detener la escalada y acordar un alto el fuego. Para tal fin, sus reuniones se celebrarán con frecuencia, dice Yasmine Farouk, especialista en el golfo Pérsico del International Crisis Group.

“Este grupo de cuatro empieza a estar muy activo porque la guerra está en una fase muy peligrosa”, indica Farouk. “Ya hemos visto a Israel dañar plantas nucleares dentro de Irán y el potencial despliegue de tropas. Es una pesadilla que podría hacer que algunos de los países del Golfo que hasta la fecha han dicho que no quieren que la guerra se detenga se den cuenta de que esto se está yendo de las manos”, advierte.

“Si atacas plantas de desalinización y centrales eléctricas y tienes un escape nuclear en las aguas del Golfo, es cuando se convierte en crisis nacional”, añade la analista.

La reunión de Islamabad del domingo logró algunos avances y culminó con el acuerdo de que Irán permita a buques con bandera pakistaní cruzar el estrecho de Ormuz, a razón de dos por día. Es una medida modesta que sirve para construir confianza.

También se decidió que el grupo ejercería de principal interlocutor de Irán, de manera que se mantengan abiertos canales de negociación indirectos entre Teherán y Washington. Irán insiste en que esa es la única vía fiable y que las afirmaciones de Donald Trump de que hay conversaciones directas con Irán son una ficción diseñada para rebajar el precio del petróleo.

Todas las opciones tienen costes para los estados del golfo. Quieren que Irán pague por haberlos atacado, y también por bloquear el estrecho de Ormuz. Por otro parte, no pueden saber si EEUU 'acabará el trabajo' y se marchará sin dejar un caos a su paso

Yasmine Farouk Especialista en el golfo Pérsico del International Crisis Group

Tan pronto como acabó el encuentro del domingo, el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, voló a China para informar a Pekín de la crisis. Irán ha propuesto que China aporte garantías para el acuerdo al que se llegue, un extremo que desagradaría a muchos en EEUU.

El resultado de ese encuentro se pudo ver el mismo martes con la publicación por parte de Pakistán y China de un documento marco con cinco puntos para un plan de paz en el que se plantea un cese inmediato de las hostilidades y que se abran conversaciones bilaterales cuanto antes, con la salvaguarda de que no se produzcan ataques mientras estén en curso. Paralelamente, se propone la apertura de las “vías marítimas”, con referencia expresa al estrecho de Ormuz.

Los integrantes del cuarteto pueden sorprender, a primera vista. Por ejemplo, Arabia Saudí —que según múltiples informaciones ha instado en privado a EEUU, al igual que Emiratos Árabes Unidos, a bombardear Irán— es un miembro activo. Esto sugiere que los saudíes buscan, como mínimo, no cerrarse puertas.

“Todas las opciones tienen costes para los estados del Golfo. Quieren que Irán pague por haberlos atacado y por bloquear el estrecho de Ormuz. Por otro parte, no pueden saber si EEUU 'acabará el trabajo' y se marchará sin dejar un caos a su paso, un extremo que Arabia Saudí quiere evitar”, dice Farouk.

Qatar, un aliado más natural de Turquía, no estuvo presente en Islamabad. Una explicación posible es que los cataríes estén aún rabiosos por el ataque de Irán a la planta de gas licuado de Ras Laffan, que ven como una traición, aunque ya estuviese clausurada previamente. “Doha, al contrario que Emiratos Árabes, defiende el fin de la guerra, pero no tiene ganas de mediar activamente a favor de Irán”, aduce Farouk.

El miembro del grupo más dedicado y qué más ha invertido en su éxito es Turquía, probablemente. Ankara lleva largo de tiempo defendiendo que las conversaciones sobre el programa iraní de misiles balísticos y su apoyo a grupos afines deben mantenerse con países de toda la región, y no solo con EEUU de forma bilateral. La cuestión del programa nuclear de Irán y el levantamiento de las sanciones estadounidenses sí se podría negociar bilateralmente, en su mayor parte. Emiratos Árabes Unidos, sin embargo, no quiere dividir ambas cuestiones.

El ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, y el director de inteligencia, Ibrahim Kalin, instaron durante el fin de semana a los Estados del Golfo a que observen el contexto general de la guerra y reparen en los riesgos que entrañaría para ellos el instar a que la guerra resultase en un fortalecimiento de Israel.

Arabia Saudí —que según múltiples informaciones ha instado privadamente a EEUU, al igual que Emiratos Árabes Unidos, a acabar con Irán— es un miembro activo. Esto sugiere que los saudíes buscan, como mínimo, no cerrarse puertas

“Entre los objetivos declarados de esta guerra está no solo la eliminación de la capacidad nuclear de Irán, sino algo más peligroso que sería el sentar las bases para un conflicto que podría durar décadas entre las naciones fundadoras de la región —turcos, kurdos, árabes y persas—. Allanaría el camino para una larga guerra civil y reyertas familiares”, advirtió Kalin.

“Sabemos muy bien que quienes comenzaron la guerra están tratando de crear nuevas realidades sobre el terreno en Líbano, Siria, los territorios palestinos y más allá mediante políticas de destrucción, anexión y ocupación. Los ataques en los países del Golfo son inaceptables, pero no debemos olvidar quién empezó la guerra”, insistió Kalin.

Fidan, por su parte, adujo en una larga entrevista con la televisión A Haber que el objetivo de Israel es que los países islámicos se enemisten entre sí, de forma que le permita ampliar la coalición contra Irán. “Por desgracia, la región se está viendo arrastrada paso a paso a un juego diseñado por Israel”, advirtió. “Los países del Golfo no deben caer en el juego de Israel”, añadió.

El ministro arguyó que la opinión pública estadounidense se ha vuelto contraria a la guerra y que a Trump le cuesta explicar sus objetivos, pero que la política de EEUU tiene la dificultad estructural de carecer de mecanismo de presión sobre Israel.

En ese sentido, añadió: “Si EEUU quiere llegar a un acuerdo sobre las negociaciones con Irán, tiene que estar dispuesto a ejercer una influencia muy seria sobre Israel. Ya veremos quién prevalece y quién manda sobre quién y hasta qué punto”.

Etiquetas
stats