Tres propiedades nutritivas de las sardinas y tres aperitivos fáciles para cualquier ocasión

Tostadas de sardinas

Marina Manzanares

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En el picoteo y las reuniones improvisadas, pocos elementos resultan tan infalibles, socorridos y resolutivos como las sardinas. Este producto se ha consolidado como el rey indiscutible del aperitivo gracias a una versatilidad sin precedentes que permite disfrutarlo en múltiples versiones, coronando una tosta crujiente, integrado en unas croquetas o como ingrediente principal de unas deliciosas brochetas.

Su mayor virtud reside en la comodidad: al tratarse de un pescado azul que se presta a preparaciones rápidas o que ya viene listo en su líquido de cobertura, nos ahorra por completo el tiempo de cocinado y manipulación compleja en la cocina. Es una opción idónea para servir y disfrutar al instante de un bocado sabroso y gourmet sin complicaciones, ideal para solucionar cualquier picoteo rápido o cena ligera durante la semana.

Tres grandes propiedades nutricionales de la sardina

Según la Fundación Española de Nutrición (FEN), este pescado azul en conserva se posiciona como un alimento de un altísimo valor nutricional dentro de nuestra dieta, destacando principalmente por tres propiedades fundamentales para el organismo:

  • Contiene proteínas de alto valor biológico y lípidos: las sardinas en aceite son un pescado azul con gran contenido en proteínas de alto valor biológico (22,2 g por 100 g). Su contenido en grasas se ve aumentado respecto a su homólogo en fresco debido al aceite de cobertura, lo que aumenta el aporte de ácidos grasos mono e insaturados o poliinsaturados e invierte la relación omega-6/omega-3. Aunque su contenido de colesterol es elevado (100 mg/100 g), la capacidad de los pescados para aumentar el colesterol sanguíneo es inferior a la de otros alimentos de origen animal debido al menor contenido en ácidos grasos saturados.
  • Es fuente de minerales y espinas: destaca el aporte de minerales como el selenio, fósforo, hierro, potasio, zinc y calcio, del que resultan muy buena fuente al poder consumirse con su espina. Este calcio es de fácil absorción por el aporte en paralelo de vitamina D, lo que contribuye a la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo. Por su parte, el contenido en sodio es muy elevado debido a que la sal se utiliza como ingrediente en la conserva.
  • Aporta vitaminas esenciales: entre las vitaminas sobresalen los contenidos de vitaminas hidrosolubles como la vitamina B12, vitamina B6, niacina y riboflavina, las cuales contribuyen al metabolismo energético normal. Asimismo, destaca el contenido de vitamina D, que es una vitamina liposoluble esencial para el correcto aprovechamiento de los nutrientes del pescado.

Tosta de sardinas

Tosta de sardinas

Esta elaboración aprovecha toda la potencia de la sardina gracias a un rápido curado en salazón, combinándola con el toque crujiente del pan de chapata y la frescura de una vinagreta hortelana. Es una opción elegante, rápida y perfecta para lucirse en el aperitivo. Toma nota de los siguientes ingredientes para cuatro comensales:

  • 12 sardinas frescas
  • Medio pan de chapata
  • 70 gramos de hojas de rúcula
  • Dos tomates
  • Un diente de ajo
  • Un pimiento verde
  • Medio pimiento rojo
  • Una cebolleta pequeña
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre
  • Sal gruesa

En primer lugar, limpia las sardinas, saca los lomos libres de espinas y colócalos en un recipiente cubierto por completo entre dos capas de sal gruesa (con la piel hacia arriba). Deja macerar durante una hora. Después, retira la sal, enjuágalos con agua fría, sécalos bien con papel de cocina y resérvalos.

Mientras el pescado se cura, pica en dados muy pequeños los pimientos y la cebolleta. Ponlos en un bol, aderézalos con un buen chorro de aceite de oliva, vinagre y sal al gusto, y vierte este aliño directamente sobre las sardinas para que se impregnen de su sabor.

Corta la chapata en 12 rebanadas finas y tuéstalas en el horno. Frota el diente de ajo cortado por la mitad sobre el pan caliente y restriega los gajos de tomate para darle jugosidad. Monta cada tosta colocando unas hojas de rúcula, dos lomos de sardina y un poco de la vinagreta por encima. Sirve al momento.

Receta de croquetas de sardina

Preparar croquetas de sardinas es una excelente idea para innovar con tus conservas

Si pensabas que las sardinas en conserva solo servían para tostas, esta receta te demostrará su increíble potencial. Conseguirás unas croquetas sumamente cremosas por dentro, con un sabor marino equilibrado y un rebozado doble que garantiza un acabado extra crujiente. Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • Cuatro latas de sardinas en aceite de oliva
  • Una cebolla grande
  • Un diente de ajo
  • Cinco cucharadas de harina
  • 700 mililitros de leche
  • Tres huevos
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

En primer lugar, pela y pica finamente tanto la cebolla como el diente de ajo. Pon una sartén amplia al fuego con unas cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra y pocha ambas verduras a fuego suave, dejando que se cocinen despacio hasta que queden completamente tiernas. Mientras tanto, abre las latas de sardinas, escúrreles bien el aceite de cobertura y, con la ayuda de un tenedor, machácalas en un plato hasta desmenuzarlas por completo.

Cuando la cebolla comience a tomar un ligero tono dorado, incorpora las cinco cucharadas de harina a la sartén. Cocínala durante un par de minutos sin dejar de remover para eliminar el sabor a crudo. A continuación, añade las sardinas machacadas, integra todo bien y condimenta con una pizca de sal y pimienta negra al gusto. Comienza a verter la leche poco a poco, a chorros cortos, mientras remueves continuamente con unas varillas o cuchara de madera. Sabrás que la masa está en su punto cuando obtengas una crema homogénea que se despegue con facilidad de las paredes de la sartén.

Pasa la masa a una fuente, deja que se atempere un poco, cúbrela con papel film en contacto directo con la superficie y guárdala en el frigorífico durante toda la noche.

Al día siguiente, prepara un cuenco con los tres huevos batidos y otro con el pan rallado. Ve tomando porciones de masa, dales forma de croqueta y pásalas primero por el pan rallado, después por el huevo batido y, finalmente, otra vez por el pan rallado; este doble empanado evitará que se abran. Para terminar, fríelas en abundante aceite de oliva virgen extra bien caliente hasta que estén doradas, retíralas sobre papel absorbente para eliminar la grasa sobrante y sírvelas calientes.

Receta de brochetas de sardinas especiadas

Si buscas un entrante original y sorprendente para tus reuniones, estas brochetas son la opción ideal. Su elaboración es sumamente rápida, ya que al utilizar sardinas en conserva solo requiere unos minutos de horno, y el aderezo de especias y hierbas frescas le da un toque exótico que eleva por completo el sabor del pescado. Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • Un par de latas de sardinas
  • Un diente de ajo
  • 120 mililitros de aceite de oliva
  • Una cucharadita de curri en polvo
  • Una cucharadita de jengibre en polvo
  • Dos ramitas de menta
  • Tres ramitas de perejil
  • Sal
  • Pimienta negra

En primer lugar, abre las latas de sardinas y escúrreles bien su aceite de cobertura, sacando los lomos con mucho cuidado para que no se rompan. Aparte, prepara el aderezo en un bol: mezcla el aceite de oliva con el curri, el jengibre, el diente de ajo bien picado y las hojas de menta y perejil finamente picadas. Sazona con sal y pimienta negra al gusto.

Con la ayuda de un pincel de cocina, pinta cada lomo de sardina con esta mezcla aromática por ambos lados y ensártalos con cuidado en brochetas de bambú. Coloca las brochetas en una fuente, pinta la superficie exterior con un poco más del aceite especiado y hornéalas, en el horno precalentado a 180 °C, durante tan solo cinco minutos, lo justo para que se calienten y se integren los sabores. Sirve de inmediato decorando con un extra de hierbas frescas picadas y un hilo del aceite restante.

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