Candela, la médica que lucha contra los precios abusivos del alquiler, encuentra por fin una casa en Formentera
Formentera es el epicentro de la gentrificación turística en el archipiélago balear. El precio del metro cuadrado ha superado los 9.000 euros durante el mes de abril, muy por encima de los 5.100 metros cuadrados de Palma. La pitiusa del sur también pasa por encima de Santa Eulària des Riu (Eivissa), que ha alcanzado casi los 8.200 euros por metro cuadrado, siendo este municipio ibicenco uno de los más caros de España. En este contexto, residentes, temporeros y trabajadores públicos tienen cada día más dificultades para acceder a una vivienda digna. Pese a todo, la médica de urgencias Candela, que buscaba piso urgentemente para entrar este mes de abril, ha conseguido una solución hasta el mes de diciembre.
“Un trabajador del hospital [de Formentera] me dijo que su prima, que vive en Barcelona, tiene dos casitas en Formentera. Me dijo que estaba interesada en alquilar”, explica Candela a elDiario.es. Es una casa de campo situada entre los núcleos de Sant Ferran de ses Roques y Es Pujols. Una habitación, un baño, cocina reformada y una terraza por 900 euros al mes. Antes de la firma del contrato, negociaron que los caseros pudieran disfrutar de la vivienda durante el mes de agosto. “Es un mal menor”, afirma la médica.
Durante ese mes, estará viviendo entre el hospital [que tiene habitaciones para los sanitarios] y Denia, lugar de residencia de sus padres. La urgencióloga trabaja haciendo unas seis guardias al mes, lo que le permite desplazarse mucho a su ciudad natal, que está conectada con ferry directo hacia Eivissa. “Con el contrato que tengo, con seis guardias al mes, no me supone tanto, me encaja”, reconoce. Además, se ha encontrado con una casa bonita, bien amueblada y equipada con todo lo que necesita, lo que le ha facilitado decidirse por esta opción. Durante el mes de agosto, no tendrá que recoger su ropa y objetos personales, que podrá dejar en su piso. “Tengo absolutamente de todo, no necesito comprar nada”, comenta.
[Dejar la casa durante el mes de agosto] es un mal menor. Con el contrato que tengo, con seis guardias al mes, no me supone tanto
Candela es una médica de urgencias que, como muchas especialistas de la Medicina, recaló en el archipiélago balear después de haber aprobado el MIR con el objetivo de ganar experiencia. Graduada en Enfermería y Medicina, hizo la residencia como médica de familia en el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, que terminó en julio de 2025. Los contratos que le empezaron a ofrecer en los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid eran precarios y temporales, por lo que la sanitaria se planteó emprender el rumbo hacia un lugar que estuviera más cerca de Denia, su ciudad natal. Fue así cómo terminó en Formentera, como explicó a elDiario.es.
Al llegar a la isla, ya se encontró con un mercado del alquiler devorado por la especulación en torno a la vivienda. Le llegaron a ofrecer “compartir ya no un piso, sino una habitación”, lo que representa una vuelta de tuerca más al trilerismo inmobiliario que padece una isla que solo se lee en clave mercantil. En estos momentos, solo hay un piso en alquiler por debajo de los 1.000 euros: un chalet de 300 metros cuadrados con tres habitaciones que se alquila por 800 euros al mes. Sin embargo, el anuncio de este portal digital especifica que está disponible “para alquiler por temporada”. “Ideal para estancias cortas o medias, vacaciones tranquilas o teletrabajo”.
El siguiente piso más económico que se anuncia es un estudio de 30 metros cuadrados con otros 10 de terraza y zona ajardinada. 1.900 euros al mes. “Establecimiento de larga duración. Estancia mínima 31 noches”. “Precios especiales por: alquiler anual, temporada invernal”. Dispone de una cama doble extra grande, baño completo con ducha y cocina con “equipamiento básico”. “Los pisos de larga duración se encuentran por el boca a boca”, cuenta Candela cuando se le pregunta sobre cómo encontró el suyo. No parece posible acceder a un piso por ese precio –900 euros por un piso de 40 metros cuadrados con una habitación– si no es a través de compañeros de trabajo, amigos o conocidos.
“Cuando había firmado ya este piso, me ofrecieron otro, solo hasta octubre, pero a mí no me servía de nada”, asevera. La temporada turística ya en funcionamiento, va a resultar casi imposible encontrar vivienda en los próximos meses. Sobre todo porque gran parte de los pisos que se liberaron en marzo o abril se destinarán al alquiler turístico.
Tranquilidad hasta diciembre
Candela, pese a todo, se siente “agradecida”. No quería aceptar un piso “de cualquier manera”, en mal estado, con condiciones abusivas o un precio todavía más desorbitado. Y podrá vivir sola. Formentera tendrá, al menos hasta finales de año, una urgencióloga asegurada para dar servicio en unas islas bajo mínimos debido a las dificultades que tiene Balears para retener a trabajadores públicos.
“Los pisos que seguro que hay disponibles cuestan un dineral”, lamenta. En un primer reportaje, dijo que no iba a pagar “1.600 o 1.800 euros por un piso que no lo vale”. “No trabajo para pagar un alquiler, trabajo para vivir”. “Me da tranquilidad haber firmado un contrato tanto laboral como para el piso hasta diciembre”. La búsqueda, que iba fatal, ha terminado momentáneamente. “Estoy muy contenta”, concluye.
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