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De la falta de aire a la pérdida del olfato: el 'enemigo silencioso' que empeora el asma grave

Tomografía computarizada.

Mercè Palau

Cerca de la mitad de los adultos presenta, en España, síntomas asociados a enfermedades respiratorias, como el asma o la rinosinusitis crónica con pólipos nasales (RSCcPN), o poliposis nasal. El asma es una enfermedad crónica que provoca una inflamación e hinchazón de las vías respiratorias y su prevalencia en España se sitúa en torno al 5% en adultos y al 10% en niños. El asma grave supone el último peldaño de esta patología, afectando al 7,7% de los pacientes con asma

La poliposis nasal es una enfermedad inflamatoria crónica debilitante que afecta a los senos paranasales, con la formación de tejido blando en el revestimiento interno de la nariz y que afecta entre el 3% y el 6% de la población española, aunque se trata de una enfermedad infradiagnosticada y “aún queda un largo camino hasta que se reconozca como una enfermedad que genera una pésima calidad de vida, hemos conseguido que deje de ser invisible”, reconoce Vanessa Limonge, presidenta de la Asociación Española de Poliposis Nasal (AEPONA). 

Ambas enfermedades, siendo distintas, en realidad están muy relacionadas y tienen un gran impacto en la calidad de vida de quien las sufre.

En un contexto como este, la Alianza Española de la RSCcPN, en colaboración con la compañía biofarmacéutica GSK, ha elaborado el informe Necesidades no cubiertas del paciente con rinosinusitis crónica con poliposis nasal, donde analiza la carga y prevalencia de la enfermedad y la necesidad de una atención y abordaje personalizados y multidisciplinar.

¿Qué tienen que ver el asma grave y la poliposis nasal? 

Tanto el asma como los pólipos nasales están provocados por lo que se denomina inflamación tipo 2, un tipo de respuesta inmunitaria que se produce cuando el cuerpo detecta un agente externo, como una infección o alérgenos. Según el doctor Serafín Sánchez, presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), la relación entre ambas “es muy estrecha y tiene una base fisiopatológica común: las dos forman parte del concepto de vía respiratoria global, es decir, la inflamación eosinofílica de tipo 2 afecta de manera simultánea a la vía aérea superior e inferior”. 

Tanto es así que se calcula que hasta un 60% de los pacientes con RSCcPN tienen asma asociada y, entre el 30 y el 40% son pacientes con asma grave y RSCcPN, ya que. cuando estas coexisten, “suele ser de mayor gravedad, peor control y con mayor necesidad de corticoterapia sistémica”, advierte el Doctor Sánchez.

A la inversa también hay una conexión, puesto que la RSCcPN “actúa como un factor agravante del asma: la obstrucción nasal obliga a respirar por la boca, se pierde el acondicionamiento de aire y aumenta la carga inflamatoria sistémica”, matiza el Doctor Sánchez. Esto significa que, un adecuado abordaje de la poliposis nasal, también puede mejorar el control del asma. “No podemos tratar el asma de forma óptima sin tratar también la poliposis nasal”, afirma el Doctor Sánchez.

Con frecuencia ambas coexisten como un único proceso patológico, en el que la poliposis nasal empeora la gravedad del asma y viceversa, lo que a menudo conduce a síntomas recurrentes más difíciles de tratar. Porque cuando los pólipos nasales se combinan con el asma grave se crea un círculo vicioso: la inflamación de las vías respiratorias superiores empeora el control de las vías respiratorias inferiores, y viceversa. Controlar los pólipos nasales contribuye a mejorar el control del asma. Por tanto, entender cómo se produce esta conexión entre las vías respiratorias es clave para ambas enfermedades.

El asma provoca una hiperrespuesta bronquial y una obstrucción variable al flujo aéreo. Los síntomas tienen mucho que ver con todo ello: pitidos en el pecho, dificultad para respirar y presión en el pecho. La poliposis nasal, cuando se desarrolla, suele presentar obstrucción nasal constante, rinorrea mantenida y presión facial permanente, lo que se traduce en una dificultad para dormir, fatiga diurna y pérdida de olfato (un problema que afecta al 78% de los pacientes), así como pérdida del gusto. “La anosmia es uno de los síntomas que más deterioro de la calidad de vida genera, ya que afecta no solo a la alimentación y el placer de comer, sino también a la seguridad personal y al bienestar emocional”, explica el Doctor Sánchez. 

Muchas veces, estos síntomas “se confunden con una alergia o un molesto resfriado que no se va. En la mayoría de los casos, estas personas pasan meses, incluso años, en ser diagnosticados”, reconoce Limonge.

El equipo multidisciplinar, fundamental para el diagnóstico

“El diagnóstico es fundamentalmente clínico y endoscópico”, afirma el doctor Sánchez, que detalla que el otorrinolaringólogo es el responsable de realizar una anamnesis detallada y una exploración mediante endoscopia nasal que permite ver directamente los pólipos, valorar su extensión y estadificarlos. También la tomografía computarizada de senos paranasales es imprescindible para planificar la cirugía y evaluar la extensión de la enfermedad sinusal, así como tomar una muestra de tejido polipoideo para completar el diagnóstico.

Monitor para el control de constantes vitales.

El hecho de que la poliposis nasal coexista con el asma o alergias hace necesario contar con un equipo multidisciplinar. “Es fundamental realizar una historia completa para caracterizar bien el fenotipo inflamatorio del paciente y orientar el tratamiento”, explica el especialista, que matiza que “la inflamación de tipo 2 afecta a la vía aérea en su conjunto, y el paciente necesita una evaluación y seguimiento coordinados entre el otorrinolaringólogo, neumólogo, alergólogo e, idealmente, el farmacológico clínico cuando se plantea tratamiento farmacológico”.

Tratamiento de asma grave y poliposis nasal

Abordar la poliposis nasal tiene como objetivo reducir sus síntomas, disminuir la frecuencia y gravedad de las agudizaciones, mejorar el control clínico y funcional del asma concomitante y mejorar la calidad de vida del paciente. Para ello, es imprescindible contar con Unidades Especializadas Acreditadas de Inflamación Nasosinusal en los Servicios de Otorrinolaringología que garanticen una atención integral. “Estas unidades permiten centralizar la experiencia clínica, incorporar protocolos diagnósticos estandarizados y utilizar herramientas avanzadas para una evaluación integral del paciente”, detalla el experto.

En el caso de la poliposis nasal, “la base del tratamiento son los lavados nasales y los corticoides intranasales tópicos, que reducen la inflamación local y el tamaño de los pólipos”, aclara el Doctor Sánchez. Los corticoides sistémicos se reservan “para los brotes de reagudización o como preparación quirúrgica”, que es la opción para cuando el tratamiento médico es insuficiente. 

Un paciente se somete a un TAC en una sala de diagnóstico por imagen.

En los últimos años, el desarrollo de nuevos tratamientos dirigidos específicamente frente al proceso inflamatorio ha transformado el manejo de estas afecciones concomitantes, reduciendo la necesidad de repetir la cirugía y mejorando la calidad de vida en pacientes con enfermedad grave no controlada. “Hemos conseguido, de la mano de la SEORL-CCC y grandes especialistas médicos de distintas áreas, informar mejor a los pacientes, poner voz a la enfermedad, ofrecer apoyo y escucha activa a los pacientes y conseguir tratamientos de nueva generación, que mejoran considerablemente la calidad de vida de los pacientes”, afirma Limonge.

También son claves las Unidades de Asma y las Unidades de Asma Grave para ayudar a los pacientes a mejorar el control de la enfermedad. En estas unidades, desarrolladas por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), se revisa y se confirma el diagnóstico, se analizan los tratamientos en curso, se identifican los factores que agravan el asma y se busca la estrategia terapéutica más adecuada gracias a la coordinación de distintas especialidades (Alergología, Neumología, Otorrinolaringología, Pediatría, Endocrinología, Gastroenterología, Farmacia Hospitalaria o Psicología).

“Los pacientes con RSCcPN y asma grave que son tratados en unidades multidisciplinares tienen mejor control de la enfermedad, menos exacerbaciones y mejor calidad de vida”, concluye el Doctor Sánchez.

Para más información, consulte a su profesional sanitario.

 NP-ES-ASU-JRNA-260001 v1 (06/2026).

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