Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: cinco escapadas de ida y vuelta con vistas privilegiadas
El próximo 12 de agosto no será una tarde cualquiera. España se convertirá en uno de los mejores lugares del mundo para contemplar el esperadísimo eclipse total de sol que tanto da que hablar estos días, un fenómeno excepcional que atraerá a miles de personas dispuestas a recorrer unos cuantos kilómetros con tal de vivir ese pequeño espacio de tiempo en el que el día se transforma en noche.
Pero para disfrutarlo de verdad no basta con estar dentro de la franja de totalidad. También hay que elegir bien el lugar desde el que verlo. Como el eclipse alcanzará su punto álgido poco antes de la puesta de sol, en torno a las 20:30 h, con pequeñas variaciones según la ubicación, será imprescindible buscar un horizonte completamente despejado hacia el oeste, sin montañas, edificios o bosques que oculten los últimos momentos del día.
Precisamente por eso, esa tarde habrá mucho movimiento en las carreteras. Los puntos más conocidos para observar el eclipse recibirán una gran afluencia de visitantes, pero incluso lugares menos populares podrían llenarse antes de lo previsto. La recomendación es clara: llegar con varias horas de antelación, asumir que habrá tráfico y no confiarse porque el destino parezca poco frecuentado. Por tanto, además de unas gafas homologadas para ver el eclipse, en la mochila deberemos meter también grandes dosis de paciencia.
Para quienes prefieran disfrutar de la experiencia sin embarcarse en un gran viaje, hemos seleccionado cinco escapadas de ida y vuelta desde Madrid, Oviedo, Gijón, Santander, Pamplona, A Coruña y Lugo. Lugares que, además de ser buenas opciones para contemplar el eclipse con un horizonte despejado, merecen la visita por el paisaje, el entorno o los planes que permiten completar un día muy especial.
Bardenas Reales, desde Pamplona
Si hubiera que diseñar sobre un mapa un lugar perfecto para contemplar un eclipse al atardecer, probablemente se parecería bastante a las Bardenas Reales. Este inmenso paisaje semidesértico, situado a poco más de una hora de Pamplona, reúne tres ventajas difíciles de igualar: un horizonte de prácticamente 360º, la ausencia de grandes relieves que oculten el sol y una amplia red de pistas que permite repartir a los visitantes por distintos puntos, reduciendo la sensación de masificación.
Pero las Bardenas son mucho más que un buen observatorio astronómico. Declaradas Reserva de la Biosfera, sus más de 42.000 hectáreas esconden un paisaje moldeado durante miles de años por el viento y el agua, donde destacan formaciones tan conocidas como Castildetierra. Recorrer alguna de las rutas autorizadas antes de que empiece el eclipse es una buena forma de completar la excursión, siempre respetando las normas del espacio protegido y evitando salir de los caminos señalizados.
Mirador del Puerto de la Puebla, desde Madrid
Aunque muchos aficionados tienen la vista puesta en la Sierra de Guadarrama, existen alternativas mucho más tranquilas para disfrutar del eclipse. Una de ellas es el Mirador del Puerto de la Puebla, en la Sierra Norte de Madrid, una de las pocas zonas de la comunidad donde el eclipse será total. Situado aproximadamente a una hora y media de la capital, ofrece una panorámica muy abierta hacia el oeste y apenas tiene vegetación alta que pueda entorpecer la visión del sol cuando esté cerca de ocultarse. Eso sí, como el aparcamiento es reducido, conviene llegar con mucha antelación.
Si el mirador termina llenándose, tampoco será necesario dar media vuelta. Toda esta zona de la Sierra Norte cuenta con otros altos y puertos desde los que también se puede seguir el eclipse en buenas condiciones, como Somosierra, Navafría o Peña Quemada. Además, la escapada permite descubrir algunos de los pueblos más agradables de la comarca, como Puebla de la Sierra o La Hiruela, dos destinos perfectos para completar la experiencia.
Cabo Vidio, desde Oviedo o Gijón
Cuando el eclipse coincide con el atardecer, pocos escenarios ofrecen tantas garantías como el mar. Cabo Vidio, a unos 50 minutos de Oviedo y unos 45 de Gijón, mira directamente al Cantábrico y proporciona un horizonte completamente limpio hacia el oeste, sin montañas que oculten los últimos rayos de sol. Además, aunque sus acantilados son cada vez más conocidos, sigue siendo un lugar menos concurrido que otros puntos emblemáticos de la costa asturiana. El propio faro o el cercano mirador del Sablón son dos excelentes opciones para instalarse con tiempo y disfrutar del espectáculo.
La excursión merece la pena incluso si no hubiera eclipse. Los acantilados, que superan en algunos puntos los 90 metros de altura, ofrecen algunas de las vistas más impresionantes del litoral asturiano, mientras que un sencillo paseo permite recorrer los alrededores del faro y acercarse a varios miradores naturales desde los que contemplar la costa. Conviene extremar la precaución, ya que en algunas zonas no existen vallas de protección, especialmente si se viaja con niños. Y, si sobra algo de tiempo, Cudillero queda a apenas unos minutos en coche.
Mirador del Monte Cincho, desde Santander
Muchos visitantes pensarán automáticamente en Santillana del Mar para pasar la tarde del eclipse. Sin embargo, quienes busquen mejores vistas y algo más de tranquilidad tienen una alternativa muy interesante a apenas 40 minutos de Santander. El Mirador del Monte Cincho domina el terreno desde una posición elevada, con un horizonte despejado hacia el mar que resulta ideal para seguir el ocaso. Si aun así prefieres asegurarte un horizonte completamente limpio, siempre queda la opción de acercarse al cercano y colorido Faro de Ajo.
El acceso al Mirador del Monte Cincho requiere caminar unos dos kilómetros por una pista forestal de subida moderada, un pequeño esfuerzo que ayuda a mantener este lugar lejos de las grandes aglomeraciones. Desde lo más alto del mirador, ya por encima de las copas de los árboles, la panorámica de 360º nos deja marismas, playas, montañas y mar abierto, en un entorno muy poco alterado. No hay servicios ni fuentes, así que conviene llevar agua, algo de comida y calzado cómodo para afrontar la caminata sin prisas.
Estaca de Bares, desde A Coruña o Lugo
Pocos lugares pueden presumir de una ubicación tan privilegiada como Estaca de Bares. Situado en el punto más septentrional de la península Ibérica, este gran cabo se adentra en el mar separando las aguas del Atlántico y el Cantábrico y ofrece un horizonte completamente abierto hacia el oeste, una condición ideal para seguir un eclipse que llegará cuando el sol casi toque el horizonte. Desde A Coruña o Lugo se tarda alrededor de una hora y cuarenta minutos, aunque conviene tener en cuenta que los últimos kilómetros discurren por una carretera estrecha, por lo que es recomendable salir con margen.
Una vez allí, la espera resulta cualquier cosa menos aburrida. El faro, los acantilados y los miradores convierten este rincón en uno de los paisajes costeros más espectaculares del norte de España. Además, Estaca de Bares es uno de los principales observatorios de aves de Europa y muy cerca se encuentran lugares como Porto do Barqueiro o la desembocadura del río Sor, perfectos para completar una jornada en la que el día tendrá dos noches.
El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026
Por dónde pasará la sombra de la Luna y cómo se verá el eclipse en cada punto de España
Fuente: elDiario.es. Trayectoria, franja de totalidad, sombra y circunstancias al hacer clic calculadas con un motor besseliano propio sobre los elementos del eclipse de la NASA/GSFC (F. Espenak). Hora peninsular de verano (CEST).