La dana arruinó vehículos y relojes de lujo de un narco del Puerto de València: “Está amargadísimo y con la casa reventada”
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Un presunto narco del cartel de la coca del Puerto de València vio arruinada su colección de coches y de relojes de lujo a consecuencia de la dana del 29 de octubre de 2024, trágica jornada que dejó 231 fallecidos. Así se desprende de las conversaciones de WhatsApp del portuario imputado Máximo L. G., analizadas en un reciente informe del Grupo V la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional al que ha tenido acceso elDiario.es.
Los investigadores vinculan al supuesto narcoestibador con el alijo de 200 kilos de cocaína intervenido en el Puerto el 4 de mayo de 2024 y lo consideran como una “persona de la máxima confianza” de Borja M. R., presunto capo del cartel. La noche de la dana, Máximo L. G. informó a Borja M. R. de que Miguel Ángel S. P., alias Viola —“el amigo que tiene 20 coches”— estaba “amargadísimo” y que su casa había quedado “reventada”. Además, el presunto narcoestibador también apostilló que Viola tenía relojes “y otras cosas” en los coches.
El informe de la UDYCO destaca que el presunto narco, vecino de Sedaví, “guardaba relojes de alta gama en sus vehículos, los cuales fueron arrasados” por la dana sin que Emergencias de la Generalitat alertara con antelación a la población, una cuestionada gestión que investiga la jueza de Catarroja.
En la localidad de la comarca de l'Horta Sud y sus alrededores quedaron dañados varios vehículos de alta gama, tal como muestra la fotografía que ilustra esta información, tomada precisamente en esa zona al día siguiente de la catástrofe de la dana. Borja M. R. consiguió contactar con Viola la noche de la tragedia: “Arruinado, hermano. Me he buscado la ruina”, le dijo el supuesto narcoportuario. “A saber el panquemao que tiene”, comentó con Máximo L. G. el presunto capo.
“Es conocido por los investigadores que, en el mundo del narcotráfico, los implicados invierten en relojes de alta gama, los cuales son un valor seguro de difícil devaluación y una forma de blanquear los beneficios obtenidos”, explica el analista autor del informe.
La UDYCO concluye que, al guardar en los vehículos relojes de alta gama “y otros artículos de valor” provenientes de beneficios ilícitos obtenidos del tráfico de drogas, “las pérdidas debieron ser extremadamente elevadas”. En el registro de la vivienda de Miguel Ángel S. P., los uniformados hallaron un Rolex, además de dinero en efectivo.
Tres Rolex y un Bulgari en cajas fuertes
Por su parte, los investigadores consideran que Máximo L. G., además de al tráfico a baja escala —en el registro de su vivienda se intervino una báscula de precisión, 27 gramos de cocaína y más de 5.000 euros en efectivo—, “guardaría droga para un flujo constante en la organización” desmantelada y se encargaría de “mantener oculto” parte del patrimonio de Borja M. R., según deducen de las referencias a supuestos sobres con dinero que afloran en alguna que otra conversación de WhatsApp reproducida en el informe.
La posesión de relojes y joyas era común en la presunta trama. En el registro de la vivienda de Antonio B. L., el presunto narcoportuario atribuyó la propiedad de dos cajas fuertes a su amigo Borja. La UDYCO halló dentro cuatro relojes (tres Rolex y un Bulgari), además de joyas.
Los diálogos de WhatsApp entre Máximo L. G. y Borja M. R., aparentemente triviales en algunos pasajes, denotan la actividad de los presuntos narcoestibadores. El supuesto capo, rememorando las bromas en la grúa del Puerto con un tercer estibador, le decía: “Todas estas tierras son tuyas. ¿Ves aquello oscuro? No vayas nunca”, en alusión a “un plano con una calavera en revisión”.
“Un trabajador del entorno portuario al uso, no se referiría a la zona de revisión como un lugar a evitar, como sí lo hacen aquellos que forman parte del entramado criminal, que organizan la llegada de alijos de cocaína en contenedores marítimos para posteriormente llevar a cabo la extracción de los mismos y obtener un elevado beneficio”, expone el informe policial.
Por otro lado, la UDYCO destaca la “subordinación y fidelidad” de Maxi a Borja M. R. y esgrime las conversaciones en las que el presunto cabecilla del cartel agradece a su amigo su presencia una vez fue puesto en libertad condicional tras una detención a cargo de la Guardia Civil previa a la 'operación Spider': “Borja, no podía faltar”, contestó Máximo L. G.
“Viruta para mi colega, le pillaron 700 y metió 3 mil”
Los investigados, siguiendo la tendencia de la trama a cierta indiscreción telefónica, también aludían a otros conocidos narcotraficantes de la zona, tales como el culturista Onofre G. R., quien guarda una “estrecha relación” con Borja M. R., según la Policía (ambos fueron condenados recientemente en el marco de la causa por los chats desencriptados de Sky-Ecc). El también imputado Luis Israel A. L. informó a su primo Maxi de que al “grandote” Onofre le había dado una “pájara” (“un infarto o algo así”, aclaraba).
En otras conversaciones, los primos narcoportuarios comentaban noticias de la prensa sobre operaciones policiales. En uno de los chats entre Máximo L. G. y Luis Israel A. L., el primero enviaba al segundo un enlace a una noticia del diario Levante-EMV sobre un cargamento de más de una tonelada de coca intervenido en Tavernes Blanques. “Ahí va mi dinero”, decía Maxi. El informe de la Policía Nacional sostiene que “él mismo estaría confirmando haber invertido en el alijo de cocaína aprehendido” en el marco de una operación conjunta de la Guardia Civil, Aduanas y la Policía Nacional supervisada por el Juzgado de Instrucción número 3 de Vila-real.
En otra conversación Máximo L. G. compartió con César G. P. un enlace a una información de Las Provincias sobre una detención de Borja M. R. por parte de la Guardia Civil (previa a la 'operación Spider') en la que se hacía referencia a un alijo de 700 kilos de cocaína. “Viruta para mi colega, le pillaron 700 y metió 3 mil”. A Maxi, explica la UDYCO, la cantidad atribuida al presunto capo del cartel de la coca en el Puerto de València le “resulta ridícula” en relación con las tres toneladas con las que, según insinuaba, se habría coronado Borja M. R.
“Si te sale bien, pues ganas, si te sale mal, pues palmas”
Por otro lado, Maxi no escondía en una conversación telefónica con su primo ciertas críticas a Borja M. R. y a Miguel Ángel S. P., alias Viola, tras el “bocado importante” que suponía la incautación por parte de la Guardia Civil del alijo de marras: “Es que parece que son profesionales y luego... ¡Flipas las cagadas que pegan, mano!”, exclamaba
Sobre aquel mismo alijo, Luis Israel A. L. preguntó a otro presunto narcoportuario, Christian C. S. B., si había perdido “mucho”. “Al final eso es lo que hay. Si sale mal, eso no se devuelve. Si cae, cae. Si te sale bien, pues ganas, si te sale mal, pues palmas”, explicaba su interlocutor en tono realista.
Christian C. S. B., al que la Policía Nacional atribuye el papel de colaborador con la trama en la gestión de la flota de vehículos y de suministrador de anabolizantes, también mantuvo inoportunas conversaciones, según se desprende de los pinchazos telefónicos que constan en el sumario. En una llamada con Alejandro B. para “criticar a los estratos superiores” de la presunta organización criminal, éste último dijo que Borja M. R. “tiene infraestructura” y “conoce a un montón de gente”, mientras que Christian C. S. B. afirmó que Iván T. R. (el otro presunto cabecilla del cartel del Puerto, de quien, según la UDYCO, era “persona de la íntima confianza) ”no va a vivir tranquilo nunca“, por su estado de alerta constante a consecuencia de los seguimientos policiales, reales o imaginados.
Sobre las finanzas de los dos presuntos capos, Alejandro B. comentaba alegremente: “De todo lo que han tenido, no lo han hecho del todo bien (...). Tendrían que haber invertido, haberse hecho empresas o cosas así, de construcción o de tal, mano, estarían embilletadísimos hace años, si que es verdad que han tenido tanto y tienen tanto que ya realmente...”.
“Dinero tienen ya de sobra, les puede el reconocimiento”
Sobre el Viola, el indiscreto portuario relataba que, tiempo atrás, le había recomendado parar después de haberse coronado con “tres seguidas” y ganado “dos palos” (dos millones). “Sabes qué pasa”, apostillaba Alejandro B. en la misma llamada: “Ya no es el dinero, dinero tienen ya de sobra (...) Les puede el reconocimiento de 'mira este, es un puesto, mira como funciona, tal, este no sabe quién soy”.
A raíz de un whatsapp sobre una tercera noticia sobre la detención de un tal Pachi, que consta en el informe policial, Borja M. R. celebraba no ser él el “protagonista”. “A ver qué pasa en las páginas de sucesos mañana”, decía Máximo L. G. La UDYCO concluye que los presuntos “líderes” de la trama eran “conscientes de la probabilidad de caer en cualquier momento”, especialmente a consecuencia de la desencriptación de la aplicación Sky-Ecc, que abrió la puerta de par en par a policías de toda Europa para conocer las comunicaciones más comprometedoras del crimen organizado.
El informe destaca otros indicios. Con ocasión de una detención previa del Viola, Máximo L. G. pidió a Borja M. R. que se encargara de conseguirle un abogado defensor de un conocido bufete de València. El primero también acompañó a la familia del detenido. En una conversación de WhatsApp, Maxi bromeaba con su primo Luis Israel A. L. a cuenta del arresto de Viola y decía de cachondeo: “Si has hecho algo mal, escóndete, creo que se ha chivado de toda València. Yo estoy haciendo las maletas” (aderezado con numerosos emoticonos de caritas hilarantes).
“Con ello, a pesar de denotar un tono jocoso en la conversación, a juicio de los investigadores, sale a relucir la desconfianza en aquellos que son detenidos, por si pudieran delatar a sus allegados que llevan a cabo operaciones ilícitas”, indica el informe de la UDYCO.
Las sospechas por la infiltración: “Me la ha liado que flipas”
Los whatsapps también reflejan las tensiones en el seno de la presunta red. En uno de los diálogos, Luis Israel A. L. se quejaba ante Máximo L. G. del “pequeño dandy” (el mote de Borja M. R.): “Tío, me la ha liado que flipas. Al final me voy a cagar en los muertos de todos ellos, es para chafarle el cuello”.
Los investigadores, por la fecha de la conversación, vinculan los lamentos con una reunión previa en el cementerio general de València a la que acudieron dos de los agentes encubiertos infiltrados en la presunta trama. “Se infiere que Israel estaría culpando a Borja M. R. de la involucración directa con los agentes encubiertos”, desliza el informe.
Las comunicaciones analizadas también describen los malentendidos en el submundo del narcotráfico valenciano. “¡Me ha llamado el cubano y me ha dicho que han jugado sin nosotros, sabes!”, exclamaba Luis Israel A. L. en una llamada telefónica con su primo Maxi. Sin embargo, luego recuperó la confianza en “su socio”, José Francisco B. R., tras averiguar que se trataba de un “malentendido cien por cien” propiciado por una confusión del “cubano”.
Atentos a las matrículas de vehículos policiales
La UDYCO también desvela en el informe que el presunto cabecilla del cartel requirió en varias ocasiones a Máximo L. G. que consultara una aplicación de matrículas de vehículos para comprobar si algún coche sospechoso que observaba a su alrededor formaba parte de la flota policial (en cuyo caso no aparecía ningún particular como propietario).
La tarde del 1 de junio de 2025, Borja M. R. detectó un coche estacionado que, tras la consulta de la matrícula, sí que resultó ser un vehículo policial.
Los investigadores destacan en el informe que el presunto capo “sospecha que está siendo vigilado y adopta medidas de seguridad”. En otra ocasión, un Peugeot 308 resultó ser un vehículo particular. “Estás a salvo”, le dijo Maxi.
Los agentes de la UDYCO, eso sí, destacan que aquella última consulta de la matrícula se produjo la víspera de las detenciones de la 'operación Spider'. El informe recuerda que los narcos de la presunta trama, tal como informó este diario, estaban al tanto de que iban a ser detenidos y, por tanto, “alerta” ante cualquier vehículo sospechoso.
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