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Los pinchazos telefónicos de la Policía a la trama del Puerto de València: “Las mujeres de los narcos no cotizan, viven”

Un vehículo de la Policía Nacional accede al Puerto de València durante la 'operación Spider'.

Lucas Marco

València —
17 de febrero de 2026 22:34 h

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Una pareja enfadada aportó involuntariamente a la Policía Nacional relevantes elementos incriminatorios contra dos presuntos miembros de la trama de narcotráfico desmantelada en el marco de la 'operación Spider' en el Puerto de València, en el marco de la cual se incautaron 3,5 toneladas de cocaína: “¡Las mujeres de los narcos están todas tocándose los putos cojones, nano! Con chachas que les cuidan a sus hijos, están dadas de alta, están su puta madre”. Tatiana, la indiscreta interlocutora que manifestó esas quejas, era la novia de Borja M. R. (uno de los principales investigados en la presunta trama) y la conversación telefónica, interceptada el 8 de noviembre de 2024 a las 12.54, “no deja lugar a dudas a qué se dedica su pareja, ya que afirma querer ser como todas las novias de los narcos”, según indica el juez instructor de la causa en un auto que consta en el procedimiento y al que ha tenido acceso elDiario.es. “La afirmación confirma que no solo es conocedora de la actividad delictiva de su pareja, sino que quiere y desea beneficiarse de dicha situación”, apostilla la resolución.

La mujer, de paso, aportó indicios a los investigadores de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional, de la “vinculación directa con el narcotráfico” de Julio E. G. otro de los investigados en la causa, al citar también a su cónyuge.

—Borja: ¡Si quieres trabajar, trabaja!

—Tatiana: ¡Ya lo tengo!

—B: Si quieres trabajar, trabaja cariño, yo no te digo nada.

—T: Quería trabajar con unas mejores condiciones. Primero, porque creo que me lo merezco, y creo que si pensaras un poco podría tenerlo ¡Coomo lo tienen todas las novias, las mujeres de los narcos, tío! ¡Están todas tocándose los putos cojones, nano! Con chachas que les cuidan a sus hijos, están dadas de alta, están su puta madre.

—B: Ya, pero es que tu no quieres...

—T: Yo como soy una puta perra que no tiene trabajo que me tengo que ir a una tienda de ropa ahora y que tengo 100 pavos en el banco. Eso es lo que pasa.

—B: Pero, escúchame...

—T: ¡Pregúntale a Zara, pregúntale a Luz, pregúntale a Isa, pregúntale a Sonia, pregúntale a Johanna, pregúntale a Miss Miami!

—B: Vale, pues vale... Escúchame...

—T: Va hombre, va.

—B: Escúchame, Luz no cotiza, vive; Sonia no cotiza, vive; Isa no cotiza, vive, Johana no cotiza, vive.

—T: ¡Los cojones, Johana cotiza y a Zara (ininteligible) cotiza!

—B: Pero es que tú no quieres, es que tú...

—T: Porque yo quiero trabajar.

“Apariencia legal” para el transporte

La referencia a la tal Johana no pasó desapercibida para los agentes de la Udyco. Se trata, según los informes policiales que constan en la causa, de la mujer de Julio E. G., presunto narco con contactos nacionales, según la investigación de la causa, en la que figuran como investigados varios trabajadores portuarios de la estiba. “Joana es situada de forma directa por Tatiana como mujer de narcotraficante”, apunta el instructor del procedimiento.

En el sumario consta una conversación telefónica de Julio E. G. con su mujer en la que hablan de una cantidad de dinero en metálico “elevada” a cobrar, según los informes policiales.

El juez Vicente Ríos, instructor de la causa, considera “imprescindible para los fines de la organización” el papel de Julio E. G., gerente de una empresa de transportes de una localidad de Castelló y “la persona a la que acuden los responsables de la organización criminal ante la necesidad de conseguir cabezas tractoras y plataformas”.

El magistrado vincula a Julio E. G. con el cargamento de más de una tonelada de cocaína incautado el pasado 18 de julio en la terminal portuaria CSP.

Orca y Rande, los dos infiltrados

Los dos agentes encubiertos infiltrados en la presunta trama (anotados anónimamente como Orca y Rande en la documentación a la que ha tenido acceso este diario) destaparon el papel del investigado. “Es el miembro encargado de facilitar el transporte y la cooperativa, poniendo a su alcance una apariencia legal total”, afirma el auto.

Los infiltrados, por orden de los presuntos capos, habían procedido a adquirir en el concesionario de Julio E. G. sendos camiones con un “contrato de alquiler fraudulento” que les cubriría las espaldas en caso de que la Policía interviniera.

Para ello entregaron 40.000 euros en efectivo, que finalmente les fueron devueltos. La adquisición fue abortada una vez que los presuntos miembros de la trama detectaron a los agentes encubiertos: “Desde ese momento se anulan todas las gestiones iniciadas y la organización cesa las comunicaciones de forma súbita”, afirma el auto.

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