El cambio climático era esto: Juegos Olímpicos de invierno en tirantes
El cambio climático resumido en una imagen: un esquiador de fondo se lanza a la competición de 10 km de unos Juegos Olímpicos de invierno en los Alpes sin la parte de arriba de su traje. Va en tirantes porque hace calor.
El protagonista, el estadounidense John Steel Hagenbuch, bromeó luego sobre su look al postear una imagen suya esquiando en una playa, pero no fue el único competidor en aparecer en camiseta sobre la pista de nieve artificial el 13 de febrero. Más allá de ver a un atleta invernal con los brazos al aire, la superficie inusualmente blanda al estar derritiéndose por el calor generó caídas y lesiones.
“¿Por qué nadie habla de cómo la crisis climática está amenazando los Juegos de invierno?”, se pregunta la responsable de energía y clima de WWF-Italia, Mariagrazia Midulla. Las temperaturas en ascenso impiden que las precipitaciones sean en forma de nieve, reducen los días de heladas y derriten aprisa la superficie helada o nívea. La ONG se queja de que “los organizadores de Milano-Cortina han construido grandes sistemas de generación de nieve artificial que captan una gran cantidad de agua de unas reservas que ya soportan mucha presión”.
En este sentido, si bien no se ha llegado al nivel de los JJOO de Pekín de 2022 donde casi toda la nieve fue artificial y consumió unos 2,79 millones de metros cúbicos de agua, la cita italiana calcula que serán necesarios 948.000 m³ de líquido para generar nieve, según la organización World of Statistics. “Se está manteniendo al mínimo necesario para tener una competición segura”, asegura el Comité Olímpico Internacional, a pesar de las imágenes de esquiadores de máximo nivel por el suelo debido a las condiciones de la pista.
La cuestión que lanza Midulla resuena en tiempos de negacionismo climático ascendente. Los JJOO de invierno dependen del frío en las montañas. Precisamente uno de los escenarios donde más crudamente está golpeando el calentamiento global causado por las emisiones de gases de las actividades humanas. Un chivato con el mayor altavoz del mundo: la edición de Pekín 2022 acumuló 2.000 millones de audiencia –un 5% más que cuatro años antes en Pyeong Chang, según el COI–. La cadena estadounidense NBC ha informado de que las competiciones de Cortina d'Ampezzo han batido récords de telespectadores.
Así que lo que el mundo está viendo en sus pantallas –si quiere– es que, aunque haya jornadas en las que cae nieve, hay otras en la que lo que cae es lluvia (que deshace la nieve) y en muchas de las instalaciones necesitan manto artificial. La última vuelta de tuerca ha sido contemplar esquiadores en manga corta.
Tendencia corroborada
Los datos no hacen más que evidenciar cómo se recalienta el planeta y más todavía las cumbres de las cordilleras. Cortina d'Ampezzo –cuyas pistas más altas están a más de 2.800 metros de altitud– ya fue sede olímpica en 1956. En los setenta años que han transcurrido desde esa edición, la temperatura media en febrero allí ha subido 3,6ºC, según un estudio de Climate Central. “El rápido calentamiento ha acercado las temperaturas promedio de ese mes al punto de deshielo”, afirma. Se ha pasado de contar 214 días con heladas en el periodo 1956-1965 a una media de 173 entre 2016 y 2025. Una caída del 19%.
El calentamiento acelerado se ha constatado “en los Himalayas, los Alpes y los Andes lo que podría llevar a cambios rápidos en la línea de nieve, la transición lluvia-nieve y la retirada de los glaciares”, describió el Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático (IPCC) ya en 2021.
Lo que han constatado in situ los científicos es que el espesor del manto de nieve en los Alpes durante la temporada de esquí de noviembre a mayo ha caído un 8,4% por década desde 1971 a 2019. Y la cubierta blanca dura un 5,6% menos. En la zona de Cortina d'Ampezzo la reducción de la capa en febrero es de unos 15 centímetros.
Con una visión amplia, todas las localidades donde se han celebrado JJOO invernales a partir de 1950 muestran un incremento de temperatura de 2,7ºC. Un estudio conjunto de las universidades de Waterloo (Canadá) e Innsbruck (Austria) calculó que de la 97 potenciales sedes olímpicas de invierno, solo 52 mantendrían condiciones de temperatura y nieve mínimas para celebrarlos en 2050 en una proyección intermedia de calentamiento global. Y, como el análisis de Climate Central recuerda: “Sin temperaturas lo suficientemente frías y suficiente nieve en el suelo, los atletas olímpicos pueden experimentar condiciones como lluvia, nieve húmeda o poca cobertura de nieve”. No es un escenario del futuro, según se ha visto en Cortina d'Ampezzo.
La situación es tan clara que un grupo de atletas olímpicos ha escrito a la presidenta del Comité Olímpico Internacional, Kirsty Coventry, para que renuncie a patrocinadores relacionados con los combustibles fósiles. La gran petrolera y gasística italiana Eni es patrocinadora principal de estos Juegos.
En la carta le dicen a la presidenta que se asegure de que esas compañías “sean inelegibles como sponsor olímpico, como ya ocurre con la prohibición sobre el tabaco”. Y rematan: “La mayor amenaza al sueño olímpico son los combustibles fósiles”.
¿Lejos de España?
Lógicamente, los deportistas de invierno son uno de los principales sectores afectados e interesados por este proceso. Un grupo de atletas que no es muy significativo en España donde la relevancia de los JJOO de invierno es mucho menor que la de la versión estival.
Sin embargo, el mismo proceso que preocupa a los olímpicos hace que, en España, las zonas turísticas más vulnerables al cambio climático sean, por un lado, el litoral y, por otro, las montañas, como explica el Ministerio de Transición Ecológica en su Análisis de impactos sobre el sector turístico.
Ese impacto viene por el “acortamiento de la temporada de turismo de nieve por la menor cobertura especialmente a bajas altitudes”. Las consecuencias en las cumbres son más evidentes y también “más patente su dificultad de adaptación”.
El Observatorio Pirenaico del Cambio Climático del CSIC ha informado de que los inviernos más cálidos “están reduciendo los días con nieve acumulada suficiente, se retrasa el inicio de las temporadas y esto conlleva implicaciones económicas negativas para las estaciones y las zonas rurales dependientes de la nieve”.
La patronal del sector suele atribuir a su actividad un volumen económico de 2.000 millones de euros anuales y 100.000 empleos directos e indirectos.
Este lunes, como si se tratara de socavar la acumulación de datos, al salir a la pista uno de los pocos deportistas españoles en Cortina d'Ampezzo a disputar el eslalon especial de esquí alpino, las imágenes de televisión han mostrado que, en esta ocasión, sí caían copos. Un alivio, cada vez más raro, de nieve.
1