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“Me encanta el olor del Napalm por la mañana”: cinco personajes inolvidables de Robert Duvall

Robert Duvall como Kilgore en 'Apocalypse Now'

Javier Zurro

16 de febrero de 2026 23:25 h

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El actor Robert Duvall, fallecido el pasado domingo a los 95 años, construyó una de esas carreras graníticas. Sólida, casi sin fallas. Incluso cuando trabajaba en papeles más pequeños o en películas, a priori, más populares, dignificaba cada papel y cada filme. Los elevaba. Su presencia daba clase, entidad. Uno de esos rostros que el público vinculaba con que lo que iba a ver sabía que iba a estar bien porque salía él.

Aun así, en una carrera tan larga, plural e inabarcable, Robert Duvall logró unos cuantos papeles que son, directamente, historia del cine. Interpretaciones cuyas frases se repiten. Escenas que se recuerdan una y otra vez. Son la parte más lustrosa de una filmografía envidiable que cuesta resumir, pero que destacó por papeles como estos:

'El padrino' (1972)

A Francis Ford Coppola le debe Robert Duvall parte de su leyenda. Junto a él rodó dos de las mejores obras del director, y también logró dos de sus papeles más emblemáticos. El primero llegó en 1972 en la que muchos consideran una de las mejores películas de la historia del cine. La adaptación de la novela de Mario Puzo le dio a Duvall uno de sus grandes roles, el de Tom Hagen, el hijo adoptivo de Vito Corleone y consigliere de la familia Corleone. Su enfrentamiento con James Caan diciendo que no hay que mezclar los negocios con lo personal es emblemático. Fue su primera nominación al Oscar (como Mejor actor de reparto).

'Network, un mundo implacable' (1976)

Sidney Lumet logró uno de los retratos más despiadados y, quizás por ello, realistas, de los medios de comunicación en esta película sobre la dictadura de las audiencias y el sensacionalismo en las televisiones. Duvall dio vida a Frank Hackett, el joven vicepresidente ejecutivo de la cadena que aspira a ser alguien importante dentro de su empresa. Un personaje que anticipó lo que años más tarde, y todavía ahora se viviría en muchas cadenas y medios. Quizás no fue su personaje más emblemático, también porque el discurso de Peter Finch opacó el resto, pero su trabajo sigue siendo finísimo.

'Apocalypse Now' (1979)

La segunda nominación al Oscar llegó, de nuevo, por una película de Coppola. Su mirada a la guerra de Vietnam, una particular adaptación de El corazón de las tinieblas de Conrad, es otra de las grandes películas de la historia del cine. Un retrato del horror de la guerra que le dio una de las grandes frases de la historia del cine, ese “Me encanta el olor del Napalm por la mañana” que dice el Coronel Kilgore. Once minutos le valieron al actor, con su gorro y su rostro desnudo, para conseguir un personaje que queda en el recuerdo, y su segunda nominación al Oscar, también como Mejor actor de reparto.

'Gracias y favores' (1983)

Bruce Beresford tenía un don para emocionar a la gente. Lo demostró cuando con Paseando a Miss Daisy dio la campanada y ganó el Oscar a la Mejor película y el de Mejor actriz para Jessica Tandy. Pero ya años antes había mostrado sus cartas en esta película con la que Rovert Duvall ganó su Oscar al Mejor actor protagonista. Es cierto que no suele citarse entre los trabajos más emblemáticos del actor, pero el guion de Horton Foote (responsable de la adaptación de Matar a un ruiseñor con la que Duvall debutó) le dio un papel que era un caramelo, el del cantante de country Mac Sledge, que busca recuperarse de su alcoholismo. Los rumores apuntaron a una relación conflictiva entre al cineasta y el actor, pero lo cierto es que le dio su único Oscar.

'Una acción civil' (1998)

La penúltima nominación al Oscar de Rovert Duvall (la última fue por El juez en 2015) fue por este drama judicial escrito y dirigido por Steven Zaillian, autor del libreto de La lista de Schindler y de otros títulos emblemáticos como Gangs of New York o El irlandés, ambos para Scorsese. Aquí se puso detrás de las cámaras para contar un drama judicial cuyo caso central abordaba la responsabilidad de una gran empresa en la enfermedad de varias personas por contaminar el agua de un pueblo. Un caso real en el que Duvall interpretaba a Jerome Fatcher, uno de los abogados que se enfrentaron al sistema para mostrar que las grandes corporaciones estaban envenenando a los ciudadanos. 

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