De estrella viral a gran sorpresa negativa: el giro más inesperado del patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026
Había acaparado todas las miradas y todos esperaban su segunda medalla de oro tras haber rescatado un salto mortal que llevaba sin hacerse 50 años. Sin embargo, Ilia Malinin demostró ser humano y dio la gran sorpresa, aunque negativa, de lo que llevamos de Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026.
Dos caídas en su ejercicio individual hicieron que terminara octavo en la final cuando el estadounidense llegaba como el gran favorito al oro en los JJ.OO de invierno en el programa libre tras ganar el oro en la modalidad por equipos.
Fue un ‘batacazo’, su cara dejó en shock a gran parte de la grada, y en la prensa estadounidense han llegado a afirmar que es “la mayor sorpresa vista y el peor colapso de un favorito en la historia”, sobre todo si tenemos en cuenta que el patinador llegaba con dos títulos mundiales y llevaba invicto dos años.
Días después de su decepción, Malinin ha usado sus redes sociales para alzar la voz por la salud mental: “Los más fuertes pueden estar librando batallas invisibles”, con lo que hizo referencia a su complicado momento el pasado viernes. A su vez, pone también el foco en su próximo objetivo, el 21 de febrero, cuando tiene una exhibición para el público en el Milano Ice Skating Arena.
El inesperado fenómeno Malinin
Antes de su actuación en el programa libre, Ilia Malinin llegaba como una verdadera sensación en los primeros días de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, por su posibilidad de ejecutar movimientos muy difíciles, como un salto mortal hacia atrás que llevaba prohibido y que lo ha hecho viral.
A sus tan solo 21 años, ejecutó este salto que llevaba prohibido cinco décadas e hizo levantarse del asiento a estrellas del deporte como Novak Djokovic, presente en el público, además de que sus seguidores en redes sociales pasaron de 100.000 a rozar el millón en Instagram en tan solo unos días.
Esto, junto al conseguir la medalla de oro con el equipo de Estados Unidos en patinaje hizo que las expectativas estuvieran más altas que nunca en el programa libre individual, lo que ha podido jugarle en contra.
Cambió el fútbol por el patinaje
Ilia Malinin lleva el patinaje en la sangre, por eso no extraña que lo comenzara a practicar a los seis años. Sus padres son sus entrenadores, y ellos saben lo que es disputar unos Juegos Olímpicos, así como su abuelo, aunque lo hicieran por Uzbekistán y la Unión Soviética, respectivamente.
Compaginó el patinaje con el fútbol en su primer año, pero pronto se decantó por el hielo, lo que parece haber sido todo un acierto, siendo capaz de firmar un cuádruple Axel, siendo el primero capaz de hacerlo.
0