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Qué es el E6 y por qué es imprescindible para España para influir en las políticas económicas de la UE

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
16 de febrero de 2026 21:01 h

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El pasado 28 de enero los ministros de Economía y Finanzas de las seis principales países del euro dieron un paso adelante para acelerar las reformas económicas en la Unión Europea. España, Alemania, Francia, Italia, Holanda y Polonia creaban un grupo para acelerar las estrategias destinadas a reforzar la soberanía europea. El anuncio coincidía con la declaración un día después de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en la que pedía avanzar en la integración de la UE y aprobar medidas económicas sin la unanimidad del bloque de los 27 países miembros a través del instrumento de cooperación reforzada.

Nacía el E6. Las mayores economías de la UE se ponían de acuerdo para sortear el nuevo escenario geopolítico creado por aliados como EEUU, que se comportan como competidores, o países como China, que no siguen las reglas mundiales para competir. Fuentes conocedoras de la negociación de la creación de este grupo admiten que “el nombre no convence a algunos, especialmente a los alemanes, que están buscando otra fórmula para denominarlo”.

No es la primera vez que un grupo de países dentro de los 27 estados miembros de la UE se unen para defender intereses comunes. Ahí están el MED9 o Euromed9, creado en 2013 por iniciativa de España y Chipre que, como la alianza de los nueve estados mediterráneos de la UE (España, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Chipre, Malta, Eslovenia y Croacia); el grupo de Visegrado por Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia, que se han distanciado tras la invasión de Ucrania por Rusia; Los Cuatro Frugales, el grupo formado por Países Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca, que obtuvieron mucho protagonismo durante la gran crisis de 2008 por su defensa numantina de la austeridad y la disciplina fiscal más estricta; o el Nordic Baltic Eight (NB8), en el que se agrupan los países del norte de Europa (Dinamarca, Estonia, Finlandia, Islandia, Letonia, Lituania, Noruega y Suecia), que tras el ataque de Rusia a Ucrania o la obsesión de Donald Trump por Groenlandia, se ha convertido en un motor para el fortalecimiento de la seguridad europea.

¿Cuál es la principal diferencia del E6? Que sus componentes tienen fuerza y, sobre todo, iniciativa política para llevar a cabo cambios en la UE sin necesidad de tener el respaldo de los 27, pero además hay nuevos retos geopolíticos ante las políticas comerciales beligerantes de Donald Trump y el la competencia de China, que exigen más dinamismo en la toma de decisiones de la UE. Esta es la razón del aviso de Von der Leyen sobre la utilización del instrumento de cooperación reforzada, que permite sacar adelante medidas si hay un mínimo de nueve países que las respalden.

Este grupo de países líderes son seis, aunque algunas fuentes admiten que se podría admitir a otros Estados, de momento no va a haber más admisiones. La realidad es que países con fuerte influencia como Alemania o Francia tienen capacidad de arrastre para conseguir el apoyo de países más pequeños.

Según unas fuentes, el germen de la creación de este grupo está en la intervención del ministro español de Economía, Carlos Cuerpo, que en un Ecofin (reunión periódica en Bruselas de los ministros del ramo) se quejó de que “no se trataran temas según las dinámicas del momento. Se estaba discutiendo de problemas económicos que no eran de actualidad en plena crisis por Groenlandia”. Finalmente, la iniciativa fue llevada a puerto por Alemania y Francia con la creación de este grupo para “impulsar la soberanía europea” y “fortalecer la competitividad” de la UE.

Los cuatro objetivos del E6 son la unión de los Mercados de Capitales, reforzar el papel internacional del euro, intensificar la coordinación del gasto en defensa y garantizar el suministro de materias primas. Ahora bien, a nadie se le escapa que, pese a que tienen una débil situación económica comparada con España, Alemania y Francia siempre han actuado en la UE poniendo sus intereses por encima de los del resto de Estados miembros.

A pesar de esta tradicional posición de ambos países, España llega con agenda propia. Por un lado, pretende impulsar la creación de activos refugio para la emisión de deuda conjunta en la UE que complete la arquitectura financiera de la UE a través de una unión de ahorro e inversión que desbloquee el ahorro privado; un euro digital que ponga fin a la dependencia de sistemas de pago de EEUU e incrementaría el uso del euro como moneda de referencia para el comercio y la fijación de precios de materias primas. Además, España está potenciando el Laboratorio de Competitividad para que se pongan en marcha instrumentos financieros que faciliten la unión de ahorro e inversión.

“No hay temas tabú” en el E6

Además, fuentes cercanas al Gobierno español destacan que España gana mucha influencia formando parte de este grupo ya que “aunque Alemania y Francia trate de marcar agenda, se va a tratar de colocar en la agenda por parte de España propuestas que sean factibles y puedan salir adelante”. Además, las mismas fuentes aseguran que España ya ha conseguido avances porque “se ha logrado que no haya temas tabú en las reuniones de este grupo, que se pueda discutir de cualquier tema sin posiciones preconcebidas”.

A nadie se le escapa de todas maneras que países como Alemania o Francia van a tratar de llevar la voz cantante. De hecho, el presidente del Eurogrupo, el griego Kyriakos Pierrakakis, ha explicado este lunes que en la reunión, el ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, “realizó una breve presentación sobre la reciente iniciativa de seis Estados miembros de la UE para debatir formas de reforzar la soberanía, la resiliencia y la competitividad de Europa”.

El presidente del Eurogrupo ha insistido en que el E6 “no es una amenaza”, ya que se trata de “una iniciativa temporal e informal, que es complementaria a las instituciones europeas. Cualquier acción, cualquier coordinación o cualquier interacción entre los Estados miembros que tenga lugar en el marco del Consejo de la UE-27 —que es el órgano decisivo— o, en lo que respecta a los asuntos de la zona euro, en el seno del Eurogrupo, es algo potencialmente positivo, ya que puede catalizar la convergencia”.

Sobre si el conflicto entre España e Italia, que montó una reunión previa junto a Alemania y Bélgica, antes del retiro en el que se reunieron los líderes europeos para discutir sobre competitividad, podría afectar a las relaciones entre los países que conforman el E6, fuentes del Gobierno de España descartan que tenga consecuencias ya que el ministro Carlos Cuerpo tiene una excelente relación con su homólogo alemán, que son de la misma familia política, los socialdemócratas, además de que está muy bien considerado por por los ministros francés e italiano por sus conocimientos técnicos.

EEUU y China: “Mayores contribuyentes de desequilibrios”

Al final de la reunión del Eurogrupo, el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, ha recordado que “los desequilibrios macroeconómicos globales alcanzaron el 4% del PIB mundial en 2024, el nivel más alto desde principios de la década de 2010, salvo en 2020”, y que “las políticas actuales de Estados Unidos y China son los mayores contribuyentes al aumento de estos desequilibrios”.

Por este motivo, ha explicado que la reunión ha servido para dar pasos para lograr “un papel internacional más importante para el euro puede ser un pilar fundamental de nuestra estrategia de reducción de riesgos y ayudar a garantizar la estabilidad y seguridad económicas y financieras”.

Dombrovskis ha insistido en que “el atractivo del euro a nivel mundial estará determinado, ante todo, por la fortaleza y resiliencia de la economía europea”, por lo que es necesario “redoblar los esfuerzos en la agenda de competitividad de la UE y profundizar nuestro Mercado Único. También implica implementar la Unión de Ahorro e Inversión, finalizar la propuesta del euro digital y diversificar nuestra red comercial”.

El comisario de Economía ha añadido que hay que “hacer que los sistemas de pago minorista de la UE sean más autónomo” y aprovechar “las oportunidades vinculadas a los cambios en los patrones de comercio e inversión extranjera directa”. Y podemos reflexionar sobre cómo reducir la fragmentación de la red financiera regional de seguridad de la UE.

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