Un rey pelele
En 1898 no había redes sociales cuando la prensa de Washington DC anunció en el mes de abril que el Congreso de los Estados Unidos declaraba la guerra a España con la descubierta intención de quedarse con Cuba y Filipinas. No hubo tanto revuelo en la metrópolis española, apenas se enteró nadie. Luego quedó todo claro, tras una breve y desproporcionada guerra, los Estados Unidos se apoderaron de lo que quedaba del imperio. España cayó en una gran depresión. De aquello habrá aprendido Donald Trump.
En 1975 tampoco había redes y la prensa era la propia de una dictadura. Aún quedan por aclarar muchas cosas sobre el Sáhara, entre otras el papel del pretendiente al trono, Juan Carlos de Borbón. Con Franco y sus moros y con el Sáhara también se atrevieron, aunque estaba moribundo, como estando vivito y coleando montaron una guerra de falsa bandera en Ifni, ocultada por esos patriotas de banderita hasta en el collar del perrito. En ambos casos, detrás estaba el socio norteamericano.
Es inútil engañarse, las políticas con el vecino marroquí siempre han sido de sometimiento o de sobornos. Los que piensan que sin Pedro Sánchez no hubiera pasado algo parecido en Ceuta, creo que se equivocan. Marruecos desde su independencia es una dictadura coronada, tras las ceremonias rituales de acatamiento feudal hay un pueblo que, a pesar de los trampantojos, vive en la miseria, con millones de sus naturales en el exilio económico y social.
Sin otros objetivos que mantener el majzen, corte rellena de oportunistas y abusones, Marruecos se identifica en el irredentismo permanente y, como otras dictaduras, en sus opulencias, que acaba pagando el pueblo, como hará tras los mundiales de fútbol.
La multitud desaliñada y engañada que cruzó a Ceuta creyó que iba al paraíso. ¿De qué otro paraíso huía? Ha sido una demostración de fuerza de su sátrapa real, sí, pero también una foto gigantesca de su miseria y de la desesperación por las condiciones en las que viven los marroquíes. Marruecos por mantener una monarquía depredadora, hija de la colonización, no tiene ningún escrúpulo en someter a su pueblo y, de camino, vender su dignidad contra los intereses de los árabes más necesitados, como los palestinos, en manos del imperialismo compartido de EEUU e Israel, este último siempre con poder en el majzen citado.
Entre la muchedumbre desesperada dominaba un lamento, no quiero volver a Marruecos, quizá incluso los infiltrados del régimen habrían preferido no volver. El monarca pelele al servicio de Israel y EEUU tiene ahora que gestionar esa vuelta a la miseria.
Se ha comparado lo que acaba de pasar en Ceuta con la Marcha Verde. Conviene comparar, por qué no, después de aquello, el reino de España es una monarquía constitucional y democrática, aunque abunden los traidores entre la derecha oportunista; el reino de Marruecos sigue siendo una tiranía. Si comparamos las fotos veremos cómo en cincuenta años, su pueblo, utilizado como carne de cañón, sigue siendo una multitud desarrapada, sin esperanzas ni ilusiones, salvo fuera de Marruecos. Ni los ceutíes, por supuesto, ni sus súbditos quieren ser marroquíes.
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