Loseta a loseta: el arte de conservar un oficio tradicional
“¿Quién va a hacer de 8 a 10 horas al día más algunos sábados y domingos? Te tiene que doler mucho. Tiene que ser tuyo para dedicarle tantísimas horas”, recalca Luis Hernández, el último losetero del pueblo sevillano de Lora del Río.
Hernández mantiene vivo el legado de la producción artesanal de losas hidráulicas gracias a la empresa Solerías de Mosaicos. Su empeño defiende una actividad que inició su abuelo en 1927 y de la que su tío Francisco tomó el relevo. “Siento una mezcla de muchas cosas: la responsabilidad de la atención al cliente y de dar la calidad que siempre intentó dar mi abuelo, mi padre, mis tíos”, dice orgulloso.
Un oficio en peligro
La transmisión del oficio de losetero es intergeneracional. Sin escuelas ni cursos especializados. De padres a hijos. De abuelos a nietos. Luis es pesimista por el futuro de esta labor que desarolla solo en su taller con la única ayuda, puntualmente, de su mujer Seby.
Solería de Mosaicos, que forma parte de la Red Nacional de Maestros de la Construcción Tradicional, apenas ha mecanizado la fabricación de unas losetas que no necesitan cocción. “Yo tengo ahora una prensa hidráulica que si la viese mi abuelo o mi padre alucinaría. Tiene mucho más automatismos, no hay que trabajar tanto y no hay que hacer tantísimo esfuerzo”, explica Hernández.
“El oficio del baldosero está en bastante peligro”, expresa la arquitecta cubana Ana Ramos, que tras una estancia en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) comprobó la cantidad de fábricas que habían cerrado en la comunidad autónoma.
La desaparición de estos talleres no sólo afecta a la fabricación artesanal de mosaicos hidráulicos. “La baldosa es un vehículo para el arte y tiene otras esferas que no han sido estudiadas como la identidad o la memoria. La baldosa, al ser el suelo que uno pisa, va ligada al ámbito familiar y crea recuerdos en las propias personas”, explica.
Legado andalusí
Los mosaicos hidráulicos son patrimonio artístico de Andalucía. Baldosas y cenefas visten zaguanes y patios con motivos geométricos y vegetales y la combinación cromática da vistosidad a estos espacios. Son parte del legado del arte andalusí.
Solerías de Mosaicos, incluida en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, cuenta con baldosas en edificios y conjuntos arquitectónicos como en la Capitanía General de Sevilla, la caseta del Real Círculo de la Amistad de Córdoba o el Palacio Episcopal de Málaga.
Hernández cuenta con cerca de un centenar de diseños que ha heredado de su abuelo y muchos otros de creación propia. A eso hay que sumarle una veintena de tipos de cenefa. “Los diseños con estrellas gustan mucho y aquellos que combinan los elementos geométricos y florales”, apunta Hernández que, además, “está abierto a la imaginación del cliente”.
Un trocito de Lora por el mundo
Las baldosas hidráulicas se adaptan a muchos espacios domésticos e intentan recuperar su lugar en el interiorismo actual. “Pese a que ya no se usa tanto, hay mucha gente que vuelve a la baldosa por nostalgia; está ligada a la memoria a las casas de los abuelos, a la casa del pueblo”, dice Ramos.
“El mosaico hidráulico siempre ha tenido el mismo público: el particular que lo quiere para su vivienda. Mi cliente no es el gran constructor”, apunta Hernández cuyo mercado está muy repartido. Sus trabajos se concentran en las provincias andaluzas aunque, como señala, “en muchísimos países de Europa hay al menos un hogar con un mosaico hidráulico de aquí”. Desde Portugal a Alemania, a Países Bajos e incluso a Finlandia.
“Mérito del cliente”
El secreto de una buena baldosa hidráulica está, según Hernández, en una manufacturación delicada y atenta. También en el cuidado y manipulación en la entrega. “La gente no cambia habitualmente la solería de su casa por lo que se está fabricando algo que va a ser casi para toda la vida”.
La elección de unos materiales de buena calidad –“me gasto mucho dinero”– es esencial al igual que el tiempo dedicado a la gama de colores. La empresa obtiene la marmolina y el cemento gris de Andalucía mientras que los pigmentos provienen de Cataluña. El cemento blanco lo importa, a través de una comercializadora sevillana, desde una zona remota de Turquía.
La continuidad del oficio de losetero es para Hernández “mérito del cliente”. “La gente ve que las imitaciones de mosaico hidráulico de las losas de gres no tienen nada que ver con las que hago yo”.
Sobre este blog
'Días de Empresa' es un espacio en el que elDiario.es Andalucía quiere contar las historias de las empresas andaluzas. Cómo discurren sus días, cómo nacen y cómo se consolidan, y cómo, desde aquí, desde Andalucía se construye sociedad a través de las iniciativas empresariales.
0