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Festival de Venecia

Elon Musk, una “bomba nuclear” para la democracia que explota en Venecia: “Es extremadamente peligroso”

Elon Musk en un momento del documental

Javier Zurro

Venecia —
8 de septiembre de 2026 21:59 h

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Elon Musk fue el protagonista ausente de la jornada del Festival de Venecia. De él se hablaba en los corrillos del Lido, y se hablaba con una sensación de miedo tras ver las cuatro horas de documental que Alex Gibney ha estado preparando durante años y que muestra el auge y el peligro del empresario tecnológico. Gibney realiza un concienzudo trabajo en el que consigue que hablen antiguos trabajadores, amigos y dos de sus exparejas. Musk funciona como una película de terror. El problema es que esto es real.

De aquel carismático señor que decía que había que apostar por el coche eléctrico y llegar a Marte se ha pasado a un multimillonario que parece sacado de una película de James Bond, con una agenda de extrema derecha en la que la manipulación mediática, el espionaje y la recolección de datos y la implantación de gobiernos de extrema derecha en todo el mundo para instalar una visión de sus conservadores ideales, pero también líderes que legislen en pos de sus intereses. Una mezcla de ego y dinero que le convierten, como se define en un momento del filme, en una “bomba nuclear” a punto de estallar. El miedo a sus consecuencias explotó en Venecia.

Ese miedo se notó también en las preguntas que le hicieron a Alex Gibney durante la rueda de prensa, donde acudió con algunas de las personas que han accedido a participar en el filme, como Ashley St. Clair, expareja de Elon Musk y periodista de derechas que cuenta cómo él quiso que firmara un acuerdo de confidencialidad para no decir que él era el padre de su hijo y no hablara de él. Le ofreció 40 millones de dólares (35 millones de euros). Se negó, y sus palabras son algunas de las más reveladoras. La parte dedicada a cómo Musk ha ido dejando hijos (legítimos e ilegítimos) por todo el mundo para crear una “legión” con los genes adecuados es terrorífica.

La propia St. Clair acudió a la rueda de prensa, habló claro y dejó algunas de las declaraciones más escalofriantes (como ya hace en el documental). “Elon Musk me envió un mensaje de texto diciendo que necesitamos tener una legión de niños antes de la guerra civil. Así que creo que, sea lo que sea lo que está haciendo con esta plataforma, y sus actos, no se puede ignorar, porque está avivando llamas que no existen en el mundo real y está creando algo que está teniendo consecuencias reales con todas estas acciones. Y creo que está provocando una división deliberada que puede ser catastrófica si no se regula o se controla, o si no hacemos nuestra parte para frenarla”.

El documental une todos los puntos y deja claro que, detrás de lo que podrían parecer boutades de un tipo con mucho dinero, hay un plan. No es una casualidad que comprara Twitter. Desde allí puedo crear una red social que alimentaba a gobiernos de extrema derecha, los mismos que le meten en el Gobierno. Su presencia en la Administración Trump es uno de los puntos álgidos del filme, ya que muestra cómo sus políticas, ejecutadas por veinteañeros de Silicon Valley sin ningún tipo de moral, están costando miles de vidas en todo el mundo por los recortes en agencias como la USAid. Igual que los accidentes del autopiloto de sus Teslas provocaron varias decenas de fallecidos que nunca salen en los medios.

Musk está impulsando una agenda global de derecha, tanto por razones ideológicas como por razones muy prácticas y económicas

Alex Gibney Cineasta

En un filme que tiene a la IA como una de las grandes cuestiones y amenazas del mundo actual, resulta paradójico que hayan decidido usar, como recurso narrativo, un avatar de Musk creado con, precisamente, IA. Alex Gibney dijo que fue una decisión “intencionadamente irónica”, aunque su opinión sobre la IA es “más compleja”. “Es una tecnología poderosa. Los problemas con la IA tienen más que ver con los seres humanos que manipulan la tecnología, y la manipulan de maneras que parecen beneficiarlos, usándola de forma bastante imprudente, con la intención de volvernos irrelevantes al resto. Así que creo que ese es el verdadero peligro de la IA: caer en manos de unos pocos poderosos, imprudentes y sin rendir cuentas”, opinó.

Con este trabajo, el experto en documentales ha querido “reinterpretar la historia de Elon Musk”, que normalmente “se había contado solo de una manera, para percibirla de una forma muy diferente”. Una de las preguntas en esta reformulación de la historia es cómo se le ha permitido tener tanto poder. Para Gibney es una responsabilidad de todos y cree que, en ese sentido, su documental “pretende ser una advertencia para encontrar la fuerza necesaria para salir del dilema en el que nos encontramos”. Porque el cineasta lo tiene claro: “Musk es muy peligroso, extremadamente”.

Por ello se ha encontrado tanto miedo a hablar sobre él, “un miedo casi existencial, tanto entre sus críticos como entre sus colegas y amigos”. “Hablé con muchísimas personas, pero salvo algunas de las personas valientes que me acompañan aquí, casi todos se negaron a hablar”, alega. De hecho, ellos mismos han tenido que medir cada paso con un equipo legal para ver a qué podían enfrentarse una vez el filme se lance al público, sobre todo por el uso del avatar de Musk y las declaraciones usadas, todas sacadas de entrevistas y declaraciones públicas: “Consultamos con nuestros abogados y nos dieron el visto bueno para seguir adelante”.

Una persona se manifiesta por el lanzamiento a la bolsa de SpaceX frente a un muñeco inflable gigante con la cara de Elon Musk este jueves, en Times Square de Nueva York (EE.UU.). EFE/ Ángel Colmenares

Con la victoria de la extrema derecha en Alemania, la parte dedicada al apoyo del magnate a los partidos ultras de todo el mundo se hizo aún más relevante. AfD agradeció a Musk su apoyo, y este, a su vez, felicitó al partido. “Espero haber mostrado en el documental que está involucrado con partidos políticos de derecha en todo el mundo: en Alemania, en el Reino Unido, en Brasil, en Turquía, y creo que hay varias razones para ello”, dijo Gibney, que opina que esta “parece ser su ideología en este momento”, pero que cree que también se debe a que “muchos de estos gobiernos de derecha tienden a ser más maleables, y es más fácil comprar los resultados que uno quiere para administraciones totalmente corruptas, sin ningún tipo de control ni contrapesos internos”.

En definitiva, asevera que Musk “está impulsando una agenda global de derecha, tanto por razones ideológicas como por razones muy prácticas y económicas”, en lo que Alex Gibney describió como un “capitalismo de amiguetes con aspiraciones políticas”. “Con Trump, de repente, y con muchos otros líderes de derecha alrededor del mundo, ve la posibilidad de comprar influencia sin precedentes, porque son mucho más receptivos a esta idea del capitalismo de amiguetes. Musk es siempre pragmático y se mueve donde está el dinero”, zanjó.

Musk rebusca en sus orígenes, habla con el padre del millonario y llega hasta el presente, con esa incursión en el Gobierno a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), y con la presencia en el Ministerio de Guerra de Pete Hegseth, que usa la inteligencia artificial creada por Elon Musk en sus operaciones internacionales. Gracias a ambos movimientos, ahora mismo tienen acceso a los datos de todos los ciudadanos de EEUU. “Mover esos datos habría sido tan simple como mover un archivo a una carpeta. ¿Y podría esa carpeta estar en SpaceX? ¿Podría estar usándolo para una IA para influir en las elecciones? Sí, creo que es una buena conjetura, y eso sería como Cambridge Analytica con esteroides. Lo puse en la película no porque sepa que va a suceder, sino porque creo que podría suceder, y fue una especie de advertencia”, dijo Gibney, volviendo a poner el foco en el terror de que esa bomba nuclear para la democracia pueda estallar dentro de poco.

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