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La purga de Hegseth ataca la cúpula del Pentágono y alimenta la bunkerización de la Casa Blanca

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, visita la Agencia de Inteligencia de Defensa, en la Base Conjunta Anacostia–Bolling, Washington, D.C, el 9 de julio de 2026.

Juan Gabriel García

Nueva York —
29 de agosto de 2026 21:46 h

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Más allá de Irán, el Pentágono tiene otro frente abierto dentro de casa, y es igual de delicado. La purga del secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha dejado vacíos puestos de liderazgo clave dentro del mando militar mientras el frente en Oriente Medio se recrudece para Estados Unidos. Posiciones críticas, como la de jefe del Estado Mayor del Ejército, o la Dirección del Equipamiento de las Unidades Terrestres (de la cual depende el abastecimiento de misiles Patriot) siguen vacías, en parte, por los despidos arbitrarios del secretario de Defensa.

“Lo que hace diferente este episodio en particular es que ha habido muchísimos cambios en los niveles más altos del liderazgo. No hay nadie allí que pueda cubrir el vacío cuando se elimina a la cúpula”, señala a elDiario.es Carrie A. Lee, investigadora sénior en Democracia y Seguridad del think tank German Marshall Fund.

El secretario de Defensa y el presidente han destituido, o apartado por la fuerza, a al menos 23 altos mandos militares desde el comienzo de la administración. Eso no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos. Y ahora mismo estamos sintiendo los efectos de ello

Carrie A. Lee German Marshall Fund

Lee explica cómo administraciones anteriores han tenido también alguna vacante en el Pentágono sin cubrir durante meses, pero por causas distintas. Bajo la Administración de Joe Biden, por ejemplo, durante meses no hubo nadie ocupando el rol de comandante de los Marines porque un senador puso en pausa las promociones militares como protesta contra el presidente demócrata. Ahora, la razón por la que cuesta llenar estos vacíos es por una situación estructural en el ejército derivada de la “alta rotación” de personal.

“El secretario de Defensa y el presidente han destituido, o apartado por la fuerza, a al menos 23 altos mandos militares desde el comienzo de la administración. Eso no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos. Y ahora mismo estamos sintiendo los efectos de ello”, subraya la investigadora. Además, buena parte de los vacíos se producen en posiciones especialmente críticas para la guerra de Irán, como es el jefe del Estado Mayor del Ejército, que hasta abril estaba liderado por el general Randy George.

El secretario de Defensa destituyó al principal responsable del Ejército de Tierra en uno de los momentos de mayor actividad desde Irak y Afganistán sin dar ninguna explicación. Esta semana, The Washington Post ha revelado que justo antes de despedirlo, Hegseth había presionado al general para que diera carpetazo a una investigación sobre el músico y aliado de Donald Trump, Kid Rock. En concreto, estaba tras un sobrevuelo no autorizado de un helicóptero militar sobre la finca del músico en Tennessee. Se trata de un episodio del cual Kid Rock presumió en una publicación en redes a finales de marzo.

Desde entonces, el Ejército está combatiendo en Irán sin una de las figuras más importantes al mando. “El Ejército, por su enorme tamaño, depende en gran medida del jefe del Estado Mayor para recibir liderazgo, establecer prioridades, marcar la dirección y liderar la transformación”, subraya Lee.

Salidas voluntarias

El agujero en el puesto de Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército también resulta extremadamente crítico en el contexto actual. El conflicto en Oriente Medio está consumiendo los misiles más críticos del ya mermado arsenal del Pentágono: los Patriot y los sistemas antiaéreos THAAD. El verano pasado, Hegseth seleccionó al general David M. Hodne para dirigir el comando y ocho meses después lo despidió sin dar explicaciones.

En otro gesto arbitrario, Hegseth obligó el pasado mes de junio a que el general Christopher T. Donahue, máximo comandante del ejército estadounidense en Europa, se retirara. La decisión comportó un duro revés para quienes le consideraban un referente en el impulso militar para adaptarse a un futuro campo de batalla dominado por drones e inteligencia artificial.

El Pentágono tiene ahora un liderazgo muy nuevo que ha sido suficientemente intimidado como para guardar silencio debido a la enorme cantidad de cambios y, además, a la falta de liderazgo en puestos clave, ya que algunas personas han sido despedidas y no han sido reemplazadas. Y eso es una receta para recibir mala información y estar constantemente desprevenidos

Carrie A. Lee German Marshall Fund

El secretario de Defensa se quitaba de en medio a una de las personas con más conocimiento en este campo mientras los drones baratos iraníes comprometen cada vez más las capacidades defensivas de Estados Unidos en la región y obligan al Pentágono a consumir sin descanso los Patriot. Como en los casos anteriores, no había una razón clara para que Hegseth hubiera tomado esa decisión.

Por si no fuera suficiente con los ceses, también hay salidas voluntarias. Se espera que el secretario del Ejército, Daniel P. Driscoll, máximo líder civil de la institución, abandone la administración en los próximos meses. Hasta hace poco, Driscoll era considerado por muchos como un posible candidato para reemplazar a Hegseth si este decidía dimitir o caía en desgracia con el presidente Trump. Driscoll y George habían estado trabajando juntos para preparar al ejército para un campo de batalla plagado de drones.

La purga sistémica que ha ejercido Hegseth sobre el Pentágono también ha provocado un clima de malestar donde cada vez es más difícil que los expertos militares cumplan su papel de asesores. “El Pentágono tiene ahora un liderazgo muy nuevo que ha sido suficientemente intimidado como para guardar silencio debido a la enorme cantidad de cambios y, además, a la falta de liderazgo en puestos clave, ya que algunas personas han sido despedidas y no han sido reemplazadas. Y eso es una receta para recibir mala información y estar constantemente desprevenidos”, advierte Lee.

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