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CIUDAD REAL

El Congreso respalda rehabilitar la figura de Cipriano Salvador, acusado en falso por el franquismo de robar un cuadro

Domingo Cipriano Salvador Gijón, profesor y pintor republicano acusado falsamente por el franquismo de robar una valiosa obra de arte en Almedina (Ciudad Real) que en realidad se llevó al Museo del Prado y para el que se pedía rehabilitar su figura

Alicia Avilés Pozo / Carmen Bachiller

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Hace cuatro años que el pueblo de Almedina, en Ciudad Real, pide justicia histórica y reparación. El motivo: reconocer la figura de Domingo Cipriano Salvador, el escritor y pintor que fue encarcelado por la dictadura franquista acusado falsamente de robar el cuadro ‘La Santa Generación’, de Fernando Yáñez, considerado el “Da Vinci español”, y que actualmente se expone en el Museo del Prado.

El Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar se hizo eco de este triste episodio de nuestra historia reciente y decidió elevarlo a la Comisión de Cultura del Congreso mediante una proposición no de ley que se ha debatido este miércoles para pedir “medidas de reparación”, tanto para Cipriano Salvador como para el pueblo de Almedina por la protección de esta obra.

La iniciativa ha salido adelante con 32 votos a favor, tres en contra (de Vox) y una abstención. Sumar ha pedido al Congreso de los Diputados - y lo ha sacado adelante- que rinda homenaje y exprese su reconocimiento a Domingo Cipriano Salvador Gijón que además de pintor, fue maestro, escritor y periodista cervantista y que “hace un siglo, con El Quijote como brújula, quiso tumbar los gigantes del desempleo, el caciquismo y la despoblación de la Mancha a través de la cultura”.

También ha salido adelante que se le reconozca, en contra de lo que quedó para la historia, su papel en este episodio fue proteger el cuadro La Santa Generación, durante la guerra civil. Gracias a su empeño ha llegado hasta nuestros días y hoy forma parte del Museo del Prado.

También pedía realizar un acto de homenaje al pintor manchego y al pueblo de Almedina en el que se haga entrega al Ayuntamiento del referido municipio “de una réplica del cuadro expoliado y se proceda a la colocación de una placa que repare con honores el nombre de Cipriano Salvador”. Una parte esta última que ha sido retirada al aceptar la enmienda del Partido Popular.

También se ha votado a favor de que el Museo del Prado incorpore, tanto en las guías o materiales divulgativos como en la sala dónde se exhibe la pintura, toda la información relativa a su procedencia y su historia, así como el papel de la persona que lo protegió, Cipriano Salvador Gijón.

Un acto de “memoria, dignidad y justicia”

Desde Sumar, el diputado Nahuel González ha defendido la iniciativa como un acto de “memoria, dignidad y justicia”. Ha presentado a Cipriano Salvador como un referente cultural y republicano que, en plena Guerra Civil, protegió el patrimonio artístico frente a la destrucción. Durante su intervención también ha subrayado que el caso desmonta el relato que vincula a la II República Española con la destrucción del patrimonio, destacando el papel de organismos como la Caja General de Reparaciones en la protección de bienes culturales durante la contienda civil.

El Partido Popular ha mostrado una posición más matizada. Su portavoz, Enrique Belda, ha reconocido la figura de Cipriano Salvador y se ha mostrado favorable a su rehabilitación. “Me parece muy bien que se rehabilite a un hombre bueno, pero hay que hacerlo con cierta mesura”, ha dicho.

El PP ha presentado una enmienda al texto para eliminar referencias al “expolio”, argumentando que ese término puede distorsionar la realidad histórica de la zona durante la guerra. Una enmienda transaccional que ha salido adelante. Según el parlamentario, en la provincia de Ciudad Real hubo episodios de violencia y persecución religiosa que deben ser tenidos en cuenta para ofrecer una visión equilibrada, y ha evitado justificar cualquier tipo de “represión”. Los populares han defendido la necesidad de abordar el reconocimiento evitando interpretaciones que, a su juicio, puedan generar confrontación política o alimentar debates con otras formaciones.

Vox ha defendido otra enmienda propia que no ha salido adelante. La diputada Blanca Armario ha dicho que su partido está “de acuerdo” en que la figura de Cipriano Salvador “es destacable en nuestra historia porque es un pintor, es un escritor, es maestro y es periodista. Y, además, autodidacta, con lo cual, pues se le suma aún más este mérito”. Incluso, ha dicho la diputada, “fue acusado injustamente de la desaparición de la obra que da título a esta iniciativa”. Sin embargo ha tildado la propuesta de “revanchista”, negándose a apoyar la iniciativa de Sumar, si no se reconocía también a “las derechas”.

Por su parte, el PSOE ha expresado un apoyo claro a la propuesta. El diputado Gonzalo Redondo ha enmarcado la iniciativa en las políticas de memoria democrática, y cree que con el reconocimiento de Cipriano Salvador “no sólo hablamos de una obra de arte sino de memoria, dignidad y justicia”.

Tras recordar que la acción del pintor y periodista permitió preservar una obra clave del Renacimiento español , ha denunciado la represión sufrida posteriormente durante el franquismo. Además, ha aprovechado para vincular la propuesta con iniciativas previas impulsadas por instituciones como la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para reconocer una “memoria democrática colectiva, inclusiva y basada en el conocimiento”, decía, y “entendida como una política pública, construida desde la verdad, la dignidad y el reconocimiento”.

La pintura de Fernando Yáñez "La Santa Generación"

En su escrito, Sumar recordaba que este escritor y pintor fue un maestro, pintor, escritor y periodista cervantista que hace un siglo, con ‘El Quijote’ como “brújula”, quiso “tumbar los gigantes del desempleo, el caciquismo y la despoblación de la Mancha a través de la cultura”.

Detalla que en el otoño de 1936, en plena Guerra Civil, dado que en los años 20 anteriores  había inventariado y catalogado buena parte del patrimonio material e inmaterial de la provincia de Ciudad Real para impulsar el turismo cultural en la región, recibió un encargo de las autoridades republicanas: proteger las obras de arte del Campo de Montiel.

Una de las joyas por las que Cipriano Salvador arriesgó su integridad fue una importante tabla del siglo XVI de Fernando Yáñez, que se conservaba en la parroquia de Santa María de Almedina: ‘La Santa Generación’ y que hoy ha sido objeto de debate en el Congreso de los Diputados.

Dada a conocer por un epigrama de Quevedo

La pintura, conocida también como ‘Santa Ana, la Virgen, Santa Isabel, San Juan y Jesús niño’, era el último fragmento que quedaba del retablo pintado por el discípulo de Leonardo da Vinci para su pueblo natal. Dada a conocer por un epigrama de Francisco de Quevedo, durante mucho tiempo fue la única prueba de la existencia de Yáñez de la Almedina, uno de los introductores del Renacimiento pictórico en la península ibérica.

El maestro republicano hoy rehabilitado, consciente del valor del hallazgo y por miedo a que fuera quemado, como había pasado con otros objetos de culto durante los primeros meses de la guerra civil, decidió esconder el cuadro en su casa de Villanueva de los Infantes hasta que el gobierno republicano se hiciera cargo de él y lo llevara a una pinacoteca.

Su llamada fue atendida por una brigada de la Caja General de Reparaciones de Daños y Perjuicios de la Guerra en enero de 1938. No obstante, en 1939, Cipriano Salvador fue detenido por las autoridades franquistas acusado de colaborar con la República y de la desaparición de la obra y condenado a pena de muerte en 1941, posteriormente conmutada por 30 años de prisión y trabajos forzados, “entre interrogatorio e interrogatorio en busca del cuadro perdido”.

Sumar ha destacado en su proposición que pese al “infierno que vivió”, Cipriano Salvador no se rindió. “Además de alfabetizar a otros presos y organizar talleres artísticos con Rivas Cherif, educó a distancia con cartas y viñetas a su hijo, del que lo habían separado cuando este apenas tenía un año”.

Aprovecharon su posición después de la guerra y un error en la trascripción de las medidas de la obra en las actas de incautación para apoderarse del cuadro

En 1946 salió amnistiado, pero inhabilitado para ejercer sus oficios, desterrado de la comarca de la Mancha y “con el estigma de haber robado una obra de arte por la que se había jugado la vida”.

Sin embargo, una investigación de José Alberto López Camarillas en 2020, maestro valenciano con orígenes familiares en Almedina demostró que, mientras que las autoridades franquistas buscaban la tabla y Cipriano Salvador sufría las consecuencias, la pintura colgaba de las paredes del Museo del Prado.

‘La Santa Generación’ de Yáñez fue adquirida “de manera poco ética” a la iglesia de Villanueva de los Infantes con la connivencia del director del Museo del Prado (que ya había intentado comprarla al pueblo de Almedina en 1930) y del sacerdote de la infanteña parroquia de San Andrés, que “aprovecharon su posición después de la guerra y un error en la trascripción de las medidas de la obra en las actas de incautación para apoderarse del cuadro”.

Es también de justicia que haya un resarcimiento con el pueblo de Almedina, un municipio de menos de 500 habitantes al que expoliaron su principal tesoro y, con él, una oportunidad de construir un futuro sostenible en torno al turismo cultural, contribuir al desarrollo local y a la lucha contra la despoblación

Nahuel González Grupo Parlamentario Sumar

El Grupo Parlamentario de Sumar considera “de justicia” reconocer “el gran sacrificio” de Cipriano Salvador Gijón, quien “pagó con su libertad y con su cuerpo que hoy podamos disfrutar de una de las obras más importantes de la pintura española”.

“Pero también lo es que haya un resarcimiento con el pueblo de Almedina, un municipio de menos de 500 habitantes al que expoliaron su principal tesoro y, con él, una oportunidad de construir un futuro sostenible en torno al turismo cultural, contribuir al desarrollo local y a la lucha contra la despoblación”.

Almedina, en Ciudad Real

“Una grieta en el relato franquista”

José Alberto López Camarillas se mostraba hoy emocionado por lo ocurrido en el Congreso de los Diputados. “Llevo más de seis años investigando y divulgando la desaparición de la Santa Generación y también la obra del pintor Cipriano Salvador y todo su legado. Y lo estoy también porque he estrechado lazos, que ya son prácticamente familiares, con su hijo”.

Él se define como “hijo y nievo de Almedina”, su pueblo. “Creo que es otra de las grandes víctimas en esta historia”.

“La aprobación de la Proposición No de Ley de Cipriano Salvador y del pueblo de Almedina es a nivel general una victoria para todo el movimiento de la memoria de España, pero sobre todo para las familias, en la mayoría de los casos mujeres, que durante la dictadura y después de la dictadura también han sabido mantener la memoria, el legado”, señala en declaraciones a elDiario.es Castilla-La Mancha.

La aprobación de la Proposición No de Ley de Cipriano Salvador y del pueblo de Almedina es a nivel general una victoria para todo el movimiento de la memoria de España, pero sobre todo para las familias, en la mayoría de los casos mujeres, que durante la dictadura y después de la dictadura también han sabido mantener la memoria

José Alberto López Camarillas Maestro e impulsor de la investigación de demostró la inocencia de Cipriano Salvador

Del pintor señala que era “ante todo un mancheguista comprometido” que dedicó buena parte de su vida “a conseguir que la Mancha pudiera tener autonomía económica y que no fuera solamente un cruce de caminos. Por eso dedicó muchos años a inventariar el patrimonio de la región e intentar impulsar un programa de turismo cultural que ayudase al desarrollo económico, evitando así que sus hijos tuvieran que migrar”.

El investigador recuerda cómo “precisamente, con el expolio del cuadro, se privó a Almedina de ese desarrollo. Ahora espero que con las medidas que tome el Ministerio de Cultura, pueda repararse parte de este daño”.

Cipriano Salvador

En su opinión, “más allá de lo personal, la historia de Cipriano Salvador es muy importante porque supone una grieta en el relato franquista que utilizó para justificar el genocidio en el pueblo español y la posterior represión. Ese relato que todos y todas hemos escuchado sobre el Frente Popular destruyendo todo el patrimonio artístico, especialmente el religioso. No fue así. El Gobierno del Frente Popular puso medios y a intelectuales para la salvaguarda y protección. En el lado contrario también hubo bombardeos franquistas sobre iglesias y museos”.

Esta historia, zanja, “también pone de manifiesto que tras la acusación a un republicano de robar obras de arte, hubo un oportunista que se lucró con la situación y con el dolor de otros”.

Más allá de lo ocurrido hoy en el Congreso de los Diputados, el pueblo de Almedina ya ha rendido homenaje a Cipriano. En octubre de 2022, cerró sus fiestas patronales con un sentido homenaje. Allí se descubrió una placa que reconoce su labor y “la injusticia cometida con él”. El acto estuvo presidido por el alcalde, José Antonio Talavera Sánchez, y el secretario de la asociación Patrimonio de Almedina, Moisés Martínez Quintana. Este evento sirvió además para reivindicar el origen almedinense del cuadro del Prado, pues “fue arrebatado a sus vecinos y vecinas de manera ilegítima y sin ningún tipo de compensación”.

En julio de 2025, se instaló un azulejo cerámico con la reproducción de la obra ‘La Santa Generación’, del pintor renacentista Fernando Yánez de Almedina, en la fachada del Ayuntamiento. 

En Almedina la figura del escritor y pintor republicano es muy conocida, sobre todo gracias a la investigación de López Camarillas. De hecho, el investigador ya señaló entonces que la vida de Cipriano, su obra, su condena y su sufrimiento al separarse de su familia es uno de los hitos más importantes de sus descubrimientos.

Placa de homenaje a Cipriano en Almedina

También destacó la obra que Cipriano realizó desde la cárcel. En la Navidad de 1943 y desde el penal de El Dueso, participó en los talleres artísticos de Rivas Cherif, donde convenció a otros intelectuales republicanos para publicar un libro infantil como regalo de Reyes para su hijo de cinco años, a quien apenas conocía, y así educarlo a distancia.

De esta manera nació 'El Premio', una historia sobre la necesidad de solidaridad entre iguales para sobrevivir, narrada en verso y con una chispa de humor que ha rescató para su edición López Camarillas, con la coautoría de Luis Díaz Serrano, Joaquín Bravo y las ilustraciones de Carmelo García Rodríguez y Gabriel Pareja.

Cipriano Salvador Gijón falleció en diciembre de 1975 y está enterrado en Toro (Zamora).

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