Primero de Mayo
El viernes pasado celebrábamos el Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras. En una época en la que la lucha obrera parece haber perdido relevancia y los sindicatos no viven su mejor momento, sigue siendo necesario reivindicar el trabajo y los derechos de los trabajadores, defender mejores salarios y el acceso a los servicios sociales y a la vivienda, novedad, ésta última, de las proclamas de este año.
La fecha del Primero de Mayo es muy simbólica. Sirve para recordar la lucha de un grupo de sindicalistas de Chicago que, allá por el año 1886, fueron ejecutados por organizar una huelga para reivindicar jornadas laborales de 8 horas en la pujante industria norteamericana de finales del siglo XIX. Paradójicamente, a estos hombres valientes se les consideró mártires del sindicalismo, y su lucha dio lugar a la fiesta más universal (y nada religiosa, una señal del progreso de nuestra sociedad).
Hoy, en 2026, su lucha y la de tantos hombres y mujeres en todo el mundo, que, desde entonces hasta hoy, dieron su vida -en algunos casos, también, literalmente- por mejorar los derechos de las personas trabajadoras, merece todo nuestro reconocimiento. Gracias a ellos, hoy nuestra sociedad es más justa.
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