El hospital convertido
El Hospital Universitario 'Virgen de la Luz' de Cuenca, perteneciente al SESCAM, ha sido un referente asistencial durante más de 60 años. Un centro que, incluso en regiones con mayor población que la nuestra, sería envidiado por la calidad y amplitud de sus servicios. Hoy funciona “a toda máquina”, pero en las próximas semanas iniciará un traslado paulatino hacia el nuevo hospital conquense. Este proceso debe ser minucioso: la atención sanitaria no puede detenerse. Finalizado el traslado, presumo que en unos meses el edificio histórico quedará vacío, sin función alguna.
He dedicado 30 años –la mitad de su existencia– a este hospital. Como facultativo especialista de área, jefe de sección y, finalmente, director médico, conozco casi todos sus rincones. Su cierre me provocará un duelo, afortunadamente separado del que ya superé con mi jubilación. Me pregunto: ¿qué será de sus pasillos, habitaciones, laboratorios, e incluso de su gimnasio y piscina?
Visualizo dos escenarios probables: la demolición para construir viviendas o su reconversión en un hotel-spa. Sin embargo, propongo una tercera opción –menos costosa y socialmente valiosa–: transformar este espacio en un centro de cuidados intermedios, combinando tres funciones esenciales:
1. Hospital de cuidados intermedios para pacientes que ya no requieren hospitalización aguda, pero necesitan supervisión médica.
2. Residencia geriátrica medicalizada adaptada a una población envejecida.
3. Espacio para asociaciones de pacientes crónicos, con recursos de rehabilitación y apoyo comunitario.
Ignoro si el SESCAM ya tiene planes para este emblemático complejo –edificios, terrenos, parking–, pero como profesional que ha vivido la saturación de un hospital de agudos en una de las zonas más envejecidas de Europa, hago esta propuesta con conocimiento de causa. Nuestros picos de demanda se ven agravados por pacientes que, sin necesitar cuidados, procedimientos diagnósticos o tratamientos propios de un hospital de agudos, no pueden recibir alta por falta de recursos familiares o comunitarios.
Los hospitales de cuidados intermedios son clave para modernizar la sanidad española. Abordan el envejecimiento poblacional, descongestionan hospitales y mejoran la gestión de crónicos. En Cuenca tenemos una ventaja única: reutilizar infraestructuras ya existentes, evitando empezar de cero. Es una oportunidad para convertir el legado del “Virgen de la Luz” en un modelo innovador de atención.
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