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Trump dice que puede usar las bases militares en España cuando quiera, pero los tratados sostienen lo contrario

Un avión, a punto de despegar, con la torre de control de la base al fondo.

Víctor Honorato

3 de marzo de 2026 20:50 h

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Visiblemente contrariado, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha asegurado el martes que el país podría usar las bases militares que tiene en España —Morón y Rota— a voluntad, pese a la negativa española a autorizar que se empleen para atacar Irán. No es cierto, tal y como recoge el convenio de 1988 que regula el funcionamiento de las instalaciones.

“España ha sido terrible”, ha dicho Trump. “De hecho, le he dicho a Scott [Bessent, secretario del Tesoro] que corte todas las relaciones con España. España dijo que no podemos usar sus bases. Y eso está bien. Podríamos usar su base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar allí y usarla. Nadie nos va a decir que no la usemos. Pero no tenemos por qué hacerlo”, ha cargado el mandatario estadounidense en el despacho oval de la Casa Blanca, en presencia del canciller alemán, Friedrich Merz.

El enfado de Trump es tal que le ha llevado a decir que quiere cortar también las relaciones comerciales. Pero el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se expresó con rotundidad el lunes, tras la salida de varias aeronaves de las bases en medio del rechazo a permitir su uso en la ofensiva contra Irán. “No se van a utilizar las bases de soberanía española para nada que no esté dentro del convenio con Estados Unidos ni para nada que no tenga encaje dentro de la carta de Naciones Unidas”, aseguró.

Una norma sin ambigüedades

“Son bases de uso conjunto, pero de soberanía española y, por lo tanto, España tiene la última palabra sobre el uso de esas bases”, quiso zanjar Albares. La normativa le avala. El Convenio entre el Reino de España y los Estados Unidos de América sobre Cooperación para la Defensa, de 1988, regula el uso de las instalaciones militares. Aunque ha sido reformado en dos ocasiones, no ha alterado su esencia. El artículo 2.2 dispone que España concede a EEUU “el uso de instalaciones de apoyo y otorga autorizaciones de uso en el territorio, mar territorial y espacio aéreo españoles para objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral de este” y que “cualquier uso que vaya más allá de estos objetivos exigirá la autorización previa del Gobierno español”.

La necesidad de autorización previa se señala en repetidas ocasiones en el articulado. En el arranque del Capítulo III del convenio, que regula específicamente las “autorizaciones de uso”, el artículo 24 insiste en que “las partes reafirman que este convenio de cooperación para la defensa ha sido concertado reconociendo la soberanía y control de España sobre su territorio y espacio aéreo”. Y a continuación añade otra referencia al artículo 2.2: “Dichas autorizaciones serán aplicables exclusivamente a las actividades para la consecución de objetivos dentro del ámbito a que se refiere”. En su formato actual, el convenio se renueva con carácter anual si ninguna las partes se manifiesta en contra, según prevé el artículo 69.2.

En junio del año pasado, mientras Trump cargaba contra España por no comprometerse al 5% del PIB en defensa, sus aviones militares de radares y de reabastecimiento en vuelo aterrizaban en las bases de Morón y Rota horas antes del ataque contra Irán. En total llegaron alrededor de 30 aviones estadounidenses a Europa. “En este momento sí que es verdad que Estados Unidos está utilizando las bases, pero siempre dentro de los límites del acuerdo que tenemos entre los dos países y con arreglo a los tratados”, dijo la ministra de Defensa, Margarita Robles, al respecto en declaraciones en los pasillos del Congreso recogidas por El País.

EEUU tiene más de 750 bases por todo el mundo

La presencia militar de EEUU en otros países es muy abundante, y no siempre pacífica, incluso entre sus aliados. En Japón son habituales, por ejemplo, las protestas vecinales por la permanencia de tropas en la isla de Okinawa, cuya causa original es la derrota nipona en la Segunda Guerra Mundial.

Como recordaba en una entrevista con elDiario.es Daniel Immerwahr, historiador, profesor y director del departamento de Historia de la Universidad Northwestern y autor de Cómo ocultar un imperio, “ha habido dos primeros ministros japoneses que han dimitido por la tensa política en torno a nuestras bases”.

“La experiencia japonesa no es del todo inusual. Los países que albergan bases tienen muchos debates políticos sobre la conveniencia de hacerlo, porque tiene algunos beneficios, pero también algunos costes evidentes”, reflexionaba el historiador. El caso español es un ejemplo evidente, como se constató con el reférendum sobre la permanencia en la OTAN de 1982 y el eslogan que repetían los opositores, “bases fuera”.

Immerwahr añadía que “los países que están cerca de países que albergan bases tienen que lidiar con el hecho de que EEUU esté, por ejemplo, volando armas nucleares sobre su territorio o afectando a sus economías y culturas a través de sus emisiones de radio” y concluía que “aunque la superficie de estas bases es pequeña, su importancia histórica es enorme”.

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