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Feijóo vuelve a decepcionar a los empresarios catalanes reunidos en el Cercle: “Otra oportunidad perdida”

Alberto Núñez Feijóo durante su participación en la reunión del Cercle d'Economia, en Barcelona.

Arturo Puente / Serafí del Arco

Barcelona —
2 de junio de 2026 22:03 h

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Como él mismo señaló nada más subir al atril del Cercle d'Economia, Alberto Núñez Feijóo llegó a Barcelona acompañado de un enorme elefante: la duda sobre si puede articular una mayoría para una moción de censura exitosa contra Pedro Sánchez. Durante los 45 minutos que intervino, el líder del PP no dio al elefante ni un triste cacahuete, ni tampoco concedió a la audiencia empresarial una sola promesa o guiño más allá de lo estrictamente necesario. Más bien al contrario.

Feijóo dejó claro al empresariado catalán que ni cuenta con ellos para llegar a Moncloa ni les pide nada. Este no es un presidente del PP que quiera hablar en catalán en la intimidad. El tono de Feijóo tuvo este martes un matiz diferente al empleado en otras ocasiones, tanto en el mismo foro como en otros encuentros con el patriciado catalán.

El líder de la oposición solemnizó que ni cuenta con la élite empresarial catalana ni aspira a seducirla. Para rematar, sugirió que volverá al Cercle de aquí a un año, se entiende que como presidente del Gobierno, desde donde demostraría que no necesita los consejos que acostumbra a recibir en Barcelona.

“Otra oportunidad perdida”, se lamentaba el presidente de un importante despacho de abogados. “Podía haber aprovechado para apretar más al presidente del Gobierno a través de preguntas concretas para que se comprometa, pero no lo ha hecho”.

Justo hace un año, fue el propio líder del PP quien prometió a los asistentes a la reunión del Cercle un sistema de financiación que aportarse “recursos adicionales” a Catalunya. Llevaba bajo el brazo también propuestas para conectar con su audiencia, como alargar la vida de las nucleares. Unos meses después acudía a la sede de Foment, la gran patronal catalana, a la que pedía para una moción de censura “los votos de los suyos”, en referencia a Junts.

Poco de eso había en el discurso que enarboló Feijóo este martes en Barcelona. “No vengo a pedir favores, ni tampoco a regalarlos”, aseguró, dando un giro sobre sus propios pasos.

Rechazó de plano la propuesta de financiación surgida de la Moncloa y aseguró que su modelo se basaría en revisar el gasto. Tampoco hizo concesiones ante la petición de la presidenta del Cercle, Teresa Garcia-Milà, de pactos hacia el centro y entenderse con el PSOE. Ni mucho menos con Carles Puigdemont. “Hablemos de cosas serías”, zanjó.

El lunes, primer día de la reunión del Cercle y un día antes de la participación de Feijóo, el dirigente de una importante institución empresarial comentaba que lo mejor que podía hacer el presidente del PP era dedicar las horas previas a ir al spa de un hotel y relajarse un poco. “Ha venido más tranquilo que otras ocasiones, menos mitinero quizás, pero los aplausos han sido contenidos”, resume un directivo de una relevante empresa de infraestructuras del Ibex. Tampoco convenció.

Antes de presentarse ante el auditorio, Feijóo mantuvo una reunión privada con algunos de los más destacados empresarios catalanes. En el desayuno participaron dirigentes económicos como Marc Murtra (Telefónica), Josep Oliu (Banc Sabadell), José Creuheras (Planeta), Antonio Brufau (Repsol) o Amancio López (Hotusa).

Pese a saber los temas que se trataban en el cónclave económico y que interesan a la élite empresarial catalana, Feijóo hizo pocas concesiones y optó por hablar de su libro. “Ha recordado el momento de gran inquietud que vive el país y ha intentado no cometer errores, pero sin propuestas claras”, valoraba un dirigente patronal.

“Ya sabemos que a Feijóo le cuesta conectar con este ambiente; hace un buen diagnóstico de los problemas macroeconómicos, sí, pero no plantea alternativas concretas. Y es una pena, porque en la distancia corta gana mucho y su capacidad como gestor está fuera de dudas”, resume un veterano ejecutivo, uno de los que, antes de la intervención, participó en un desayuno que el presidente del PP mantuvo con un selecto grupo de directivos.

Las cuatro intervenciones de Alberto Núñez Feijóo en la reunión anual del Cercle como presidente del PP se cuentan por decepciones y por las críticas a Pedro Sánchez. En 2022, cuando llegó tras sustituir a Pablo Casado en Génova, tuvo palabras amables y cargó contra el procés. En 2023, en vísperas de las elecciones generales, regaló los oídos al auditorio —“sois estupendos porque pagáis más impuestos que nadie”—, pero evitó mojarse sobre temas como un nuevo modelo de financiación autonómica.

En 2024 intensificó las virulentas críticas al líder socialista y pasó de puntillas por la economía. Y el año pasado, volvió a defraudar al no mojarse sobre la OPA hostil lanzada por el BBVA sobre Banco Sabadell —que ya queda lejana—, un día después de que Pedro Sánchez anunciara una sorpresiva e inaudita consulta. “Mi opinión personal es irrelevante”, dijo entonces el aspirante a La Moncloa.

En esta ocasión, también esquivó hablar de aquello que le proponía la organización, que era la autonomía estratégica de la Unión Europea. “¿No creen que España tiene alguna dificultad añadida para hablar de estos asuntos? Antes que ninguna otra cosa España necesita lo elemental, un Gobierno con autonomía para gobernar y una mayoría capaz de defender el interés general”, se quitaba del medio Feijóo el debate europeo para centrarse en la política doméstica. Lo que no mencionó el líder popular es el otro elefante que tiene la derecha en su habitación, Vox.

“Feijóo ha hecho suyo el manual de resistencia de Sánchez y está en llegar vivo a 2027. Y, para eso, no puede hacer concesiones al público catalán”, valoraba una fuente empresarial que aseguraba que había visto al líder del PP “hablando para los suyos, que sabe que no están en Catalunya”. La reunión se clausurará este miércoles por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

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