eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Miguel Roig

Miguel Roig (Rosario, Argentina) es director creativo del espacio cultural Hotel Kafka, del cual es socio fundador. Es autor de los ensayos Belén Esteban y la fábrica de porcelana, Las dudas de Hamlet y La mujer de Edipo.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 1099

Mientras tanto

La cultura digital ha cambiado no solo hábitos, costumbres y formas de relación, sino las coordenadas del espacio y del tiempo. El escenario virtual se confunde con el real del mismo modo que un banco ensambla la gestión en red con la sucursal de ladrillo, al igual que el papel de los periódicos es un accesorio, un complemento; su versión digital es la nave nodriza. Lo temporal abona esta circunstancia, ya que el Internet de las cosas se puede interpretar como el tiempo de las cosas: a través de la voz o el teclado se sirve, a voluntad, cualquier pedido en el acto.

Cuando se habla de la abdicación de la política frente al capitalismo financiarizado que ejerce la gobernanza global, reclamando ideas y propuestas para la recuperación del mando, tal vez se obvie que los grandes programas, revolucionarios o no, desde Marx a Keynes, son procesos de un lento destilado y que poco tienen que ver con las herramientas tecnológicas y su desarrollo. La comparación lleva a pensar en competencia desleal. No se le puede pedir al buscador de Google un programa económico y social de cambio.

Seguir leyendo »

El otro

Una de las anécdotas del Dos de Mayo, la fiesta de la Comunidad de Madrid, más comentadas por los medios fue la que protagonizó Pablo Casado al pasar frente al expresidente Ángel Garrido y no saludarle. Descortesía, mala educación, falta de talante; estas y más cosas le achacaron a Casado pero puede que, con probabilidad, no sea más que un malentendido. Tal vez lo que ha sucedido sea que tanto uno como el otro ya no sean los mismos y por eso no se han reconocido.

Garrido, que en eso parece ser más vanguardista que Casado, ya ni siquiera está en el Partido Popular y quizás no lo haya estado nunca porque parece, incluso, no recordar a su antecesora; de todos modos, ¿alguien se acuerda de Cristina Cifuentes? Hasta la misma Universidad Rey Juan Carlos ha sido borrada de sus memorias. (Aunque, en realidad, según manifestaban sus estudiantes concentrados el año pasado en Vicálvaro, «no es Cifuentes, es el sistema», pero también pareciera que el sistema después del 28A se ha tomado unos días de descanso.)

Seguir leyendo »

¿Arde Dios?

Arde Notre-Dame y hay quienes ven en la catedral una imagen onírica de Europa en llamas: la desintegración, los nacionalismos rampantes, el fascismo a pie de calle. Hasta hay quien recuerda a Heine y su lamento de que la modernidad no tenía hechos tan sólidos como una catedral, señalando al gótico con sus razones de piedra.

Arde Notre-Dame así como ardió París en el siglo pasado y en los tiempos de la revolución. Arde también la religión y Dios hace tiempo ya que solo es humo porque, como señalaba Bauman, la forja del individualismo actual implica también la creación de un Dios personal, un nuevo dios que, "se hace uno a medida, como de bricolaje" y da por muertos a los demás dioses.

Seguir leyendo »

Salvados por Francisco

"El Papa tiene claro a lo que viene. 'Hablaremos de refugiados'. 'Bueno, Santidad, pero si sale algún otro tema...'. 'Usted pregunte, pero yo no le contestaré'. Todo dicho con una sonrisa que te desarma. Yo también sonrío. Saluda a todo el equipo. Uno por uno. Se sienta. No quieren que haya agua encima de la mesa. Trago saliva. Estamos grabando".

El que narra esto es Jordi Évole después de realizar su entrevista al papa Francisco para su programa Salvados. Es curioso pero resulta tan interesante esta entrevista como el making of, el "así se hizo" de este programa. Las peripecias previas durante más de cuatro años hasta poder llegar finalmente a su producción; los detalles –las exigencias– del último elemento del decorado; las declaraciones de Francisco, después de la entrevista confesando que había llorado pensando en la concertina que puso Évole en sus manos. Si la Biblia es una suerte de making of de la creación, toda la narración circulante de esta emisión de Salvados, de algún modo, es el relato del fuera de cuadro de una valiosa pieza periodística.

Seguir leyendo »

Las armas de la red

A finales de los años ochenta, cuando vivía en Buenos Aires, solía ver, al cruzar la Plaza de Mayo, delante de la Casa Rosada, al solitario corresponsal de la CNN con los auriculares calzados en su cabeza y micrófono en mano, encarando a una cámara mínima, montada en un trípode y operada por un camarógrafo que, a su vez, atendía a un pequeño equipo con el que enviaban la señal al satélite. A veces me demoraba observando su trabajo y alguna vez, incluso, conversé con ellos en algún momento de descanso. Unas décadas después, la cámara está en el bolsillo de todos y la pantalla, también. Incluso en la de los terroristas.

Casi todos, el 11 de septiembre de 2001, vimos, en directo, atravesar el segundo avión en la torre sur del World Trade Center. El primer avión lo vimos después, en diferido, como la apertura de un relato que aún retenemos. "Aquel segundo avión parecía afanosamente vivo, y animado por la maldad, y absolutamente extranjero. Para los millares de personas que estaban en la Torre Sur, el segundo avión significó el fin de todo. Para nosotros, su fulgor fue el fogonazo mundial del futuro que nos aguardaba" (Martin Amis, El segundo avión).

Seguir leyendo »

La memoria

No es casual que, al presentar su tercera novela, el periodista y escritor argentino Reynaldo Sietecase, haya vuelto a recuperar a un personaje que atraviesa las dos anteriores: el abogado Mariano Márquez. Un asesino que protagoniza su primer libro, Un crimen argentino (Alfaguara, 2003), un clásico del género (saludado por Tomás Eloy Martínez: "una tradición inexplorada en el policial argentino: la unión de la política con el thriller de terror"). Un personaje secundario, letrado, intermediador de sicarios, en A cuantos hay que matar (Alfaguara, 2014) y, ahora, en la nueva novela de Sietecase, No pidas nada, Márquez no solo ha alcanzado la cima profesional en el campo del derecho sino que se permite, incluso, hacer justicia por mano propia. No necesariamente, de una novela a otra, es el mismo personaje como no es igual la función de Emilio Renzi en los textos de Ricardo Piglia ni se encarnan en sí mismos los personajes que se repiten en las ficciones de Juan José Saer; lo que permanece de un libro a otro, es decir en el conjunto de la obra de los tres autores, es el sistema.

El sistema de Sietecase es el intento de narrar una realidad, la Argentina, un país violento, una sociedad que a pesar de haber juzgado a los militares que perpetraron un genocidio, la justicia, sensible al hábito de garantizar impunidad al poder, representa un correlato hostil y constante que los ciudadanos padecen, al igual que la intemperie a la que se exponen los personajes del noir nórdico. En No pidas nada, ese territorio se extiende a Brasil, un espacio cuyos contrastes pueden entablar fuertes vínculos con las contradicciones argentinas.

Seguir leyendo »

Volver a la vida

El paso del modelo económico productivo al marco financiero en el entorno de la globalidad ha cambiado el concepto de la democracia. Un mundo abierto, la irrupción de las nuevas tecnologías y la desaparición del trabajo, genera desigualdades, precariedad y desigualdad. Avanzan los populismos y el contrato social se resiente. Es un modelo nuevo, complejo, que reclama nuevas ideas para preservar la democracia en el marco de igualdad, convivencia y desarrollo.

La democracia se ha vuelto compleja y pareciera que a políticos y ciudadanos se les va de las manos. Daniel Innerarity observa que «el poder del público en relación con la política formal ha sido siempre meramente fragmentario, pasivo, indirecto e impreciso». Pero a su vez, la clase política ante la volatilidad del voto que genera la incertidumbre y el miedo, frente a la incapacidad de generar respuestas, se refugia y se proyecta desde la plataforma del espectáculo de lo simple.

Seguir leyendo »

El rabillo del ojo

Salgamos un momento del ruido que, llegando desde el pasado, pretende aturdirnos desde la Plaza Colón de Madrid. Vayamos a Keats y quizás podamos acercarnos a la verdad o, al menos, atisbarla por el rabillo del ojo.

Mucho se ha especulado sobre su poema Oda a una urna griega, cuyos versos finales encierran cierto enigma sobre los conceptos de verdad y belleza: 'Beauty is truth, truth beauty, –that is all / Ye know on Earth, and all ye need to know', ("La belleza es verdad, y la verdad belleza. En la tierra, / eso lo sabéis, y es cuanto os hace falta"). La lectura romántica es que lo bello emana de los sentimientos y eso lo hace verdadero, lo convierte en la única verdad. Pero una lectura contemporánea, como la del escritor José María Guelbenzu en su novela Un peso en el mundo, sitúa la verdad en el esfuerzo de comprender los fenómenos que se presentan ante nosotros a través del pensamiento. Su ejemplo es el mar y expone el sentimiento que puede despertarnos, en la orilla, recibir la miríada de gotitas de la rompiente. Esa sensación de placer e incluso de felicidad se puede traducir como algo bello y, sin duda, verdadero, pero eso no es la realidad. O sí, es la verdad del canon romántico que confunde realidad con aquello que los sentimientos leen acerca del mundo. Pero si alzamos la vista de la rompiente y la fijamos en el horizonte, distinguimos el cielo del espejo de agua y vemos el cuadro en toda su dimensión. Así veremos también que desde la línea imaginaria del fondo comienza el movimiento del mar, que llega hasta la base del malecón para romper, atomizado, en polvo húmedo y también, por qué no, emocionarnos. El ojo no confunde, sugiere Guelbenzu, pero el ojo sin la mente es poca cosa. La mente continúa siendo poderosa, ya que no solo acompaña el interés por saber, sino que guarda lo que se ha visto y lo devuelve cada vez que uno se lo pida. Eso es verdad, afirma Guelbenzu, y es bello que lo sea.

Seguir leyendo »

«100 Years Challenge»

Vicente Verdú aseguraba, en un artículo no muy lejano, que la juventud se había retrasado hasta la cincuentena. No es aventurado afirmar que esa cota subirá a medida que avance el siglo XXI. Sí, tal como lo demuestra la «construcción» de una forma física ideal que no conoce límites y, por lo tanto, por mejor que el cuerpo esté siempre se puede aún poner más en forma, la consecuencia es que siempre se puede estar más joven.

Cada mañana el espejo desafía a la mirada y la tensión gira alrededor del pulso que se mantiene con el tiempo. Lo mismo ocurre con las imágenes de las redes sociales en las que se exhibe esa marca y así como el retrato de Dorian Gray envejecía señalando el paso del tiempo al retratado, las fotos en Instagram o Facebook, por el contrario, devuelven el engaño de un tiempo virtual.

Seguir leyendo »

Otro tiempo posible

No nos olvidemos de Silvio Berlusconi ahora que Donald Trump y Jair Bolsonaro ocupan el centro del análisis político tan estresado con las perspectivas de la extrema derecha o la «derecha alternativa» [alt-right].

En los años en los que Italia era gobernada por Berlusconi, Umberto Eco afirmó que «Antes se decía que el futuro de Europa sería Estados Unidos. Hoy, desgraciadamente, el futuro de Europa será Italia. La Italia de Berlusconi anuncia situaciones análogas en muchos otros países europeos: donde la democracia entra en crisis, el poder acaba en las manos de quien controla los medios de comunicación. Así es que no se preocupen por nosotros, preocúpense por ustedes mismos.»

Seguir leyendo »