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Una Amaia al natural inicia en Bilbao la nueva vida de La Oreja de Van Gogh: “Bajé al infierno y con mis cicatrices aquí estoy”

Amaia Montero en el inicio de gira de La Oreja de Van Gogh este sábado en el BEC de Barakaldo

Maialen Ferreira

Bilbao —

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En el mundo de la perfección más absoluta bajo los focos, Amaia Montero (Irún, 1976) sabe caer y volverse a levantar. Lo ha hecho con la vida, pero también con su primer concierto con La Oreja de Van Gogh tras casi dos décadas alejada del grupo. Real y natural, como la vida misma, se ha abierto en canal y frente a las 15.000 personas que han llenado el Bizkaia Arena de Barakaldo, -mañana serán otras 15.000 en una segunda cita en la capital vizcaína- ha confesado que creía que era el fin de su música, pero también de su vida. “Tenemos tantas canciones que no sabemos ni por dónde empezar. Han pasado muchas vidas dentro de todos estos años, y estar hoy aquí con vosotros es muchísimo más que un concierto, es una vuelta. Una vuelta de verdad. Hubo momentos en los que pensé que nunca volvería a pisar un escenario. Estaba perdida, completamente perdida. A punto de bajar al mismo infierno y no es una forma de hablar. Tuve demasiados días de oscuridad en los que pensé que todo había terminado para mí. La vida, la música, se habían apagado para siempre. Rendirse o luchar. Y con mis cicatrices, después de luchar mucho, aquí estoy”, ha reconocido emocionada mientras abrazaba el micrófono.

Como no podía ser de otra manera, '20 de enero' ha dado el inicio a una de las giras más esperadas de la banda y Bilbao ha sido un poco donostiarra durante lo que ya es todo un himno para los amantes de la Tamborrada de San Sebastián. Después, 'Deseo de cosas imposibles' y Amaia se ha atrevido con 'El último vals', la primera de las canciones de la etapa de Leire Martínez, 17 años de música que la nueva gira de La Oreja de Van Gogh ha reducido a solo dos canciones. Y menos mal. Porque aunque la primera ha podido defenderla, en la segunda, 'La niña que llora en tus fiestas', ha demostrado que no se siente cómoda. Puede ser por las notas altas, porque era la primera vez que la interpretaba en un concierto o porque no es suya, pero en partes de la canción Amaia ha dejado de cantar y se ha ido a un lado del escenario, hasta que su público ha conseguido reanimarla y devolverla a la vida, una vez más, demostrándole que pase lo que pase allí estarán para ella, aunque tengan que esperar más de 20 años.

Algo parecido le ha pasado cuando ha tenido que interpretar por primera vez 'Todos estamos bailando la misma canción' y para ello la plataforma circular sobre la que estaba ha comenzado a subirla por los aires. Ella misma ha sido consciente de que tal vez no haya sido un acierto. “Me dicen que ha salido muy bien, pero yo sé que no. Es la primera vez que canto en las alturas. Pero también es la primera vez que me subo y lo hago fatal, y eso es algo que solo vais a vivir vosotros”, ha bromeado.

La cantante Amaia Montero con La Oreja de Van Gogh este sábado en el BEC

Después, ha vuelto a sus orígenes con 'El 28', una canción que, como ha confesado “tiene una historia especial y un lugar especial”. “Fue la primera canción que sonó en La Oreja de Van Gogh”, ha recordado al público. A partir de ahí, ha desplegado sus clásicos como si se tratara de un viaje en el tiempo. 'Rosas', 'Pop', 'Soledad', 'Muñeca de trapo' o 'Puedes contar conmigo' han sido algunos de los himnos que han llevado al público a volver a su adolescencia, a ese primer amor y a esa 'Playa'. “Estoy viendo a chicos y chicas cuando eran así, iban al colegio, después a la universidad, empezaron a trabajar y ahora están aquí. Estamos aquí. Ese viaje de treinta años lo hemos hecho juntos. Reconozco esas caras tan familiares”, ha señalado la artista.

Primero con un mono rosa entallado que brillaba en la oscuridad y después con un vestido rojo brillante al estilo de camiseta de fútbol americano con el número 96, Amaia ha conseguido atraer a los ojos del público más que sus compañeros, que se han mantenido en un segundo plano menos cuando el teclista de la banda, Xabi San Martín, ha interpretado 'Tan guapa' al piano. Canción a la que después se ha sumado la vocalista protagonizando un momento íntimo y cómplice entre los dos. “Todos tenemos canciones que son especiales para nosotros y no tienen que ser las más escuchadas”, ha confesado el músico.

El público durante el concierto de inicio de gira de La Oreja de Van Gogh este sábado en el BEC de Barakaldo

“Con mis cicatrices, he luchado mucho y aquí estoy y con más ganas de cantar que nunca. Estamos aquí porque la vida tiene una manera muy extraña de sorprendernos. Y toda esta historia está ocurriendo aquí, ahora mismo. Mi grupo, mis chicos, mis compañeros. Hoy vamos a cantar”, ha manifestado la cantante, y así lo ha hecho en el comienzo de una gira que recorrerá España para dar una nueva vida a La Oreja de Van Gogh rescatando los clásicos de sus inicios, aquellos que recuerdan que la nostalgia, al igual que ese primer amor, jamás pasará de moda. Y que las segundas partes, aunque duelan, a veces sí son buenas.

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