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Angélica Dass fotografía en Bilbao historias de migrantes a través de sus objetos más preciados

Angélica Dass durante la presentación del Museo Migrante Migrante en Bilbao

Maialen Ferreira

Bilbao —

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Una taza antigua, fotografías en blanco y negro, un botijo de barro o una muñeca. A simple vista son objetos cotidianos, pero guardan recuerdos importantes, la historia de una familia, la memoria de una generación que tuvo que abandonar su hogar para ser feliz en una nueva vida. Eso es lo que busca rescatar la fotógrafa Angélica Dass (Río de Janeiro, 1979) con su proyecto Museo Migrante Migrante, con el que, a partir de fotografías de los objetos y de sus dueños y audios de sus historias, recolecta relatos íntimos de migrantes de distintas generaciones. “Este proyecto propone una mirada alternativa a los relatos dominantes sobre la migración y busca compartir historias desde la dignidad, la escucha y la multiplicidad con el objetivo de visibilizar la diversidad de trayectorias migratorias”, destaca la artista durante su visita a Bilbao, donde a lo largo de toda la semana recopilará las historias de migrantes en Euskadi para su proyecto.

“Algo que me sorprendió tanto de Euskadi como de España en general es que no existe un museo de la inmigración, sí que hay algunos espacios dedicados, pero no un museo como tal”, reconoce. Por ello, su proyecto busca dar ese lugar a las historias de personas migrantes. “Mi historia migratoria empieza cuando mi país, Nicaragua, cae en una dictadura. Desde que vine a España he vivido en Donostia y, actualmente, en Bilbao”, escribe uno de los participantes dentro del contenedor marítimo reconvertido en archivo y ubicado en Itsasmuseum, para ofrecer una experiencia expositiva y comunitaria que recorrerá ciudades como Bilbao, Medina de Rioseco (Valladolid), Santander, Barcelona, Málaga y La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) hasta el 18 de diciembre.

Testimonio de uno de los participantes de Museo Migrante Migrante en Bilbao

Sin embargo, Museo Migrante Migrante no busca solamente rescatar las historias y los objetos de personas que hayan migrado tras un largo viaje. A Dass le parece igual de significativo quien narra su historia tras un cambio de continente o de país, que de comunidad autónoma, provincia o incluso de pueblo. “Mi abuelo Juan y mi abuela Petra, uno dejó Nartzabal y la otra dejó Aztarbe [caseríos cercanos a la zona] y se fueron a Azkoitia”, narra otro de los participantes cuya familia se mudó a unos pocos kilómetros, del caserío familiar al pueblo, pero para quienes también supuso dejar muchas cosas atrás.

Ante la ausencia de una sede física permanente, el Museo Migrante Migrante, considerado un museo nacional dedicado a la migración, se articula principalmente a través de su plataforma digital: museomigrantemigrante.es. Así, el proyecto reside en la web multilingüe donde se digitalizan los retratos, audios y objetos recolectados. Este archivo digital permite que el museo siga creciendo de forma translocal y se convierta en un recurso educativo accesible a largo plazo, incluso cuando la instalación no se encuentre físicamente en la ciudad. “El archivo digital no es un complemento, sino el museo en sí: un espacio vivo, público y en constante crecimiento”, detalla la fotógrafa.

Uno de los retratos de Museo Migrante Migrante

Por ello, la web se divide en tres ejes: el archivo, la educación y la comunidad. Ese archivo reúne retratos fotográficos, objetos y relatos vinculados a experiencias de migración. Se trata de un archivo abierto y participativo pensado para crecer incluso cuando el museo no está en movimiento, incorporando contribuciones de comunidades y dentros educativos a distancia. La parte educativa se basa en recursos adaptados para docentes, mediadores culturales y estudiantes de Arte. Y, por último, la comunidad, trabaja con agentes locales reforzando el vínculo entre el territorio y el archivo digital. “El Museo Migrante Migrante no termina cuando finaliza la acción presencial. El museo permanece en la web, conectando historias, territorios y generaciones y asegurando una vocación de largo recorrido del proyecto”, concluye.

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