Alcohol, alimentos altos en azúcar y gafas protectoras sin eficacia demostrada: los controvertidos patrocinios de la selección
Habrá quien no sepa a qué atenerse. Y con razón. Hace tan solo un par de semanas, el jugador de la selección Marcos Llorente protagonizaba un vídeo distribuido por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en redes sociales. En él, el jugador del Atlético de Madrid se quita una de esas gafas de cristales amarillos y rojos que, según defienden sus entusiastas protegen la vista de la luz azul de las pantallas. Aclaración: no hay evidencia científica alguna que respalde semejantes superpoderes.
Acto seguido, en el vídeo, Llorente las guarda en un estuche que reúne el logo de la propia RFEF y el de Free Human, una plataforma de nuevo cuño con la que el futbolista, tras publicar el preceptivo libro de autoayuda, aspira a difundir su estilo de vida, basado en muchos casos en ideas que, de nuevo, carecen del respaldo de los expertos. Entre ellas, destaca la de prescindir por completo de la crema de protección solar, algo desaconsejado por completo por las sociedades de dermatólogos, que de hecho caminan en la dirección contraria: recomiendan evitar el bronceado prolongado incluso con protección. Finalmente, en el anuncio, un mensaje: “Este Mundial se ve con luz roja y amarilla. Marcos Llorente, Free Human y todos los que son los ojos de la selección española de fútbol durante el torneo nos animan a no perder de vista aquello que nos une”.
En la web de la RFEF, Free Human no figura ni como socio, ni como patrocinador, ni como colaborador de la selección, y el vídeo de marras desapareció de las redes tan súbitamente como fue colgado. En el tiempo que estuvo publicado cosechó la suficiente repercusión como para dejar en el aire al menos un par de preguntas. La primera tiene que ver con el caso concreto: ¿puede permitirse una entidad de la importancia e influencia de la RFEF dar espacio a teorías alejadas de la ciencia, por mucho que uno de sus jugadores las abrace? Pero hay otra que va más allá: ¿puede cualquier marca asociarse a la selección española de fútbol? Consultada por elDiario.es, la Federación no ha querido hacer comentarios al respecto.
Por la vía de los hechos, la respuesta se acerca bastante a un sí rotundo. Aupada por el éxito de la pasada Eurocopa, la selección, que este domingo juega la final e incrementará todavía más su caché, ya aumentó en este torneo un 52% el número de patrocinadores y colaboradores asociados a su equipo: de 24 a 41, según la agencia Efe. En las últimas cuentas aprobadas por la Federación los ingresos por patrocinios suman 89,1 millones de euros durante este año.
Pero la pertinencia de algunos contratos, sin embargo, despierta el recelo de las organizaciones en defensa de los consumidores y chocan de frente con las políticas del Gobierno en asuntos como la alimentación saludable del Ministerio de Sanidad y otras del departamento de Consumo. Sin ir más lejos, sirven de botón de muestra las gafas de Marcos Llorente. “La gestión de los patrocinios por parte de las federaciones deportivas y la elección concreta de las empresas patrocinadoras es una cuestión que cada federación debería examinar bajo su responsabilidad social. Desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición las recomendaciones son claras y están respaldadas por la evidencia científica más actual, pudiendo consultarse a través de nuestra página web”, explican a elDiario.es desde el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Con todo, el actual marco normativo, recuerdan en el ministerio, solo establece restricciones a personas famosas en el caso de la promoción de productos “con pretendida finalidad sanitaria, y las bebidas alcohólicas son responsabilidad del Ministerio de Sanidad”.
“Esta selección tiene todavía más influencia porque ha llegado a semifinales. Eso se traduce en las ventas. Que la RFEF se implique en promocionar una magufada es grave. Es una irresponsabilidad por parte de una institución que es privada pero que tiene cobertura pública en cuanto a que RTVE muestra todo lo que hacen. Es una irresponsabilidad hacerlo y permitirlo”, explica por teléfono a elDiario.es Rubén Sánchez, activista por los derechos de los consumidores, secretario general y portavoz de Facua.
En este Mundial se da además la circunstancia de que una de las empresas patrocinadoras de la selección es La Roche-Posay, marca de L’Oréal especializada en productos para el cuidado de la piel. En concreto, la selección es la cara visible de Anthelios Uvsport, su última crema solar. En el anuncio de promoción, por supuesto, salen Rodri, Cubarsí, Mikel Oyarzabal, Dani Olmo y Álex Baena, pero no hay ni rastro de Llorente. La ausencia coincide con unos días en los que proliferan vídeos de jugadores de la selección que, entre entrenamiento y entrenamiento, toman el sol sin camiseta junto al jugador rojiblanco. El grupo, completado por futbolistas como Ferrán Torres, el propio Baena y Dani Olmo, ha recibido el nombre del clan de la vitamina D. “Llorente provoca un perjuicio a la gente al fomentar la práctica peligrosa de tomar el sol sin protección”, ahonda Sánchez.
Bebidas alcohólicas y azúcar, compañeros de la selección
Pero la inquietud en cuanto a los patrocinios de la selección no acaban en la doctrina de Llorente. Entre los colaboradores de la selección figuran empresas que comercializan bebidas alcohólicas como Cervezas Victoria, bodegas Ramón Bilbao o La Casera, que cuenta con su propio tinto de verano. Aprovechando el tirón de la selección, también han querido unirse empresas que venden productos con un contenido alto en azúcar: el equipo tiene incluso una “mayonesa oficial”, la marca Hellmann’s. Bebidas energéticas Eneryeti o Nestlé son otros de los patrocinadores. Esta última estuvo hace un par de años bajo el ojo del escrutinio público después de que una investigación de la organización Public Eye y de la la Red Mundial de Grupos a favor de la Alimentación Infantil (IBFAN, por su siglas en inglés) revelara que añaden todavía más azúcar a algunos de los productos que comercializan en países de renta media y baja de Asia, América Latina y África.
En relación con las bebidas alcohólicas o con alimentos supuestamente poco saludables, la normativa de seguridad alimentaria y nutrición no establece, por el momento, ninguna restricción, por lo que desde el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 se considera que no hay base legal para limitar el derecho de un futbolista a anunciarlos. Pero en el ministerio aclaran que “trabajan desde hace años en la protección de niños, niñas y adolescentes frente a la publicidad de alimentos y bebidas no saludables, dada la influencia que este tipo de comunicaciones comerciales puede ejercer sobre sus preferencias y hábitos de consumo”. El proyecto de Real Decreto sobre publicidad de alimentos y bebidas dirigida al público infantil y la Proposición de Ley para la promoción del consumo de alimentos y bebidas saludables presentada en abril de 2026, ahondan, buscó reforzar la publicidad y el patrocinio respecto a productos poco saludables.
Para FACUA, todo tiene que ver con la salud pública: “El problema de muchos de estos productos está en el consumo excesivo, pero no deja de ser una contradicción que un deportista de élite los patrocine. Nos dicen que le demos una oportunidad a cosas que no son saludables. Promocionar bebidas alcohólicas, por ejemplo, me parece irresponsable. Lavar la imagen de un producto insano con un deportista es una fórmula maestra. Nadie te dice lo que puede pasarte si consumes eso todos los días”.
Preguntado por estos patrocinios, desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) se centran en el impacto que la publicidad de alimentos poco sanos puede tener en los niños. Para ello, se remiten a lo ya expresado en sus comunicados acerca de la publicidad de alimentos insanos en menores: “Es un hecho: la publicidad (y no solo en televisión) bombardea a los niños con productos de alimentación poco saludables, dulces, bollería fast food… Productos que obtienen una mala valoración nutricional. La responsabilidad de esto en el incremento de los índices de obesidad infantil es innegable”.
Desde la organización aportan un dato elocuente: 9 de cada 10 anuncios dirigidos a los menores son de comida insana que incluye galletas, bollería industrial y chocolates. Un bombardeo que, de momento, no va a parar. A finales del pasado mes de mayo, el Congreso rechazó una propuesta de ley de Sumar para prohibir los anuncios de comida insana dirigidos a menores. Defendió la propuesta en el hemiciclo el diputado de IU Fèlix Alonso, quien recordó que también es una cuestión de clase: “Dependiendo del nivel de renta, un niño puede ver el doble de anuncios de comida basura que otro. No es solo el doble de posibilidades de comer mal, sino que también es el doble de posibilidades de enfermar”.
“La regulación que tenemos en España se basa en un semáforo de la alimentación induce a errores con productos insanos que tienen luz verde”, ahonda Sánchez, que es partidario de poner también coto a la publicidad relacionada con el deporte: “Se podrían plantear cambios legales para que ciertas marcas no pudieran ser nunca anunciadas por deportistas. Sería una manera de intentar frenarlo, aunque creo que algo así no saldría con el actual reparto de escaños”. Sobre los patrocinios de la selección, su veredicto es claro: “A la federación se le debería exigir más responsabilidad, por supuesto. No es lo mismo anunciar yogures que chocolatinas. Si tienes un acuerdo con una marca, siempre puedes negociar ser la imagen de unas cosas y no serlo de otras. Pero la realidad es que es una entidad privada cuyo fin son los beneficios”.
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