Cuatro muertos y dos desaparecidos por la rotura de una pasarela en la playa de El Bocal de Santander
Al menos cuatro personas han fallecido este martes por la tarde al colapsar una de las pasarelas de madera cercanas a la zona costera de la playa de El Bocal, en Santander, otras dos personas están desaparecidas y otra ha sido rescatada y está siendo atendida por hipotermia por parte de los servicios de emergencias que se han desplazado al lugar del suceso.
Según han confirmado desde Delegación de Gobierno, la pasarela se ha hundido alrededor de las 16.30 horas en un momento en el que estaban cruzando por la estructura de madera un total de siete personas. Todas ellas habrían caído a la zona de agua y rocas bajo la pasarela. Una de ellas ha sido rescatada con vida y, de las otras seis, cuatro han fallecido y otras dos se encuentran desaparecidas.
El Centro de Atención a Emergencias 112 Cantabria ha recibido el aviso sobre las 16.45 horas por parte de unos ciclistas y ha movilizado un amplio dispositivo en la zona, en la que están interviniendo bomberos del Ayuntamiento de Santander, Salvamento Marítimo, el helicóptero del Gobierno, Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil y sanitarios del servicio 061, que a estas horas continúan en el puesto de mando que se ha establecido junto al lugar del siniestro.
Según han confirmado fuentes del servicio de emergencias, las siete personas accidentadas estaban haciendo una ruta entre El Bocal y el Instituto Español de Oceanografía, en la que existen varias pasarelas de madera, una de las cuales se ha hundido y todo el grupo ha caído al agua, donde en estos momentos se buscan a dos desaparecidos en unas condiciones bastante complicadas por la fuerza de las olas.
El Bocal es una playa alejada del entorno urbano de Santander, en una senda costera que lleva del Faro de Cabo Mayor hasta la playa de La Maruca, en la costa norte de la ciudad.
El proyecto para habilitar una serie de estructuras y pasarelas de madera que se realizó hace más de una década tuvo una gran contestación vecinal y fue paralizado en su momento. Desde entonces, las administraciones públicas implicadas, desde el Ayuntamiento de Santander a la Demarcación de Costas, tienen pendiente la retirada de esos elementos y su estado de conservación es muy deficiente, como han denunciado en reiteradas ocasiones asociaciones ecologistas y grupos políticos.
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