Sobre este blog

El Grupo de Trabajo Desmemoriados está compuesto por personas comprometidas con la construcción y la preservación de la Memoria Colectiva de Cantabria. Desmemoriados trabaja de forma abierta y plural en proyectos que ayuden a difundir el legado común de la lucha por una sociedad digna, y aporta herramientas metodológicas y tecnológicas para  la conservación y divulgación de las voces y los elementos documentales que conforman la memoria colectiva de Cantabria.

Desmemoriados aborda así proyectos concretos de recuperación, conservación y difusión de esa memoria así como alimenta y comparte una base de datos de acceso público con fotografías, documentos, testimonios, pegatinas, carteles… que documentan, siempre de forma incompleta, la trayectoria social y política desde la II República hasta los años 90 del siglo XX.

Página web: www.desmemoriados.org

Cantabria y el terrorismo de extrema derecha en la Transición

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La Transición española a la democracia fue un periodo complicado, conflictivo, plagado de dificultades y obstáculos. La valoración sobre su devenir resulta hoy más polémica que nunca: si durante algunos años el discurso hegemónico trazó un panorama casi idílico, calificando el periodo como ejemplar, hasta el punto de constituir un modelo para las transiciones que vendrían después en otras latitudes como América Latina o Europa del Este, fundamentalmente, la irrupción de nuevas generaciones al mando de la política española, la distancia respecto al horror de la guerra, la desaparición de los miedos que condicionaron la intervención de la ciudadanía tras la muerte de Franco y, sobre todo, la crisis económica y política que desde 2008 sacudió nuestro país y Europa en su conjunto propiciaron una transformación de la mirada.

Se difundieron entonces discursos muy críticos con el sistema resultante de la transición a la democracia, denominado peyorativamente régimen del 78, enfatizando los elementos que efectivamente perturbaron la implementación de una democracia avanzada en nuestro país, como la extensión de la corrupción que ligaba poderosos intereses económicos con las élites políticas, devenidas en casta alejada de la ciudadanía con el jefe del Estado en lugar destacado. Ya hace tiempo, no obstante, que investigadores del periodo habían puesto de relieve aspectos no desconocidos, pero sí poco visibilizados bajo la capa de purpurina extendida sobre el conjunto. Así, el balance de la violencia política desplegada en esos años nunca debió permitir conclusiones demasiado autocomplacientes: Portugal y Grecia salieron de dictaduras con un reguero de muertos y heridos mucho menor.

Esta violencia política tuvo varios agentes responsables. Además de la vinculada a unas fuerzas de orden público acostumbradas a actuar en un régimen dictatorial, desconocedor y violador de los derechos humanos, el terrorismo fue uno de los protagonistas indiscutibles del proceso. Si ETA fue la organización más activa y letal, con notable diferencia, no cabe menospreciar la actuación de otros grupos, particularmente los GRAPO, que, como ha subrayado el historiador Gaizka Fernández, causaron más muertes que la alemana Baader-Meinhof, por sorprendente que pueda parecer, dada la notable diferencia de repercusión obtenida por ambas organizaciones. También actuaron varios grupos nacionalistas, que cometieron atentados en comunidades como Cataluña, Aragón, Galicia o Canarias, en una suerte de pálida imitación de las prácticas de ETA.

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