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Javier Fernández Rubio

Nacido en Santander, en 1966, ha dedicado 26 años al ejercicio del periodismo en Cantabria, veneno que todavía tiene dentro, y lleva camino de cumplir siete como responsable de El Desvelo Ediciones. Sabe un poco de muchas cosas y bastante de casi ninguna. Conoce a mucha gente, pero no practica dinámicas de grupo. De vez en cuando escribe algún poema y hojea libros de diseño para entretener la espera de las buenas noticias. Quien le aprecia, le considera un atrevido; quien no, un impostor.

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Viajar, espiar, copiar

Bernard Madoff fue condenado a 150 años de cárcel por una estafa en la que se volatilizaron 64.800 millones de dólares. Cuando el FBI le preguntó a Madoff en qué se había inspirado para construir su macrofraude piramidal, él contesto: "En la Seguridad Social española”.

La Seguridad Social española no es una estafa, está claro, entre otras cosas porque su objetivo no es la codicia sino la protección social, pero tiene una estructura piramidal por la cual los trabajadores actuales financian las prestaciones de los ya jubilados, con el lugar común (está por ver) de que cuando a ellos les toque ser beneficiarios alguien trabaje para sostener el sistema. Es un sistema de redistribución, no de capitalización.

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Rebeldes corrompidos

La sociedad española nunca fue pacífica. Baste como ejemplo eso a lo que se llama Transición, modelo universal de 'cambio pacífico' en todos los informativos. Pero no fue así. Entre 1975 y 1983 se produjeron 591 muertes violentas, lo que es un saldo aterrador que reduce a cuento de hadas los lugares comunes que manejan los grandes jerarcas de ayer y hoy para autohomenajearse.

Afortunadamente, esta violencia ha desaparecido, pero como legado nos ha quedado un rescoldo de virulencia y cainismo cerril que aplicamos sin ton ni son. Guerra sin cuartel por un saludo o un vaso de agua. Baste cualquier tema para que se disparen los epítetos más gruesos y no solo los epítetos. No hay que olvidar que hay gente en la cárcel por la letra de una canción o un tuit. Lo que en los años 80 hubiera sido causa de hilaridad ahora es motivo de preocupación y autocensura. Ha llegado el miedo.

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La máquina de escribir de Nietzsche y el caballo del lechero

Nietzsche fue uno de los primeros usuarios de la máquina de escribir. En 1882, que no fue ayer, sino anteayer, el filósofo que susurraba a los caballos estaba hecho un cromo: miope, con fuertes neuralgias e incontrolables vómitos. Vamos, lo menos indicado para ser invitado al último convite morganático de la Reina británica y su nietísimo Harry, aunque también lo menos indicado para escribir.

Como el filósofo alemán necesitaba escribir, recurrió al Real Instituto de Sordomudos de Copenhague, a la sazón dirigido por un tal Rasmus Malling-Hansen, reverendo él, quien 12 años antes había patentado una 'bola de escribir', que es la primera máquina de escribir hecha en serie que se conoce, una especie de alfiletero sobre la cabeza de un calvo (ver imagen).

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De por qué las jirafas no se desmayan al beber agua

La jirafa es un asombro de la naturaleza. Tal vez sea el animal más peculiar que existe, un prodigio de la evolución y un bicho muy simpático. A mí, al menos, me lo parece. Hay otros animales espectaculares, como el elefante, la ballena o el colibrí, pero la jirafa es un animal terrestre que parece concebido para otro medio, lo cual me parece una contradicción ambulante.

Pero solo en apariencia. Con sus tres metros de cuello y sus patas más largas que las piernas de Cyd Charisse es, sin embargo, una máquina evolutiva muy bien desarrollada. En el fondo es un prodigio de hidráulica a la hora de bombear sangre a lo alto y lo que sorprende es algo muy sencillo pero que a ella le podría suponer un quebradero de cabeza, nunca mejor dicho: beber agua sin desmayarse.

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Cincuenta sombras de López

Antonio López y López, más conocido como marqués de Comillas, menos conocido pero también conocido como López el Negro, amasó su fortuna con el matrimonio, la plantación de café y los monopolios de tabaco y el transporte de tropas. Todo un ejemplo de emprendimiento más de un siglo antes del 2.0. Esto es lo que dice la versión canónica, como también destaca como logros de su actividad la creación de la Compañía Transatlántica Española y la Compañía de Tabacos de Filipinas.

Su cuñado, como buen cuñado, le conocía bien y le dedicó un librito, menos canónico y por lo tanto inencontrable, que se titulaba 'La verdadera vida de Antonio López y López', en donde se relata con crudeza la relación que tuvo desde muy temprano con el tráfico de esclavos negros en la isla de Cuba. El cuñado de marras, Francesc Bru, lo describe por lo demás como hombre analfabeto y de gran crueldad, insensible ante cualquier cosa que no fueran los negocios.

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El poder de los sin poder

Vivimos el momento de lo identitario, de lo fragmentario ante lo universal, un momento que recuerda a los primeros años de la democracia, cuando lo local y lo cultural, indentitario por lo tanto, explosionó y dejó el relato del conjunto en un muy postergado segundo plano. Como en aquel entonces, el relato de lo identitario cobra nuevo poder (empoderamiento es una palabra que se me atraganta a partir de la tercera sílaba) y un poder amplificado por la opinión pública y las redes. Mujer, mayores o LGTBI, diversos grupos con múltiples cabezas y discursos de lo más variopinto han tomado sitio en la plaza pública y obligan a los arrendatarios de la soberanía, la clase política más mediocre y emocionalmente entumecida que se ha visto en décadas, a prestar atención.

Solo hay otras dos cosas que tengan tanto poder y afecten al conjunto: las creencias y la palabra. Me recuerda un amigo el efecto tan poderoso que tiene la palabra. Y lo hace en un contexto en que para muchos la palabra escrita es algo despreciable que se reduce a una mera mancha en una página, un aderezo consentido de la imagen visual. Pero basta dar una oportunidad a la palabra para darse cuenta de su portentoso efecto como generador y transmisor de ideas. Desde hace siglos, desde que se inventó el lenguaje, que es un recién llegado a nuestro cerebro que tuvo que hacerle sitio rápidamente. La palabra es el magma en el que se desarrollan todos los movimientos que ocupan las plazas.  

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Minna Canth

El 12 de octubre de 1492 Rodrigo de Triana divisó tierra americana y desde entonces es el Día de Hispanidad en España, hace no mucho Día de la Raza, cosa que a algunos les motiva bastante, pero que yo no recomendaría celebrar al otro lado del Atlántico. Personalmente, no conozco a nadie que celebre el Día de la Hispanidad, lo cual no quiere decir gran cosa porque mis conocidos piensan lo que pensaba Brassens de los desfiles, así que no son muy representativos. El 19 de marzo, en cambio, es la festividad de San José, Día del Padre, y esto sí que se celebra. Curiosamente, es también el Día de Finlandia, el día grande finés por antonomasia en donde izan la bandera oficialmente. Esto es relativamente nuevo, porque data de 2007, pero la festividad ya existía antes y conmemoraba el Día de Minna Canth, sinónimo de Día de la Igualdad.

En Finlandia ocurren cosas raras. Yo lo atribuyo a la fiebre ártica. Como país, pasó de un ruralismo tolstoiano a Nokia en un siglo, con dos guerras civiles de por medio y otra mundial. Ciertamente no han tenido tiempo para aburrirse, pero un país que hace eso puede hacer cualquier cosa. Por ejemplo, cuando la República española dio el voto a las mujeres, las finesas llevaban 25 años votando, concretamente desde 1906. Un año después, en 1907, ya había habido 17 mujeres ministras porque las mujeres no solo podían votar sino también presentarse a las elecciones, mientras aquí andábamos metidos en faena con mauras y romanones. Aunque parezca increíble que el tesón de una persona consiga estas cosas, puede decirse que Minna Canth lo consiguió. Y de que también el arte tiene su poder, para que luego digan que no sirve para nada. Lo cuento:

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Pitas, pitas

En 2010, la entonces presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, pronunció unas palabras que luego no quiso explicar. Dijo que el Gobierno lanzaba  'pitas, pitas' a Andalucía. Realmente no hay que tener dotes adivinatorias para entender lo que la gran superviviente de accidentes de helicóptero, atentados terroristas, tamayazos y casos de corrupción varios quiso decir.

Toda legislatura se divide en dos partes, prácticamente simétricas. En la primera, el gobierno de turno hace lo que cree que debe hacer. Incluso a veces cumple parte del programa electoral, lo que es inaudito. Es la legislatura 'política' y da igual la dureza de las medidas porque las elecciones son cada cuatro años y el electorado tiene memoria frágil. Es en esta primera mitad cuando se aplican recortes y se aprietan las tuercas al personal, o simplemente se dilata para otra ocasión el cumplimiento de las promesas. Pero no hay otra ocasión, porque lo que viene después es el 'pitas, pitas': dos años en que el Gobierno se centra en la reelección y arroja miguitas y pienso del rico al electorado, bien en su conjunto, bien por capillas. Es la legislatura del marketing electoral.

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El Kraken

El artículo 155 es como el Kraken de los escandinavos: un montón de rabas con una cabeza muy grande que emerge de los fondos marinos para devorar barcos y marineros. El Kraken constitucional español estaba recluido en su guarida. Estaba ahí pero nadie sabía cómo desarrollarlo, aunque siempre estaba la tentación de abrir la puerta para ver cómo evolucionaban los acontecimientos. Era como esos martillos que hay junto a los cristales de emergencia en trenes y autobuses (en aviones, no me consta) y que tienen un poder magnético sobre los pasajeros. Basta colocar un botón de emergencia para casos extremos para que haya una fila de tipos que quiera pulsarlo, basta que haya martillo para que alguien quiera aporrear el cristal. Demasiado tentador para evitarlo.

El 155 es la bomba de neutrones autonómica. Parece dejarlo todo como estaba porque pone en el congelador el proceso autonómico, lo que supone devolver a un territorio 40 años atrás. Hizo acto de aparición el Kraken a finales del pasado año en la Rambla barcelonesa y ya no hay manera de devolverlo a su guarida. Y no hay manera porque al respetable no solo no le atemoriza sino que hace subir las acciones y el coste de los fletes como sube o baja la estimación del voto de quienes amen u odien al Kraken.

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De la vida padre a la buena vida

Nunca había ido a una conferencia donde el ponente se levantara e hiciera el pino. Tampoco donde el ponente acabara de darse un baño en El Sardinero en pleno temporal de nieve y apareciera como si viniera de tomar las aguas en Baden-Baden. Es lo bueno que tienen estos actos: con un poco de paciencia, tarde o temprano acaba apareciendo alguien que merece la pena conocer.

Christian Felber no solo hace el pino y se da un baño a temperaturas que rozan los cero grados; además tiene un discurso. Hay que dar gracias porque haya alguien que tenga más discurso que opiniones sobre todo. Por lo general suele ser al revés. Felber es austríaco. Bailarín, escritor, divulgador y profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Viena. Es un economista en el sentido etimológico de la palabra. Economía viene del griego,  oikonomía (ο’ικονομία) y se compone de dos palabras: oikos (hogar) y nemein (gestión). Algo así como 'administración de la casa'. Hay otra palabra de origen griego: chrematistiké, que se puede traducir por 'el arte de adquirir'. La mayoría de los economistas son en realidad paladines del chrematistiké, es decir, del dinero como fin último, del dinero por encima de todo, del dinero a pesar de todo. El economista tiene una visión de campo más amplia y pone el dinero entre los medios, no los fines.

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