Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La investigación del accidente de Adamuz apunta a fallos mecánicos o en la vía
Análisis - Rumbo al caos: cómo Trump ha matado el derecho internacional
Opinión - 'Nuestra democracia no es como la República de Weimar', por Pérez Royo
ENTREVISTA
Almudena Suárez Rodríguez, científica y escritora

“La ficción tiene que tener coherencia, una lógica, tiene que cuadrar todos los elementos como en una ecuación”

Almudena Suárez Rodríguez, científica y escritora.

Javier Fernández Rubio

Santander —

0

Científica y literata. O lo que es parecido, apegada a la realidad y a la ficción. Estas son las dos caras de la santanderina Almudena Suárez Rodríguez, a la vez autora de dos novelas y catedrática de Teoría de la Señal y Comunicaciones en la Universidad de Cantabria. Su currículo literario es incipiente, pero el profesional impresiona. Es una referencia internacional en el campo de la física y, a diferencia de otros, dedica parte de su vida a una pasión que en apariencia no tiene nada que ver: la realidad de las emociones, por medio de su 'ficcionamiento'.

Doctora en Ciencias Físicas por Universidad de Cantabria y en Electrónica, Electrotecnia y Óptica por la Universidad de Limoges (Francia), ha sido profesora invitada en Caltech (Pasadena, EE.UU.) entre 2004 y 2005. También, presidenta del Comité de Publicaciones de la Asociación Europea de Microondas, es actualmente editora jefa de una revista de Cambridge University Press de la revista estadounidense del Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) con sede en Nueva York. Ha impartido más de cincuenta conferencias por América, Europa y Asia. En el campo de la ficción ha escrito dos novelas: 'El teatro de los ausentes' y, a punto de aparecer, 'La suerte de mi hermano'. En ellas ahonda, sin útiles técnicos de laboratorio, en las relaciones humanas, los recuerdos, los rencores, los amores y los odios y de cómo, como si de un tiempo multidimensional de la Física se tratase, el pasado y el futuro van y vienen pasando por un presente que es el eje de la narración.

Su trayectoria profesional está vinculada con la ciencia, la investigación y la docencia. ¿Qué parte de su vida ocupa su actividad literaria?

Le dedico prácticamente todo mi tiempo libre. Es una manera de extender los límites de una sola vida en particular. Pero, además, la ficción tiene que tener una coherencia, una lógica; tienen que cuadrar todos los elementos, como en una ecuación. A veces hay que resolver problemas concretos y la manera de abordarlos tiene muchas semejanzas con lo que hago a diario en mi profesión. 

¿Sus libros son un hobby, un pasatiempo o constituyen una parte esencial de su personalidad?

Es una parte esencial. Creo que no podría vivir sin una parte de ficción. Necesito, además de mi vida diaria, esos otros mundos imaginados. Además, me gusta la lectura y la escritura. 

¿Cuáles son sus autores de referencia?

La lista es larga, tanto de autores actuales como clásicos. Me gustan especialmente Honoré de Balzac, Émile Zola y Thomas Mann. He leído la mayoría de sus obras. Admiro la capacidad de crear tensión con las emociones, con los sentimientos... sin recurrir a lo excepcional. 

¿Cuándo comenzó a escribir y por qué?

Muy joven. Un verano cuando aún estaba estudiando la carrera. Era una forma de abarcar mucho más de lo que tenía a mi alcance. 

¿Hasta qué punto sus circunstancias personales -su lugar de residencia, su familia, su historia personal- sirven como materiales para escribir?

A veces me llama la atención una situación particular y me pregunto qué la ha generado o cómo evolucionará. No rebusco porque todo alrededor está lleno de dudas, de incógnitas, de situaciones, aparentemente banales, que son, en realidad, muy complejas. Los sentimientos de los personajes, eso que los impulsa a actuar, deben haberse experimentado al menos un instante. Las situaciones que dan arranque a la novela son reflejo de lo vivido o de lo observado. Estas situaciones tienen un origen real. Pero en la novela el contexto es otro; los personajes ficticios interactúan y hacen que la historia siga su propia dinámica. 

¿Qué te inspiró a escribir 'El teatro de los ausentes'?

Una visita a un cementerio de un pueblo pequeño, en el que estuve viendo las fechas de las tumbas, lo poco que queda: nada, al cabo de un tiempo. Traté de imaginar una situación en la que, transcurridos muchos años de una muerte, esa persona, pese a su ausencia, aún estuviese presente entre los habitantes del pueblo. Más aún, una situación en la que, de pronto, volviese a influir en sus vidas. 

¿Cómo fue su proceso de escritura? ¿Tiene alguna rutina o método específico?

No tengo demasiado tiempo libre. No puedo permitirme un ambiente especial, ni un sitio preciso. Intento centrarme lo antes posible en cualquier situación.  

Si tuviera que explicarle a otra persona de qué va su novela, ¿qué le diría?

Una historia de personajes condicionados por seres ausentes que les han hecho daño o en los que centran sus vidas. La acción transcurre durante el mes de agosto en un pueblo pequeño. En él aparece un desconocido que, sin embargo, no es del todo extraño al lugar: nació allí, pero se fue de niño. Y su regreso conecta el pasado de hace cuarenta años con el tiempo actual. Revive el recuerdo de una mujer, su madre, cuya muerte ha dado lugar a múltiples conjeturas. La interacción con los vecinos mayores despierta su curiosidad y el retrato de su madre va sufriendo múltiples transformaciones. Sólo se define cuando él mismo logra acceder a ella. En un espacio tan limitado, cada movimiento afecta a alguien más y la secuencia de sucesos hará que todos ellos cambien de rumbo al concluir el mes.

¿Cómo desarrolló los personajes de Sara y Jean? ¿Hay algo de sí misma en ellos?

Sara es un personaje que no ha desarrollado su potencial, cuya vida no es la que debió ser. Esa insatisfacción ha estado siempre ahí, pero solo los sucesos de ese mes de agosto provocarán, al fin, una rebelión. Este personaje, aunque está basado en la observación de otros relativamente cercanos, tiene también algo de mí misma. Jean llega a Villaida decepcionado por sus seres más próximos; llega por una necesidad de huir y, sin embargo, solo se desplaza. Todo sigue igual que estaba en su mente. No hace el esfuerzo de integrarse y es el resto de los personajes el que le busca: en unos, despierta curiosidad y otros le necesitan para lograr sus propósitos. Este personaje está basado en la observación y en algunos sentimientos propios, en la decepción con algunas situaciones. 

¿Cómo abordó la complejidad de las relaciones entre los personajes?

En cada lectura y corrección de la novela entendía mejor a mis propios personajes y surgían nuevos matices y conexiones. La complejidad viene asociada a la frustración, a la impotencia, a lo que escapa del propio control: en las relaciones entre madre e hija, en las de pareja, en sucesos lejanos en el tiempo, imposibles ya de conocer de una manera objetiva. Hay sentimientos de inferioridad y también una incapacidad para percibir a otros. Pese a la pequeñez del pueblo, algunos personajes son prácticamente invisibles. 

Si tuviera que elegir entre trama y personajes, ¿cuál de estos dos elementos de la escritura tiene más importancia?

Los dos. La trama tiene que estar bien construida. Cada acción debe tener una causa y dar origen a un nuevo acontecimiento. En su construcción surgen condicionantes y problemas que hay que resolver de manera precisa o todo perderá el sentido. Por otro lado, los personajes son fundamentales. Tenemos una parte objetiva y otra subjetiva. Esta segunda es fundamental. Es la que empuja y guía a la primera, ya sea en una buena dirección o lo contrario. 

Las relaciones familiares y los conflictos intergeneracionales son centrales en la trama. ¿Qué le llevó a explorar estos temas?

Estas relaciones han tenido mucho peso en mi vida y en las de otros seres cercanos. Estos conflictos son un ejemplo de esas situaciones cotidianas, aparentemente banales que son, en realidad, muy complejas. 

La memoria y el pasado son importantes en su novela. ¿También en la vida?

El pasado lo tenemos siempre ahí. Lo mismo que el futuro visto desde el pasado. Eso se queda en la memoria y es parte de nosotros. Sobre todo, la comparación de la visión antigua del futuro con lo que en realidad se ha logrado. Para mí, es una constante. No me libro de ella. 

La comparación de la visión antigua del futuro con lo que en realidad se ha logrado es una constante para mí. No me libro de ella

¿Qué mensaje espera que los lectores se lleven después de leer su libro?

Que se puede cambiar de vida. Que es posible virar el rumbo de lo que ya parece escrito y, a veces, es una pequeña perturbación lo que produce ese cambio. 

¿Por qué eligió ambientar la novela en el pueblo de Villaida? ¿Es un lugar real o ficticio?

Es ficticio, pero representa cualquier pueblo de tantos como hay en España con un núcleo antiguo y otras zonas dominadas por un urbanismo moderno, desordenado, brutal. En la novela, el pueblo se ha puesto de moda por el atractivo del paisaje y una zona se ha visto invadida por una población ajena al lugar que no interactúa con la otra. Me gustaba la idea de que el lector pudiera hacerse con el pueblo antiguo, con la disposición de sus calles y casas, y moverse por él como un personaje más. 

Su última obra, 'La suerte de mi hermano', acaba de salir. ¿Qué espera de ella?

Es la historia de dos hermanos que no han superado los resentimientos de la infancia y adolescencia, en una familia complicada. La distancia, pues llevan años sin contacto, ha mantenido congelado este resentimiento, las suspicacias, el odio entre ambos. En la novela vamos a ver qué sucede cuando vuelven a juntarse por motivos que no pueden controlar.  

¿Hay algún género o tema que le gustaría explorar en el futuro que aún no haya abordado?

Me gusta el suspense emocional. Me importan mucho los sentimientos de los personajes; lo que les afecta y mueve a actuar. Creo que seguiré con este género. Un tema que me gustaría explorar es la dificultad de superar la pérdida de un ser querido. La imposibilidad de seguir adelante sin esa persona; lo que alguien que no se resigna puede llegar a hacer para, de algún modo, recuperarla.

Un tema que me gustaría explorar es la dificultad de superar la pérdida de un ser querido. La imposibilidad de seguir adelante sin esa persona

¿Qué importancia tiene para usted la fama, la popularidad, el prestigio como escritora?

Me importa que lo que escriba sea de calidad, que sea buena literatura. Es la mejor manera de ser percibido y recordado.  

Si pudiera darle un consejo a un escritor que está comenzando, ¿cuál sería?

Leer mucho. Fijarse en otros autores, en el modo como consiguen captar nuestro interés, en las escenas que nos emocionan, en el ritmo, en las metáforas, en la originalidad. Respecto a la escritura propia, releer y corregir. 

Etiquetas
stats