Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Sobre este blog

Desdeelsur es un espacio de expresión de opinión sobre y desde Andalucía. Un depósito de ideas para compartir y de reflexiones en las que participar

Gibraltar, europeo

El primer ministro de Gibraltar, Fabian Picardo, a su salida de una reunión sobre Gibraltar, en la sede de la Comisión Europea el 12 de abril de 2024, en Bruselas.

0

Nadie daba un euro ni una libra porque el Tratado sobre Gibraltar, entre la Unión Europea y Gran Bretaña, fuera a salir de la incubadora, después de cinco años de negociaciones: las del Tratado de Utrecht de 1713, que sigue siendo vigente en cuanto al contencioso de soberanía sobre el Peñón se refieren, duraron poco más de un año.

No obstante, ahí está: a punto de la fumata blanca. La Comisión Europea –así lo ha anunciado el ministro español José Manuel Albares—va a publicar en su web esta semana el prolijo contenido del acuerdo, con todos sus perejiles jurídicos de por medio: 250 páginas, con adendas y notas a pie de páginas incluidas que, a excepción de los muy cafeteros, habrá que esperar a que hagan la película de la realidad para comprender su alcance.

Aunque las líneas rojas de las banderas respectivas se encuentren protegidas, a los gritos tradicionales de “Gibraltar, español” o “More british than british”, habrá que sumarle ahora el de “Gibraltar, europeo”. Cuando Gran Bretaña se dio el piro de la Unión, las islas iniciaron un movimiento tan tectónico como político que les alejó del continente, al que sigue anclada la Roca.

A Fabián Picardo sólo le ha faltado reunirse con los monos para explicar qué es lo que está en juego, algo que no ha hecho ni el ejecutivo de Keir Starmer ni el de Pedro Sánchez, que han ido dando titulares genéricos pero sin poner los papeles sobre la mesa, como les exigen sus respectivas oposiciones políticas

A los únicos españoles que parece preocuparles Gibraltar son a los campogibraltareños, al cuerpo diplomático y a los requetés de Vox: ¿qué harán ahora que han deportado del partido de Abascal a Ortega Smith, como si fuera un inmigrante ilegal, con el pedrusco que este último mangó en una de sus épicas incursiones en el Peñón y que conservan todavía en su sede madrileña? Lo mismo le obligan a contratar un camión de mudanzas y llevárselo a algunos de sus solares en Asturias, patria chica de don Pelayo.

La tierra, para quien la trabaja. Y Gibraltar, también. Así debieran ser las cosas, aunque ya nada es lo que fue cuando Groenlandia puede terminar siendo de Arkansas. Gibraltar, transfronterizo: más de 15.000 criaturas que se ganan la vida allí y para las que el simple hecho de acudir a sus trabajos constituiría un infierno, de blindarse un Brexit duro en la Verja, que ahora podrá, simplemente, desaparecer. Gibraltar, gibraltareño: realmente, ¿estamos dispuestos a echar a cosquis del Peñón a sus 30.000 habitantes, con tal de quedarnos con la breve geografía de sus antepasados, porque nuestros antepasados estuvieron antes?

El Gobierno gibraltareño ha sido mucho más transparente que el español o el británico a la hora de dar a conocer el contenido del Tratado. A Fabián Picardo sólo le ha faltado reunirse con los monos para explicar qué es lo que está en juego, algo que no ha hecho ni el ejecutivo de Keir Starmer ni el de Pedro Sánchez, que han ido dando titulares genéricos pero sin poner los papeles sobre la mesa, como les exigen sus respectivas oposiciones políticas. A pesar de ese ejercicio de luz y taquígrafos que se ha llevado a efecto durante las últimas semanas en el Peñón, la incertidumbre sigue acongojando a un sector de la sociedad civil gibraltareña, principalmente, el del comercio o el de la hostelería, a los que no les salen las cuentas. Sólo que sería mucho peor la factura de una Verja convertida en un nuevo muro de Berlín.

Las ratios de paro, el caso singular de La Línea, la economía sumergida, el déficit de comunicaciones terrestres y, en especial, ferroviarias, la pérdida de pujanza del puerto de Algeciras respecto a Tanger-Med pero también respecto a Valencia, el lastre del narcotráfico en una de sus encrucijadas históricas, son algunos de los principales aspectos que sería necesario descolonizar de inmediato

Tampoco será la panacea para el Campo de Gibraltar. Sin embargo, más allá del Tratado, a esa comarca olvidada durante centurias y colonizada por la desidia española, lo que le haría falta es que nuestros Gobiernos pensaran más en ella que en el Peñón: las ratios de paro, el caso singular de La Línea, la economía sumergida, el déficit de comunicaciones terrestres y, en especial, ferroviarias, la pérdida de pujanza del puerto de Algeciras respecto a Tanger-Med pero también respecto a Valencia, el lastre del narcotráfico en una de sus encrucijadas históricas, son algunos de los principales aspectos que sería necesario descolonizar de inmediato.

Eso sí, lo que sigue no va a gustar probablemente a nadie: el Tratado a ratificar ahora por los parlamentos de Gibraltar, del Reino Unido y del Europeo, es la maniobra más inteligente que ha podido afrontar la diplomacia española para que el Peñón no siga varado en el mismo sitio durante otros tres siglos. Desde 1969, en lugar de seducir a los gibraltareños enviándoles flores, les hemos tirado macetas a la cabeza. Ahora, hemos decidido contratar a Interflora. Y aunque la bandera británica siga ondeando en la Focona, hay una bandera invisible, la de la convivencia, que empezará a cobijarnos. No será un camino de rosas, probablemente, como también pecan de optimismo quienes hablan de un área de prosperidad compartida. Pero, al menos, los pobladores de ese territorio se habrán librado de algunas espinas y de la última frontera física del continente europeo. Todo un ejercicio patriótico para todas las partes, creemos los vendepatrias. Que nadie tema: de momento, todo seguirá igual aunque todo sea distinto. Eso sí, la historia es larga y la vida es corta.

Sobre este blog

Desdeelsur es un espacio de expresión de opinión sobre y desde Andalucía. Un depósito de ideas para compartir y de reflexiones en las que participar

stats