Vox: Cuando la caricatura supera a la realidad
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Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
Miguel Ángel Revilla tiene muchas virtudes y muchos defectos. Como cualquier ser humano. Pero ninguno de ellos tiene que ver con su estatura, con el color de su piel, con su sexo o con… su edad. Pero cuando Revilla, ejerciendo un derecho arcaico conocido como “libertad de expresión” manifiesta en público su opinión sobre el partido político Vox, entonces su flamante diputado en el Congreso —de cuyo trabajo poco sabemos— y ex responsable de la formación en Cantabria atribuye las declaraciones a una “muy mala vejera” y a que “chochea mucho”. Más allá de la tremenda discriminación por edad —edadismo— y de la falta de respeto y de educación, Del Valle es el espejo de su propio partido y su partido es el espejo de la Cantabria y de la España que decidió instalarse en un tiempo que dejó de existir, en unos mitos que jamás ocurrieron y en un futuro que debemos evitar que acontezca.
La verdad es que a Vox le sobra mucha gente en esta región. Deberemos expulsar a todos los que hayan nacido en terceros países y que no sean millonarios —esos no son extranjeros migrantes peligrosos, ya saben— y a todos los que hayan nacido en Burgos, en Palencia o en Cuenca —a ver si todo dios va a venir a chupar de una Cantabria que no es infinita—; deberemos recluir en las casas a las mujeres para que críen y limpien y sacarlas con mantilla sólo en Semana Santa y en la feria de Julio; deberemos crucificar a cualquier cura que hable de bondad o de solidaridad; y, ahora, nos querrán imponer que toda persona por encima de los 65 años sólo se dedique a gastar y a viajar mientras espera la muerte. De hecho, el propio Del Valle ya debería retirarse porque roza la edad de jubilación.
Todo es tan demencial y esperpéntico que parece una caricatura, material para el guion de un humorista. Pero Vox nos ha acostumbrado a que la caricatura supere a su propia realidad. Es cierto que su política vive de la lógica de la “verdad alternativa” trumpiana y que a ellos y ellas la realidad no les atraviesa. Prefieren vender un humo tóxico antes que constatar que el mundo del que hablan no existe y el que prometen jamás existirá.
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Un derecho hurtado a la ciudadanía
Esther Nieto Blanco, miembro de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Cantabria
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