Cómo la “colosal” catedral de Toledo se convirtió en el centro neurálgico de la ciudad en la Edad Media y sigue definiendo nuestro imaginario
Sobre este blog
Espacio de divulgación científica y tecnológica patrocinado por la Universidad de Alcalá (UAH), con el objetivo de acercar el conocimiento y la investigación a la ciudadanía y generar cultura de ciencia
Toledo puede ser recordada por muchas cosas. Gastronómicas, como sus carcamusas, o naturales, como el río Tajo, pero si hay un elemento que protagoniza el imaginario de cualquier persona que visita o vive en la ciudad —junto al Alcázar— es su catedral. Una obra imponente, colosal, que se alza por encima de cualquier otra edificación en su Casco Histórico y que corona la Ciudad de las Tres Culturas, cumpliendo este 2026 su octavo centenario.
Al igual que el autor Ken Follett en Los Pilares de la Tierra marca con la construcción de la catedral de Kingsbridge el eje vertebrador de la sociedad inglesa medieval, el templo toledano refleja esa transición de la Castilla del medievo hacia nuevas corrientes de pensamiento y otras formas de entender el arte y la cultura. Un edificio que a lo largo de 800 años ha visto cambiar a Toledo y a sus gentes.
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