Quién es 'el rey de la Boqueria', el hostelero señalado por acoso laboral que acapara locales en el famoso mercado
“Es uno de los restauradores que se está haciendo con todo”. Así describe un veterano comerciante del mercado de La Boqueria a Elharrar Mardochee, propietario de la empresa Restaurante Egipto SL, actualmente demandada por varias empleadas por presunto acoso laboral y amenazas, y por servir comida en mal estado.
Otros vendedores consultados por elDiario.es —que prefieren mantener el anonimato— emplean expresiones similares para describir su irrupción en la Boqueria. Sin apenas hacer ruido, este hostelero, conocido como El Maki, ha adquirido en los últimos años numerosos negocios dentro del mercado más cotizado y concurrido de Barcelona, hasta convertirse en un símbolo de la entrega al negocio turístico del que fue un mercado referente en producto fresco y de calidad.
Con cerca de 80 empleados, en función del ejercicio, Mardochee opera a día de hoy 15 licencias de establecimientos dentro del mercado: once de ellas, que incluyen cuatro bares, están a nombre de su empresa principal, Restaurante Egipto. Fundada en 1985, en su último ejercicio disponible –el de 2023 en Insight View– facturó 7,3 millones de euros con unos beneficios de 1,3 millones.
Además, cuenta con otros tres puestos con un establecimiento en el mercado junto con un socio, según confirma el Ayuntamiento de Barcelona, y hay al menos otro que está a nombre de su encargada, Dunia M., también acusada de abusos laborales.
elDiario.es ha tratado de contactar al empresario para recabar su versión, pero no ha obtenido respuesta. El Ayuntamiento de Barcelona, responsable de la gestión del equipamiento municipal, aseguró que la supervisión laboral no es de su competencia y ha optado por no valorar el auge de Mardochee en el recinto. Añaden fuentes municipales que la normativa permite acaparar hasta el 50% de los puestos (la Boqueria tiene 178 activos).
Originario de Marruecos y afincado en Barcelona desde hace décadas, Mardochee aterrizó en La Boqueria en 2013. Lo hizo desde muy cerca, puesto que su principal negocio entonces era un restaurante ubicado a escasos metros, en La Rambla. Se llamaba Egipto y luego lo bautizó como Maccabi, especializado en comida kosher, ya que él es judío, según refieren algunos de sus empleados. Actualmente, el local está cerrado.
Ese año, 2013, Mardochee se hizo con uno de los once bares ubicados dentro de La Boqueria: el Central. En este mercado municipal, que recibe más de 40.000 visitantes al día, prácticamente todos turistas, los puestos de hostelería son la gallina de los huevos de oro en cuanto a facturación. Un traspaso de una licencia de bar, señalan fuentes de comerciantes, puede superar de largo el millón de euros.
Con esa operación, algunos vendedores, los que defienden el modelo de mercado alimentario tradicional, ya vieron cuáles eran sus intenciones. “Los antiguos dueños compraban todo el producto dentro del mercado, pero él ya decidió comprar lo mínimo, y esto simboliza una deriva”, reflexiona.
El conflicto del Pinotxo y la venta a turistas
Desde entonces, ha ido sumando, además de licencias de bares, puestos de venta de pollo, pescado, especias, jamón… Y a veces los ha ido ampliando, a base de comprar licencias de establecimientos contiguos. La mayoría de ellos, como ocurre con mucha frecuencia en la Boqueria, se dedican principalmente a la venta de degustación para turistas, no al fresco.
El último ejemplo, a través de la empresa Hernando Boqueria, de la que es accionista, fue el del antiguo local Avinova. Pollería especializada en aves criadas al aire libre (pintadas, pichones, coquelets…), puesto de referencia para los mejores chefs de Barcelona, El Maki la adquirió con un socio hace unos años. Ahora se llama The Boqueria Chicken y despacha básicamente raciones de pollo y de patatas fritas para llevar.
La expansión de este empresario demandado por acoso dejó de ser discreta en 2023. Aunque apenas trascendió su nombre, sí lo hizo el de su empresa cuando se supo que había comprado el puesto más famoso del lugar: el bar Pinotxo del emblemático Juanito.
Cerrado durante unas semanas por obras en el mercado, al reabrir lo hizo ya en propiedad de Mardochee, con numerosos rumores de traspaso millonario y con una disputa familiar que todavía colea en los juzgados. La intención del nuevo dueño era mantener la marca, para aprovechar su tirón, pero un juez le prohibió usarla, y ahora se denomina Mític Bar.
Las suspicacias que despierta su crecimiento en el recinto tienen que ver también con la buena relación que mantiene con su directora, Concepción Blanco. Desayunan o toman un café juntos habitualmente, según fuentes presentes. Algunos comerciantes creen que le facilitan los traspasos de negocios en venta, pero otras fuentes atribuyen su auge a sus habilidades y capacidad económica. El consistorio ha declinado valorar este detalle.
Su papel dentro del mercado alcanza también la Asociación de Comerciantes de la Boqueria. Es uno de los integrantes de su Junta, dedicada a coordinar a los vendedores y organizar la asamblea anual. Este diario ha preguntado a la entidad si conocía las denuncias de acoso y cómo valoran la irrupción del Maki en el mercado, pero no ha obtenido respuesta.
Pasear por la Boqueria consiste en esquivar riadas de turistas que sacan fotos del género expuesto en los establecimientos y deambulan mientras consumen zumos de frutas, cucuruchos de jamón o empanadas o sticks de pollo frito. Los comerciantes tradicionales, con producto orientado a los barceloneses, son desde hace años una minoría en peligro de extinción.
La normativa fija que como mínimo el 50% de lo que se ofrece debe ser producto tradicional, por otro 50% como máximo de producto “elaborado”. Pero algunos vendedores dicen que no se cumple. “Esto refleja lo que ha permitido la dirección, pero también la demanda que hay: si la gente pidiera manzanas y naranjas, las venderíamos, porque es más fácil, pero nos hemos complicado la vida para vender esta basura por culpa del turismo”, concluye un vendedor.
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