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Dos jóvenes se cuelgan de la casa de Mariano para evitar su desahucio en Madrid, promovido por una orden religiosa

Dos personas colgadas de la fachada del piso de Mariano, que caerán al vacío si las autoridades acceden al domicilio de este vecino del centro de Madrid.

Guillermo Hormigo

Madrid —
7 de mayo de 2026 10:11 h

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“Una calle llena de furgones policiales para desahuciar a una persona que lleva 67 años en su casa”. Así denuncia el Sindicato de Inquilinas de Madrid en sus redes sociales el nuevo despliegue para desalojar de su casa a Mariano Ordaz, vecino de la céntrica calle del Carnero que este jueves se enfrenta al quinto intento de desalojo de un piso en el que ha pasado toda su vida y del que quiere expulsarle una orden religiosa.

Decenas de personas, la mayoría de ellas jóvenes, se han concentrado junto a su domicilio desde primera hora de la mañana para evitar el desahucio y mostrar su apoyo a este vecino, muy querido en la zona.

“Mariano no estás solo, estamos contigo” ha sido una de las proclamas que más han repetido ante los agentes y vehículos de la Policía Nacional desplegados. “Cuanta policía para echar a un pensionista”, lamentan desde el Sindicato de Inquilinas.

Carolina Vilariño, miembro de la organización, denuncia que el dispositivo de este jueves “no tiene precedentes y está lleno de irregularidades”: “No están esperando a la comisión judicial y están intentando tirar la puerta abajo, han amenazado a las compañeras que resisten con un bidón de gasolina y quemarlas vivas dentro si no salen y hay dos vidas en riesgo”.

Con este último punto, Vilariño se refiere a un dispositivo ideado desde el Sindicato para presionar a las autoridades a que desistan del desalojo: “Hay un dispositivo en el que si se abre la puerta [del domicilio de Mariano] dos personas que están colgadas en la ventana del patio se precipitan al vacío. Los policías no están capacitados para esa operación, tendrían que venir bomberos”. Finalmente, este cuerpo especializado se ha personado en el lugar pasada las 9.00 y han colocado una colchoneta bajo las dos personas encaramadas a la fachada. “El delegado del Gobierno, Francisco Martín, es el responsable de lo que está ocurriendo y debe detenerlo”, apostillan desde la agrupación en defensa de los derechos inquilinos.

El Sindicato afirma haber captado incluso una conversación entre dos agentes, donde uno de ellas deja las declaraciones siguientes, según el vídeo compartido con los medios y en sus redes: “Lo que tendría que tener es no tanto miramiento, dejar entrar y se acabó. ¿Qué se cae uno? El siguiente ya no se volverá a colgar”.

Siete furgones de las fuerzas de seguridad han llegado a la calle del Carnero poco después de las 6.00 de madrugada, una temprana hora a la que ya había sin embargo un nutrido grupo de personas movilizado que se ha ido ampliando con el paso de las horas. Por el momento, el lanzamiento no se ha ejecutado, aunque tampoco hay noticias sobre su paralización o aplazamiento.

El pasado miércoles, el Sindicato organizó ya una “vigilia contra el rentismo” a modo de acción simbólica de protesta contra las actuaciones de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís, conocida como VOT, propietaria del inmueble.

A sus 67 años, tiempo en el que solo ha conocido esta casa donde nació cuando ya vivían en ella su abuela y sus padres, Mariano se enfrenta a una difícil encrucijada. Tiene que decidirse entre su propia seguridad o el más que probable desahucio si abandona el piso para que la orden franciscana que ostenta la propiedad ejecuten los trabajos de reforma necesarios.

El techo de la cocina, carcomido por las humedades, se vino abajo el pasado 8 de noviembre. La estancia ha quedado inutilizable desde entonces, con la excepción de la nevera. La encimera, el fregadero o la propia cocina cedieron ante la caída de unos escombros ahora agolpados en una esquina. Más de tres meses después, pilotes colocados por los bomberos evitan el colapso de la estructura y la apuntalan.

Estos elementos también ocupan la mitad del baño, incluida la ducha, para reforzar la estabilidad. Mariano hace algunas elaboraciones con un hornillo o busca lugares baratos para comer. Se ducha en casas de amigos, la de su vecina o en el gimnasio de un centro social. No sabe si su vivienda regresará algún día a la normalidad.

Parte del baño de Mariano, incluída la ducha, también está inutilizable.

La propiedad solo se pliega a acometer las obras necesarias si él la abandona. “Ahora que el desahucio se ha parado sin fecha, la propiedad tiene tiempo para las reformas acometidas sin echar a Mariano de la casa en la que lleva toda su vida”, apunta el Sindicato en un comunicado.

Mariano estuvo a punto de ser desalojado (llegó a recibir una orden) ya en 2022, después de acumular impagos. No hubo caridad por parte de su casero, la milenaria VOT, conocida más recientemente como Orden Franciscana Seglar (OFS). Finalmente, aquel desalojo lo evitaron la movilización del Sindicato de Inquilinas y el freno judicial amparado en el decreto del Gobierno para la paralización de los desahucios a quienes acreditasen vulnerabilidad. Ahora el apoyo del Sindicato y la organización colectiva son el mejor y el único escudo que le queda a Mariano.

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