Las últimas horas antes de la moción de censura en Lugo: la tránsfuga se reafirma, los vecinos protestan y Rueda, en Bruselas
Este jueves, 7 de mayo, Lugo se levantará con un gobierno municipal de izquierdas pero, por primera vez en 27 años, se acostará con uno de derechas. Lo hará por medio del cambio de chaqueta de una tránsfuga del PSdeG, María Reigosa, la número 11 en la candidatura, que tomó posesión de su acta de concejala en sustitución de uno de los tres ediles socialistas fallecidos en el último año. La moción de censura –la más “despreciable” que nunca ha visto la líder del BNG y de la oposición en Galicia, Ana Pontón– llega a sólo un año para las próximas elecciones municipales, con miles de ciudadanos saliendo a la calle para mostrar su repulsa, con Reigosa victimizándose porque la comparen con Judas y con el PP celebrando el “impulso” que la iniciativa dará a la cuarta ciudad gallega. El todavía alcalde, el socialista Miguel Fernández –el tercero en lo que va de mandato– está convencido de que recuperará el bastón de mando en las urnas, dentro de doce meses.
Las horas previas han estado marcadas por el comunicado de la tránsfuga para despejar cualquier duda sobre su voto final, si es que quedaba alguna tras su primera intervención en el pleno ordinario del pasado día 30. La sesión se había interrumpido después de que un grupo de vecinos corease desde el público el lema de la plataforma creada en rechazo a la moción: “Transfuguismo non, democracia si”. Se hacían eco de lo que cientos de ciudadanos gritaban a esa misma hora en el exterior del edificio. Entre insultos como “traidora”, acompañados del lanzamiento de monedas al suelo frente al escaño de la exsocialista, el alcalde decidió desalojar el salón. Con los ánimos más calmados, Reigosa tomó la palabra para defender la iniciativa del PP de solicitar la declaración de interés turístico nacional para la Semana Santa lucense. “Cuando algo es bueno para Lugo merece la pena apoyarlo, como muchas otras cosas que se van a apoyar en el siguiente pleno”.
Era la primera vez que hablaba desde que compareció en una rueda de prensa con la futura alcaldesa, Elena Candia, y todo el grupo popular, tras registrar la moción. La segunda desde que, 48 horas antes, en una entrevista en La Voz de Galicia, respaldase abiertamente un cambio de gobierno que, apenas un mes atrás, parecía descartar. Fue cuando abandonó el grupo municipal socialista, a finales de marzo, una ruptura tras la que todavía aseguraba que su “intención” era que Fernández pudiese finalizar su mandato como regidor.
“El motivo último de que hayan presentado en este momento la moción, a un año vista de finalizar el mandato, es que las encuestas le son desfavorables y [Elena Candia] lo sabe. Tiene encuestas propias, como las nuestras, que dicen que bajan y nosotros subimos. Por eso la presenta”, aseguró el todavía alcalde en una entrevista en elDiario.es. A partir de ahí, los socialistas insistieron en que Candia llevaba tiempo “tocando” concejales. “Utilizó los tanatorios para tantear a compañeros e intentar persuadir a algún tránsfuga”, aseguró en el Parlamento Lara Méndez. “Llegó Reigosa y puso precio”.
Méndez, número dos del partido en Galicia, empezó el mandato repitiendo como alcaldesa de Lugo tras renovar su pacto de gobierno con el BNG. Meses después, el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro –exconcejal y expresidente de la diputación lucense– se la llevó con él al Parlamento. A Méndez la sustituyó su compañera Paula Alvarellos, quien falleció repentinamente tras https://www.eldiario.es/galicia/fallece-alcaldesa-lugo-paula-alvarellos-infarto_1_12095210.html Fue la primera víctima mortal del grupo socialista en menos de trece meses. Tras ella, murió Pablo Permuy –sustituido por Reigosa– y, a principios de abril, Olga López Rocamonde. Su relevo tomó posesión en el mismo pleno en el que los vecinos tiraron monedas ante la tránsfuga, un gesto que ella consideró “una agresión” y que anunció que denunciaría.
El precio
Reigosa insiste en que sólo la mueve la necesidad de dar “un cambio” al gobierno de Lugo y por eso se suma a lo que la número dos del PP gallego, Paula Prado, ha bautizado como “moción de impulso”. Prado siente especial predilección por poner nombre a las operaciones políticas. Ella, o alguno de sus asesores, fueron los recientes creadores del término “pacto guarro” para referirse al acuerdo entre socialistas y nacionalistas que les permitió conservar la Deputación de Lugo tras apartar de la presidencia a José Tomé, acusado de acoso sexual. No es difícil averiguar cuál goza de sus simpatías y cuál no.
Pese a sus esfuerzos, ni PSdeG ni BNG se creen los argumentos altruistas de una y otra. Las dos fuerzas ven la mano de la Xunta –y también su dinero– tras un movimiento que, según recuerdan, contradice los propios estatutos del PP, algo que ejemplificó con teatralidad Besteiro arrojándolos a la papelera como colofón a una pregunta al presidente gallego, Alfonso Rueda. En esos folios que se fueron a la basura podía leerse cómo los populares consideran que utilizar o valerse de “tránsfugas de otros partidos para constituir o cambiar mayorías de gobierno en las instituciones públicas” supone “una infracción muy grave” de sus normas. La sesión de control se adelantó a este martes porque Rueda estará en Bruselas cuando se debata una moción. La presentación lo pilló aún más lejos: en China, como dándoles la razón a quienes afirmaban que, en realidad, este movimiento no acababa de gustarle.
Los socialistas hablan de los fondos de la Axencia de Turismo de Galicia para “comprar voluntades” y de su convencimiento de que Reigosa acabará sacando tajada de su voto, “vía caja A o caja B”. La víspera de la presentación de la moción, la Xunta convocaba una plaza como Jefa de Servicio del Litoral de Lugo que encajaba como un guante con el perfil de la tránsfuga. La conselleira de Medio Ambiente aseguró que se hacía porque el titular había dimitido, pero el Bloque aseguró que no era cierto y que el funcionario seguía en su cargo. Finalizado el plazo de presentación de candidaturas, Medio Ambiente se negó a informar sobre ellas alegando la protección de datos de quienes optan a un “proceso ordinario”. Tras levantarse la liebre, Reigosa afirmó –en su comparecencia con Candia– que no pensaba optar a la plaza. Cuando a Rueda le preguntaron si el PP la incluiría en las listas de 2027, se lavó las manos: “Esa es una decisión que no me corresponde a mí y, por lo tanto, no puedo garantizar ni que sí ni que no”.
Desde que la presentación de la moción dejó de ser un rumor, las direcciones gallegas de PSdeG y BNG se han volcado con Lugo. Ana Pontón visitó en dos ocasiones a su hombre en la ciudad, el teniente de alcalde Rubén Arroxo. Los socialistas desplegaron toda su presencia institucional. Besteiro se hizo casi omnipresente, pero no fue el único. Por la ciudad de las murallas se acercó también el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, y hasta Abel Caballero abandonó su feudo vigués para solidarizarse con Fernández. Inés Rey, la alcaldesa socialista de la otra gran ciudad gallega, A Coruña, fue una de las que sujetaron la pancarta en la primera de las concentraciones convocadas por Transfuguismo non, democracia si, a la que asistieron nacionalistas como la regidora compostelana Goretti Sanmartín o la viceportavoz en la Cámara, Olalla Rodil. La plataforma volverá a salir a la calle este jueves a las 11, una hora antes de que comience el pleno que cambiará de manos el gobierno de Lugo.
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