La moción de Lugo, desde la TVG: sin tránsfuga, apoyada por “algunos vecinos” y el PP asustando ante posible “violencia”
Durante la catástrofe del Prestige, el petrolero que vertió decenas de miles de litros de crudo al mar, la TVG prohibió a sus periodistas utilizar la expresión “marea negra”. En las playas sólo había manchas o galletas de fuel. De la misma manera, para los redactores y presentadores de los informativos de la televisión autonómica, en la moción de censura de Lugo no hay una tránsfuga. Como mucho, la persona que entregará la alcaldía al PP 27 años después es una “edila no adscrita”, una concejala “que formaba parte hace poco del grupo socialista” y que ahora tiene “la llave” del gobierno. Una clase magistral sobre el uso de eufemismos.
Como es habitual cuando la polémica política salpica al PP, en San Marcos –sede de la CSAG, antigua CRTVG– imponen el perfil bajo. La frase podría simplificarse aún más: cualquier cuestión política –siempre que no permita algún tipo de ataque contra Pedro Sánchez o cualquier administración gobernada por PSOE o BNG– pasará lo más desapercibida posible en la escaleta. Sucedió en las últimas elecciones autonómicas, cuando tardaron 70 minutos en informar de su convocatoria e hicieron todo lo posible por reducir la duración de los bloques electorales, algo que frenó la justicia. Con esta moción, que ha indignado a buena parte de la opinión pública gallega, no iba a ser menos.
Más allá de afectar a la cuarta ciudad de Galicia, la censura de Lugo tiene condicionantes que no existían en las otras trece consumadas en este mandato. “Unas circunstancias absolutamente anómalas que no tienen parangón en ningún ayuntamiento de todo el territorio”, en palabras del todavía alcalde, el socialista Miguel Fernández, el tercero en ejercer el cargo desde las elecciones. Y esas circunstancias pasan, principalmente, por la muerte en poco más de un año de tres integrantes del grupo municipal del PSdeG; la última, Olga López Rocamonde, hace menos de un mes. La tránsfuga, María Reigosa, la número 11 de la lista, entró en la corporación pasado el ecuador del mandato para sustituir a uno de ellos, Pablo Permuy.
Ninguna de estas “circunstancias” aparece en las escasas informaciones sobre una moción que, pese a marcar la agenda política en Galicia, sólo abrió los telexornais el miércoles 22, el día en que, tras registrarse, se presentó en rueda de prensa con la futura alcaldesa, la popular Elena Candia, acompañada de la tránsfuga Reigosa y de todo el grupo del PP. Fue, también, la única vez en la que se le dedicó un vídeo y no simples pasos a declaraciones desde plató.
“Finaliza la incertidumbre sobre el cambio de gobierno en Lugo” fueron ese día las primeras palabras de la presentadora, la subdirectora de Informativos, Marta Darriba. Minutos después, su brusca transición para pasar de la explicación del gráfico con el reparto de escaños en la corporación a la siguiente noticia –la habitual crítica al ejecutivo central– no pasó desapercibida para los internautas. El texto, sin cambio de plano, era así: “La llave, por lo tanto, está en la edil no adscrita que esta mañana firmó la moción de censura con el Parido Popular. Junts presiona a Sánchez. Le pide que adelante las elecciones generales. Los de Puigdemont consuman su ruptura con el Gobierno...”.
Desde ese momento, la moción se convirtió para los informativos en un toma y daca sin contexto dentro del cruce de declaraciones de los líderes políticos gallegos, ese trámite que la TVG debe cumplir por cuota de representatividad y que ejecuta sin pasión, como un ejercicio rutinario. Así habían colado la víspera, el martes 21, la primera referencia a “la situación del concello de Lugo” dentro de una pieza sobre la sesión de control al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, adelantada por su viaje a China.
El jueves, tras casi 15 minutos de informativo, el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, criticaba a los populares y rechazaba la comparación con Noia, donde “los socialistas se apoyaron en un concejal del PP”. La número dos de los conservadores, Paula Prado, “acusa a los socialistas de hipócritas”. A continuación, la vuelta “a los focos” de Mariano Rajoy en su declaración como testigo en la Operación Kitchen. Por la tarde, se sumaba otro cruce de insertos: primero, la alcaldesa socialista de A Coruña, Inés Rey, anunciando que acudiría a la concentración convocada para este viernes por la plataforma Transfuguismo non, democracia si. Otro total de Prado la criticaba por poner buses para la manifestación y recordaba su “condena” por integrar en el gobierno herculina a una exconcelleira de Ciudadanos.
“Alguna de las asociaciones vecinales...”
Tras las políticas, llega la primera gran innovación informativa de esta crisis. “Precisamente, a raíz de la moción, alguna de las asociaciones vecinales reclaman medidas que liberen a la ciudad de lo que llaman abandono. En un comunicado, la plataforma Salvemos Lugo traslada un decálogo de mejoras entre las que figura un mejor cuidado de las infraestructuras o una reducción de la burocracia para realizar trámites en el ayuntamiento”. Tras las colas, vemos a Alberto Rodríguez, portavoz de dicha plataforma, quien asegura: “Nuestra intención es salvar esta ciudad del estado de estancamiento en el que se encuentra, por varios razonamientos: desde el estado en el que se encuentran las calles a las pistas rurales, que están en estado de abandono con muchos baches”.
Si alguna de las asociaciones vecinales respalda la moción es lógico pensar que alguna otra no lo hace. Incluso que son muchas, ya que el propio adjetivo utilizado indica, según la RAE, “un número no elevado o no relevante de las personas o cosas designadas por el sustantivo”. ¿Por qué TVG entonces se hace eco de lo que opina Salvemos Lugo mientras silencia al resto de entidades y no dedica ni un segundo a la plataforma Transfuguismo non, democracia si, que la víspera se presentó en un acto público con más de un centenar de asistentes?
Una de las cosas que no se cuenta a la audiencia es que Salvemos Lugo se había constituido ese mismo día. “Esta plataforma vecinal no va de siglas políticas ni ideologías. Va de salvar una ciudad que agoniza por la falta de gestión”, rezaba su comunicado de presentación. Sus portavoces, Cecilia Vázquez García, presidenta de la Federación de Vecinos Lugo Rural Importa y el propio Alberto Rodríguez, presidente de la asociación Xuntos por Lugo, “colectivo próximo al PP”, tal y como lo describía en octubre pasado el diario local El Progreso, a raíz de una disputa entre entidades que, vista hoy, sirve para ubicar a algunos personajes secundarios.
Todo empezó doce meses antes, en 2024, cuando la federación vecinal Lucus Augusti decidió premiar al ministro Óscar Puente en la celebración del Día do Veciño, una fiesta popular con miles de asistentes a la que el PP dio plantón. Poco después, la federación se rompió y los críticos montaron su propia entidad, Lugo Rural Importa. En esas fechas nace también la asociación Xuntos por Lugo que no tardará en contraprograma a Lucus Augusti: coincidiendo conel Día do Veciño de 2025, organizarán su propia fiesta, a apenas 200 metros, con el respaldo de la Xunta pero del que Candia hizo todo lo posible por desvincular al PP. La federación primigenia llevó a la Valedora do Pobo una queja contra el gobierno gallego, al que acusaba de intentar “asfixiarlos” mientras subvencionaba a las nuevas entidades por “amiguismo”. Llegaron a denunciar que se les amenazaba con la retirada de ayudas si no acudían al acto de Xuntos, eventos en los que los organizadores visten chalecos de un color azulón muy similar al del PP –y al del propio gobierno gallego–. La mascota del colectivo es una vaca, de nombre Xuntiña, con la que la futura alcaldesa ya ha compartido baile en alguna ocasión.
Abonando el terreno
El viernes a mediodía, el Telexornal volvió a hablar desde Santiago de Lugo, una ciudad en la que “la tensión política va en aumento”. Esta vez sí se cuenta que en la ciudad “ya surgieron dos plataformas” alrededor de la moción. Sin dar ningún dato más sobre ellas –¿están a favor? ¿en contra? ¿mediopensionistas?–, toca encender las alarmas. “El PP advierte de que pedirán responsabilidades si hay incidentes” –como si, en lugar de plataformas fuesen pandillas que pelean por el control de las calles– mientras “los socialistas defienden el derecho de los ciudadanos a movilizarse. ”Creo que si el ambiente está enrarecido es por culpa de quien lo enrareció“, decía a continuación el portavoz de la ejecutiva del PSdeG, Julio Torrado. ”Si la crispación cristaliza en actos violentos, espero que nadie incurra después en la indecencia de intentar eludir su responsabilidad“, respondía en tono casi apocalíptico el portavoz parlamentario del PP gallego, Alberto Pazos Couñago, que remataba: ”Yo sí lo responsabilizo“.
Esa advertencia contra lo que pareciera kale borroka –no es una exageración: el PP gallego ha equiparado con ella el derecho constitucional a manifestarse– no era inocente. Se emitía cuatro horas antes de la concentración convocada ante el ayuntamiento lucense por una de esas dos plataformas: no era Xuntos por Lugo sino Transfuguismo non, democracia si, la que todavía no había tenido su minuto de gloria en el informativo. Y eso que un centenar de conocidos lucenses habían suscrito el manifiesto contra la moción de censura impulsado por el escritor y docente Lois Pérez y la artista Luz Darriba. Allí, entre la multitud, estuvieron el líder del PSdeG, Gómez Besteiro; la viceportavoz del BNG, Olalla Rodil -Ana Pontón está en Brasil-; las alcaldesas de A Coruña, Inés Rey (PSdeG) y Santiago, Goretti Sanmartín (BNG), ninguno de ellos sospechosos de cristalizar violencias. Con tanto político, TVG no podía faltar, aunque fuese para vincular la movilización a las fuerzas de la oposición y no a la ciudadanía. Así también, fieles a sí mismos, evitaron mencionar el nombre de los convocantes. No fuese a escapárseles justo ahí un .
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